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Milei en la ONU
Macroeconomía
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Los duros datos económicos potencian el viento de frente de Wall Street y el Gobierno se sincera: más inflación y menos crecimiento

Virginia PorcellaEditora

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Un nuevo riesgo asoma en el horizonte económico: que el optimismo del mercado se diluya en vez de traccionar la recuperación y que la pobre perfomance de la actividad y el deterioro social contagie mal humor entre los inversores en la previa electoral

27 Septiembre de 2026 06.00

Aunque la visita a Estados Unidos, en el marco de la Asamblea General de la ONU, deparó buenas noticias para el Gobierno, que logró mostrar un fuerte anuncio con el acuerdo por US$ 7.000 millones para el desarrollo de infraestructura, lo cierto es que la semana difícilmente podría haber terminado peor. En el cierre de las variables financieras del viernes se encuentran los indicios más claros de las dificultades a la que se enfrenta la la gestión económica: en el marco de un contexto internacional muy volátil, el riesgo país se disparó 18% en toda la semana, con una suba de casi 100 puntos básicos, para coquetear con los 630 puntos. Casi la mitad de esos puntos se anotaron sólo el viernes, tras conocerse los muy duros datos de actividad económica y también de pobreza. En ambos casos, las estadísticas del INDEC fueron peores a lo esperado en el mercado y, por primera vez en meses, los inversores reaccionaron. Incluso en el mercado cambiario se sintió la presión, con el dólar oficial en $1.545. 

Los temores a una recesión que muchos vislumbran inevitable pero que hasta ahora eran minimizados, crecen en la medida que las cifras oficiales sorprenden negativamente. Es que, para evitarla, la actividad debería haberse expandido a un promedio de 3% en agosto y septiembre, lo que no luce tan factible. 

 "Una caída de 2,9% mensual del EMAE como la de julio sólo se dio cuando hubo una devaluación o shock fuerte", apuntó el economista Fernando Marull. Ninguna de esas condiciones se verificó en ese mes, aun cuando es un mérito indiscutible del Gobierno que la economía haya absorbido sin mayores consecuencias los shocks externos, como la guerra entre Estados Unidos e Irán. Sin embargo, en ese conflicto puede encontrarse, en parte, la génesis de una de las preocupaciones centrales del equipo económico, que sigue siendo la inflación. 

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Su repunte durante los primeros meses del año asestó un fuerte golpe en los ingresos reales de los argentinos, que se tradujo en el deterioro mayor a lo esperado de las estadísticas sociales. El número de pobreza, que aumentó 4 puntos respecto de la medición anterior, encendió alarmas adentro y afuera de la Casa Rosada: su reducción es uno de los principales activos de Milei de cara a las elecciones. Hacia adelante, con todo, el derrotero es poco claro. El propio Gobierno admite ahora que la inflación, determinante en la incidencia de la pobreza, bajará más despacio de lo que preveía hasta el año pasado y también que el crecimiento, la otra variable indispensable, tendrá menos fuerza que lo previsto, algo que es evidente y potenció el viernes el salto del riesgo país. 

"Hace un año, el sector privado esperaba inflación en 2027 de apenas 10,7% (REM), mientras que el Gobierno, más optimista aún, esperaba 5,9%, ahora el mercado espera inflación 2027 de 20,5% y Economía estima 18%", apuntan los economistas Adrián Rozansk y Mariano Skladnik de la consultora 1816, en un informe reciente donde destacaron que no sólo el mercado sino, sobre todo el Gobierno, reconocen que desinflar está llevando más tiempo de lo esperado y que el crecimiento también está tardando más en alcanzar a todos los sectores. Un claro sinceramiento. 

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Esto a pesar de que tanto los privados como el Gobierno esperan que el PBI crezca el próximo año, lo que implicaría el primer período de 3 años seguidos de crecimiento desde 2006-2008.  "Se va consolidando la idea de que el oficialismo llegará a la elección habiendo bajado mucho la inflación, aunque sin haberla eliminado y con una economía más grande en tamaño, aunque con debilidad relativa de los sectores intensivos en mano de obra", cierra 1816. Ese escenario, advierte desde hace meses Marull, está lejos de garantizar la reelección de Milei. 

Una nueva foto se asoma, peligrosamente, en esa perspectiva: los mercados empezaron a reaccionar a los factores domésticos -a los que permanecían indiferentes- en vez de sufrir "el contagio" del mal clima global. "El riesgo país de Argentina desde el mes de agosto hasta ahora viene más afectado por cuestiones propias del país (nivel de actividad, riesgo electoral anticipado, etc.) que por el contexto internacional que no ayuda", sostuvo el economista Damián Brik, que comparó en un gráfico la evolución de la tasa de riesgo para emergentes, de la que se despegó la Argentina.  Es un elemento nuevo que puede invertir la probabilidad de que el optimismo mucho mayor del exterior se termine contaminando de la realidad local y no al revés. Es una posibilidad que, más temprano que tarde, hará reaccionar al equipo económico de Milei.

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