Las tasas de interés siguen cayendo, pero el dólar se resiste y continúa su sendero bajista
Analistas advierten que esta caída vertical de las tasas de interés presiona sobre el mercado de cauciones y fondos de inversión.
Analistas advierten que esta caída vertical de las tasas de interés presiona sobre el mercado de cauciones y fondos de inversión.
EL IPC se ubicaría por debajo de 3% pero se inicia el período de fuerte ingreso de divisas lo que presionaría a la baja el tipo de cambio.
La estabilización de la tasa overnight en torno al 19%-20%, muy por debajo del 40% previo, junto con la reducción de encajes, apunta a un esquema de tasas reales negativas.
Desde distintos sectores del mercado señalan que, con una inflación todavía superior al 30% anual proyectado, sostener un dólar estable implica una apreciación del tipo de cambio, lo que reduce la competitividad de exportadores e industrias locales.
Durante gran parte de los últimos años, los inversores se refugiaron en bonos hard dollar porque el peso ofrecía rendimientos reales negativos dado que la inflación y las devaluaciones superaban ampliamente a las tasas de interés. Pero el escenario proyectado por el mercado para 2026 es distinto.
Desde comienzos de 2026, el dólar oficial acumula un retroceso cercano al 6% (unos $85), un movimiento poco habitual en términos nominales para la economía argentina.
La tendencia se mantiene incluso a pesar de las compras de divisas del Banco Central que ya absorbió más de US$ 1.600 millones del mercado.
Incluso el dólar blue, tradicionalmente más volátil, se negoció en torno de los $1.450, prácticamente en línea con los tipos de cambio oficiales y financieros.
Este fenómeno, conocido como pax cambiaria, no surge por casualidad: responde a una combinación de política monetaria restrictiva, mayor oferta de divisas y expectativas de los agentes,
En la primera rueda del año, el dólar mostró una suba que estuvo lejos de sorprender a los operadores. El movimiento fue leído como un reacomodamiento tras la entrada en vigencia del nuevo régimen.
La emisión derivada de la compra de dólares no presiona precios si está validada por un aumento de la demanda de dinero, pero el riesgo inflacionario aparece en dos casos.
El deslizamiento cambiario fijo funcionó inicialmente como ancla nominal en la fase de estabilización, pero con la rápida desaceleración inflacionaria comenzó a generar una apreciación real endógena.
En noviembre, el IPC avanzó un 2,5% frente octubre, por lo que acumuló un incremento interanual del 31,4% y una suba del 27% desde enero.
Tras el espaldarazo electoral, el Gobierno enfrenta el desafío de transformar la estabilidad financiera en mejoras concretas para el bolsillo. Con el regreso a los mercados internacionales y reformas estructurales en la mira, los analistas advierten que la consolidación del modelo depende de reactivar el consumo, ajustar el tipo de cambio y lograr que el "éxito del ajuste" derrame en empleo de calidad.
El Banco Central aprobó un cambio en el cálculo del tipo de cambio de referencia: desde enero, se dejará de lado el sistema basado en encuestas para adoptar uno sustentado en operaciones reales y ponderadas por volumen.
El impacto de la caída es significativo para importadores y empresas ya que implica un alivio en los costos dolarizados, que en los últimos meses había actuado como uno de los motores de la suba general de precios.
El BCRA propone reemplazar la actual metodología basada en encuestas por un sistema respaldado en operaciones reales. La iniciativa, que aún no está vigente, apunta a mejorar la precisión del dato utilizado para contratos financieros, estadísticas y emisiones vinculadas al dólar.
El mercado busca un nuevo equilibrio entre el dólar que ronda los $1.500 y las tasas en pesos que empiezan a bajar. ¿Vuelve el carry trade?
El tipo de cambio mayorista se desplomó este lunes hasta los $1.422,5, una caída de casi $70 respecto al cierre del viernes, aunque llegó a tocar mínimos aún más bajos durante la jornada. El dólar minorista en el Banco Nación retrocedió a $1.460.