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¿Son los mandos medios el gran sector olvidado en las empresas? Cuatro ideas que marcan tendencia

Daniel Colombo Facilitador y Máster Coach Ejecutivo

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El desafío actual de las empresas es prestar atención, cuidado y dedicación a todos los niveles de personas, sobre todo a quienes usualmente son olvidadas o no consideradas como se debiera

14 Febrero de 2022 08.25

Cuando hablamos de trabajo en equipo solemos utilizar la analogía con las hormigas. ¿Qué hace una sola hormiga por sí misma? En cualquier colonia de hormigas cada una cumple una función específica, y el éxito radica en la coordinación, ejecución y tareas definidas siguiendo un liderazgo determinado. 

Al igual que en una colonia de humanos en una empresa, la multiplicidad de roles y miradas sobre el objetivo a lograr hace que el resultado se enriquezca y que se puedan alcanzar esos logros en menos tiempo. 

Por si no lo sabes, hay hormigas reinas cuya misión es poner huevos constantemente para fomentar el crecimiento de la colonia. Podría asimilarse al rol de quienes dirigen en una organización, que velan por su desarrollo y por alcanzar los objetivos. 

También están las hormigas recolectoras, fuertes y encargadas de transportar alimento; las soldado, de cabeza grande y mandíbula fuerte para triturar alimentos duros: la finalidad es dar seguridad a la comunidad. Y están las obreras, que buscan recogen el alimento y aprenden de la observación de las que tienen más experiencia. 


El reto del hormiguero humano para evitar “la gran renuncia” 


El desafío actual de las empresas es prestar atención, cuidado y dedicación a todos los niveles de personas, sobre todo a quienes usualmente son olvidadas o no consideradas como se debiera: en las hormigas es el nivel de recolectoras, soldado y obreras. Sin ellas no habría colonia de hormigas posible de construir y sostener.

En las empresas son los llamados mandos medios y sus equipos, que usualmente se encargan de gran parte de la operatoria la empresa y todos sus complejos engranajes para que las cosas sucedan. 

 (Pixabay)

Puedes percibir que utilizo el término “mandos medios” y no “segundas líneas” -como escucho con frecuencia-, porque considero que ocupan un lugar preponderante, y no de segundones. 

Claro que es vital el rol directivo; de lo contrario podría ser un caos. Sin embargo, en los tiempos actuales, se observa que es justamente en esos niveles medios donde se ha producido mayoritariamente “la gran renuncia”, el abandono masivo de los puestos  de trabajo. 

El ejemplo más sonante es en Estados Unidos, donde 4,5 millones de personas renunciaron de un día a otro a sus trabajos en tan sólo un mes (noviembre de 2021). Y la tendencia continúa y parece expandirse a distintos países. ¿Llegará al tuyo? 


Cómo fortalecer a los mandos medios: las células nerviosas de cualquier empresa 


Si en una empresa la fuerza de esos mandos medios y las personas que conforman sus equipos es tan importante, ¿Por qué no se les considera de una mejor forma? 

En términos teóricos, puede ser por su nivel de competencias y habilidades; por la preparación y por estructuras piramidales donde se da más atención a quienes están más arriba en detrimento de otros rangos. 

También es conocido que muchas de ellas son permanentes generadoras de ideas que son agradecidas, pero no se las toma en cuenta ni hay un feedback concreto y específico de por qué no se las consideró. Algo así como “Muchas gracias, pero no.” 

Debes saberlo: esto resulta frustrante y desgastante. ¿Has pensado por qué sucede de esta forma? De mi lado, considero que influye el ego en el liderazgo, la atribución de la autoría de las ideas, la incompetencia de “¿Por qué no se me ocurrió a mí?” y factores de la cultura interna que pueden entorpecer que prosperen las iniciativas. 


Factores que decepcionan y cómo evitarlos 


Definitivamente, “empujar del carro”, como siempre se le pide a un mando medio y su gente, es desgastante cuando no hay una respuesta coherente con el supuesto clima de cooperación que quiere derramarse desde quienes lideran hacia abajo. 

Una investigación reciente del MIT (Instituto Tecnológico de Massachussetts) resaltó que las personas no se van prioritariamente por el sueldo, sino por la mala cultura, la escasa posibilidad de desarrollo, y por líderes inconsistentes entre lo que dicen y hacen.

Entonces, lo ideal es trabajar horizontalmente, para que cada persona, desde su rol y lugar, pueda aportar lo mejor que tenga para dar, y a su vez, se logre construir una comunidad que valore el don particular y las posibilidades de desarrollo humano. 


Cómo equilibrar la balanza en el hormiguero corporativo 


Estos cuatro puntos pueden servir de base para fomentar una cultura del trabajo fuerte y consolidada, que alcance, también, a los mandos medios y sus personas a cargo, con el fin de remarcar su rol estratégico para que las empresas funcionen: 

1) Escuchar todas las voces 

Ya sabemos que hay empresas que se desviven en sus comunicaciones internas y externas diciendo a los cuatro vientos que “el mayor capital es nuestro personal”. Sin embargo, en la realidad sucede todo lo contrario. 

Por ejemplo, a muchos nos consta que en la transformación actual del mundo del trabajo es curioso que se dicten normas y no se consulten a las líneas operativas, o que se adopten políticas que luego deben desarticularse porque eran inviables en la práctica, por aspectos que los mismos mandos medios y operativos habían advertido. ¿Te suena conocido? La sugerencia aquí es la de generar espacios de conversación permanentes, no como acciones esporádicas, para consensuar decisiones que sean trascendentes para la empresa, considerando todos los matices de las voces que la conforman. 

2) Adoptar ideas 

De vez en cuando sucede y se lo anuncia con redoble de tambores cuando alguien de un rango bajo propone una idea y sobresale. Recuerdo el caso de un cliente cuya línea operativa logró emular una máquina de montaje industrial extranjera, ante la imposibilidad de importarla. Ahí sí se llevaron todos los laureles y hasta una placa de reconocimiento en las redes sociales. 

En la cultura actual las personas necesitan sentirse escuchadas, acompañadas y guiadas por sus líderes, y conocer asimismo la voz de los socios o la junta de acionistas. 

Del mismo modo, hemos implementado con algunos clientes espacios de incubadoras de proyectos (porque, vamos, esto se puede hacer, aunque no seas una compañía tecnológica), de los que han surgido ideas que simplificaron procesos, evitaron duplicación de tareas y produjeron ahorros significativos. Debes darle por lo menos seis meses para que empiecen a funcionar. ¿Qué más quieres pedir? 

3) Desarrollar las competencias interpersonales 

Por mi trabajo he comprobado que el nivel de pregnancia de iniciativas de coaching y mentoring dentro de una organización es de aproximadamente el 70%. Esto significa que ese porcentaje de personas lo aplicarán casi de inmediato en su labor cotidiana y, también valioso, lo llevan, a su vida personal. El otro 30% no le dará mayor importancia. 

 (Pixabay)

El punto clave aquí es el poder que tiene esa fuerza del setenta por ciento para mover estructuras y caminar hacia la innovación y la transformación. 

4) Perder el miedo a compartir información 

En la mayoría de las empresas hispanas sucede que se retiene y oculta información de una forma extrema. No sólo no se comparten las buenas noticias, sino solamente las malas; y, peor aún: hay baches de datos que parecen ser tan misteriosos que sólo unos pocos tienen acceso. 

Trabajo con tres empresas que son lo opuesto: toda la información de cada unidad de negocios está abierta, libre en la web interna con acceso a todo el personal, y así, trimestralmente, analizan los resultados

¿Qué pasaría si se crean contextos en la cultura de una empresa “ocultadora” y se empezara a compartir información estratégica de ganancias, pérdidas, posición en el mercado y cualquier otro indicador que sea relevante? ¿Serviría para motivar, entusiasmar y dar sentido a lo que hace el equipo completo? 

En este sentido, un mensaje breve para socios o líderes ejecutivos: deben saber que la información igual se intuye o se filtra en todos los niveles de la empresa, tanto cuando les va bien como mal. Por lo que ocultar a sabiendas los números y las estrategias, puede ser un contrasentido si uno de tus valores corporativos es, por ejemplo, la transparencia. Piénsalo. 

Entonces, si quieres tener un equipo verdaderamente fuerte, comprometido y leal, cuida a toda tu fuerza de trabajo: no solamente a tus líderes. 

Volviendo al reino animal, te dejo estas dos frases para pensar: 

- “Las hormigas son criaturas exitosas. Son exitosas porque saben que la mente del equipo es superior a la mente del individuo.” - Mehmet Murat ?ldan 

- “Cuando las arañas tejen juntas, pueden atar a un león.” - Proverbio Etíope.

*El autor, Daniel Colombo, es facilitador y Máster Coach Ejecutivo especializado en alta gerencia, profesionales y equipos; mentor y comunicador profesional; conferencista internacional; autor de 31 libros. LinkedIn Top Voice América Latina 2019. Coach certificado ICF; coach y Miembro  de John Maxwell Team. www.danielcolombo.com

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