El resultado en Buenos Aires marcará el tono político rumbo a octubre, mientras los inversores siguen de cerca el pulso cambiario, la política monetaria y los litigios abiertos que complican el acceso a divisas frescas.
Crece la fragilidad del sistema financiero en un contexto de tasas desbordadas, liquidez limitada y exposición creciente a la deuda pública, con una regulación que intenta contener la fuga hacia el dólar en plena incertidumbre preelectoral.
El dato oficial coincide con lo que esperaba el mercado, pero deja poco margen para que el organismo monetario relaje su postura en el corto plazo. La mira está puesta en la próxima reunión de septiembre.
El banco de inversión estadounidense advierte que la recuperación depende de avanzar con cambios estructurales. La falta de reservas, el esquema cambiario y el rendimiento en dólares de las empresas generan cautela entre los grandes fondos.
En cada elección, los gobiernos apelaron a tasas de interés elevadas para evitar una corrida cambiaria y llegar con el dólar bajo a las urnas. Los datos muestran que, en los últimos diez años, quedarse en pesos fue más rentable. Pero la ausencia de PASO en 2025 podría acumular tensiones y alterar ese esquema.
Según una encuesta realizada entre 257 directivos de empresas socias de IDEA, el 58% proyecta que la situación será "moderadamente mejor" y el 24% espera que sea "mucho mejor". Por primera vez en diez años, la valoración económica coincidió con las expectativas previas de los empresarios.
Tras un desplome histórico en 2024, la primera mitad del año muestra una leve mejora impulsada por la caída de la inflación y una suba en la confianza del consumidor. La reactivación no alcanza por igual a todos los sectores y el ingreso aún no recupera el terreno perdido.
La economía volvió a mostrar signos de retroceso en junio y los analistas ya recortan sus previsiones para 2025. El oficialismo evitó un fuerte impacto fiscal, pero la tensión legislativa se mantiene y condiciona el ajuste.
El mercado se tensó tras las medidas adoptadas por el Banco Central para evitar presiones cambiarias por el exceso de pesos con un temido impacto en el nivel de actividad económica.
La inflación núcleo marcó su menor nivel en ocho años pese a una fuerte depreciación del peso. Analistas ven señales positivas, aunque advierten por tensiones en servicios y riesgo político de cara a octubre.
J.P. Morgan anticipa mejoras en los indicadores, impulsa compras de deuda y acciones argentinas, y resta peso a la volatilidad cambiaria en la previa electoral.
En los últimos 15 años, gran parte de la inflación al consumidor puede explicarse con una fórmula bastante simple: 70% por salarios y 30% por devaluación.
El aumento en tarifas, alimentos frescos y actividades recreativas explicó gran parte del alza. Hoteles, transporte y comidas fuera del hogar encabezaron los incrementos que más influyeron en el índice.
La demanda de financiamiento empresario alcanzó su pico más alto desde 2015, con el sector energético a la cabeza y un marco legal que incentiva inversiones de largo plazo.
Santiago Capdevila es economista, abocado a la comunicación en economía y finanzas. Entusiasmado por el reordenamiento macro, alimenta las expectativas de estabilidad y desarrollo en el sector energético.
El dólar mayorista se negocia a $1.358 por unidad, mientras que al público cerró en $1.370. En comparación, el techo de la banda cambiaria ronda los $1.450.
El peso sigue bajo presión por factores estacionales, tensión política y falta de intervención oficial efectiva según el banco de inversión. Prevé inflación contenida y no descarta un ajuste adicional para atraer divisas y estabilizar la economía.