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Forbes Argentina
Lionel Messi caminando en la Copa del Mundo 2026
Macroeconomía
Lionel Messi caminando en la Copa del Mundo 2026
Foto por Carl Recine/Getty Images

Por qué un economista inglés propone un “presupuesto Messi” para recuperar inversión, empleo y crecimiento privado

Juan Romero

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Andy Haldane, ex economista jefe del Banco de Inglaterra, tomó el estilo de Lionel Messi como metáfora para reclamar una política fiscal británica más selectiva: menos anuncios, menor presión tributaria y regulatoria, y un foco concreto en recuperar inversión, empleo y crecimiento privado.

19 Agosto de 2026 22.00

Lionel Messi puede pasar largos minutos caminando o detenido en una cancha, pero eso no le impide aparecer en el momento decisivo. Para Andy Haldane, economista británico, ex economista jefe del Banco de Inglaterra y columnista del Financial Times, esa administración de energía contiene una lección para el Reino Unido: en un contexto de recursos fiscales escasos y mercados sensibles, el próximo presupuesto debería ser “más Messi y menos desordenado”.

El punto de partida de Haldane es estadístico y futbolístico. Aunque Messi encabezó los rankings de rendimiento en el último Mundial, pasó cerca de dos tercios del tiempo en cancha caminando o parado. La conclusión del economista es simple: en el caso del capitán argentino, menos desplazamiento no implicó menos impacto. “Menos Messi fue, al parecer, más”, resume en su columnadel FT.com.

Haldane traslada esa imagen al debate presupuestario británico. Los últimos dos presupuestos del Reino Unido estuvieron precedidos por extensas especulaciones sobre subas impositivas. Según el autor, esa incertidumbre llevó a hogares y empresas a postergar decisiones de consumo e inversión, con un efecto directo sobre el crecimiento. El próximo presupuesto está previsto para el 28 de octubre, y el diagnóstico es que el Gobierno necesita evitar otro período de indefinición fiscal.

Columna sobre la economía y Messi del economista Andy Halane.
Columna sobre la economía y Messi del economista Andy Halane.

De la eficiencia a la precisión

La metáfora no apunta a que el Estado no haga nada, sino a que elija mejor dónde intervenir. Para Haldane, el sector público británico atraviesa una situación financiera delicada: la deuda se ubica cerca de 100% del PBI, el costo anual de su servicio supera los £100.000 millones y los costos de endeudamiento alcanzan los niveles más altos del siglo. La Oficina Nacional de Estadísticas había estimado la deuda pública neta, excluidos los bancos públicos, en 93,8% del PBI hacia fines de marzo de 2026.

En ese contexto, un estímulo fiscal convencional puede ser contraproducente. Haldane sostiene que un impulso equivalente a 1% del PBI solo necesita elevar los rendimientos de los bonos soberanos alrededor de un punto porcentual para neutralizar su efecto positivo sobre el crecimiento. Desde la pandemia, los rendimientos británicos ya subieron más de 4 puntos porcentuales, de acuerdo con su análisis.

La consecuencia es que el Estado debería conservar sus recursos, como Messi conserva su energía, y concentrarlos en decisiones que puedan movilizar al sector privado en lugar de desplazarlo. El riesgo, advierte, es que más endeudamiento público eleve el costo del crédito y termine restando espacio a la inversión de hogares y empresas.

El problema no es financiero, sino psicológico

El contraste con el sector privado británico es marcado. Haldane observa que familias y compañías exhiben deuda baja en relación con sus ingresos, liquidez elevada y superávits financieros. Algunas estimaciones, señala, muestran que la productividad privada puede haber crecido cerca de 2,5% desde que el actual Gobierno asumió en 2024.

Sin embargo, ese potencial no se traduce en gasto, inversión o contratación sostenida. Para el economista, la explicación no es la falta de recursos, sino el temor al futuro. Las crisis acumuladas desde la crisis financiera global dejaron una huella sobre la disposición a asumir riesgos: aumentó el ahorro precautorio, cayó la confianza y se enfrió la inversión empresarial.

Haldane cita un estudio de Tera Allas y Stephen Roper, que detectó que los directivos de empresas británicas son sistemáticamente más adversos al riesgo y a las pérdidas que sus pares de otros países, aun cuando declaran niveles similares de ambición. La consecuencia es menor inversión corporativa y, finalmente, menor crecimiento.

La situación recrea lo que John Maynard Keynes denominó la “paradoja del ahorro”: cuando hogares y empresas intentan protegerse individualmente acumulando efectivo, reducen el gasto agregado y debilitan la actividad de toda la economía.

Una regla de crecimiento

Para romper ese ciclo, Haldane propone aplicar a cada decisión fiscal una prueba de “entrega de crecimiento”: preguntarse si una medida concreta contribuirá, en última instancia, a impulsar el gasto, la toma de riesgos y la contratación dentro del sector privado.

Si se hubiera aplicado esa prueba a los presupuestos recientes, cuyas medidas fueron mayoritariamente demasiado pequeñas para ser macroeconómicamente significativas o directamente perjudiciales para el ánimo del sector privado, se habrían reducido radicalmente y se habrían evitado más errores no forzados de política”, sostiene.

La propuesta central es un compromiso anticipado de no incrementar la carga impositiva ni regulatoria sobre consumidores y empresas durante el resto del período parlamentario. Haldane lo compara con un “juramento hipocrático fiscal de no dañar” la confianza del sector privado.

Esa promesa debería acompañarse, según el economista, con el compromiso de cubrir futuros desbalances fiscales a través de recortes de gasto público, y no mediante nuevos impuestos o más deuda. El objetivo sería reducir el ahorro precautorio, estimular el gasto privado y bajar las primas de riesgo de financiamiento tanto para el Estado como para el sector empresarial.

El planteo es políticamente exigente, pero tiene una lógica clara: cuando la capacidad fiscal es limitada y el endeudamiento resulta caro, el factor decisivo deja de ser la intensidad del gasto estatal y pasa a ser la calidad de las señales que el Gobierno ofrece a quienes invierten, consumen y contratan.

Para Haldane, Reino Unido no necesita correr más. Necesita, como Messi, elegir con precisión dónde intervenir. “Marcar dos goles espectaculares como esos haría que hasta Messi se sintiera orgulloso”, concluye.

Así como el carácter y la vida de una persona como Lionel Messi deja lecciones para aplicar en diferentes lugares y aspectos de la realidad del mundo, en Argentina también podríamos tomar ese ejemplo y aprovecharlo con mayor profundidad. Pero claro, como decía el nazareno cuando volvió a su pueblo, “nadie es profeta en su tierra”. Bueno, tal vez esta vez si.

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