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Forbes Argentina
Networking, Cowork, trabajo, contacto de trabajo (Imagen creada con IA)
Liderazgo

Cuál es la verdadera clave para una red de contactos productiva

Kathy Caprino

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Dejar de pensar en lo que se puede conseguir y empezar a ofrecer valor real: cómo cambian los resultados cuando la conexión se basa en generosidad, coherencia y curiosidad.

11 Febrero de 2026 11.04

Para muchos profesionales, hacer networking puede parecer una tarea incómoda o un terreno difícil de recorrer: saludos forzados, charlas sin conexión genuina, el miedo constante a incomodar a alguien online o simplemente no saber cómo empezar. Por eso no sorprende que incluso quienes tienen un desempeño destacado muchas veces lo esquiven.

Sin embargo, hoy el proceso de construir redes de contacto efectivas está profundamente malinterpretado. Hay una idea clave que suele pasar desapercibida: generar vínculos útiles no tiene que ver con ser "bueno" en eso. Tiene que ver con proponerse ser útil de verdad, de forma constante y con una intención clara.

Cuando se piensa el networking desde ese lugar, se vuelve más accesible, más natural y, además, puede potenciar la carrera profesional de manera concreta.

Por qué la mayoría de los consejos sobre networking no alcanzan

Las guías tradicionales de networking suelen enfocarse en tácticas puntuales: mandar más invitaciones por LinkedIn, contactar a desconocidos o pulir un mensaje de marca que muchas veces termina alejándose demasiado de quiénes somos. Pero esta serie de acciones deja de lado lo que realmente impulsa la influencia y las oportunidades.

El networking no tiene que ver con la cantidad. Se trata de conectar de forma estratégica con personas clave para aportar valor y detectar coincidencias que puedan generar colaboración y apoyo genuino.

Jon Lyndon, director ejecutivo de The Lyndon Consulting Company y ex empleado de LinkedIn durante 10 años, describe la construcción de redes productivas de esta manera:

El networking hecho con intención puede tener un impacto enorme cuando parte de valores compartidos e intereses reales, sobre todo si nace de una curiosidad genuina por la otra persona. La mayoría de los intentos de networking no funcionan porque se enfocan en lo transaccional en vez de lo relacional. Pero cuando alguien se toma el tiempo de encontrar puntos en común y construir confianza, aparecen conexiones reales y credibilidad. Y con ellas, las oportunidades llegan de manera natural.

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El networking hecho con intención puede tener un impacto enorme cuando parte de valores compartidos e intereses reales, sobre todo si nace de una curiosidad genuina por la otra persona

Las redes más valiosas se forman cuando los profesionales piensan menos en lo que pueden obtener y más en lo que pueden ofrecer desde el inicio, ya sea con ideas, contactos, aliento, información o visibilidad.

Por qué hacer networking cuesta (y por qué no tendría que ser así)

Muchos profesionales con los que trabajé o asesoré tienen una idea muy arraigada: creen que lo mejor es dejar que su trabajo y sus aportes hablen por sí solos. Les incomoda —o directamente rechazan— la idea de que saber comunicar lo que hacen también es importante.

Durante los primeros años de carrera, el esfuerzo y el buen desempeño suelen abrir puertas y generar ascensos. Pero a medida que los puestos se vuelven más altos o específicos, las relaciones y las personas que nos conocen, confían y hablan bien de nosotros cuando no estamos presentes, empiezan a tener un peso cada vez mayor. Son esas conexiones las que amplían nuestra visibilidad y refuerzan cómo se percibe nuestra capacidad.

Hacer networking no exige ser extrovertido. Tiene más que ver con conectar de forma auténtica, sostener relaciones con coherencia, generar reciprocidad y aprender a hablar de nuestro trabajo y experiencia de una manera que despierte interés.

La verdadera clave: ofrecer valor antes de necesitar algo

Quienes construyen redes sólidas y efectivas lo hacen guiados por un principio tan simple como poderoso: aportan valor mucho antes de pedir algo a cambio.

Esto no implica regalar tiempo ni conocimientos sin criterio. Se trata de estar atento a cómo podés ayudar de forma genuina, dentro de tus posibilidades y en línea con tus fortalezas.

El valor real puede tomar muchas formas. Algunas de ellas pueden ser:

  • Hacer una presentación bien pensada entre dos personas que podrían beneficiarse mutuamente.
  • Compartir un artículo, una idea o un recurso escrito por un colega que sea útil para su comunidad.
  • Comentar publicaciones inspiradoras que otros comparten en LinkedIn y sumar una mirada propia sobre por qué ese mensaje importa.
  • Escribir simplemente para expresar interés o dar aliento.

Un acercamiento auténtico, guiado por la curiosidad, deja una huella mucho más fuerte y útil que cualquier intento transaccional.

Cómo es realmente el networking productivo

Las redes verdaderamente productivas y beneficiosas para ambas partes suelen construirse en silencio, una charla a la vez y a lo largo de varios meses. No se crean exclusivamente en grandes eventos ni en un único encuentro.

Generalmente, siguen estos patrones:

  • Escuchar primero. En vez de empezar hablando sobre lo que hacés o buscás, es mejor arrancar con preguntas que demuestren interés genuino por el trabajo, la trayectoria o los intereses de la otra persona. Para eso, podés apoyarte tanto en lo que comparte online como en lo que dice cara a cara.
  • Estar presente. Cumplir con lo que prometés. Pequeños gestos, como hacer un seguimiento, presentar a alguien, sugerir una idea o incluso enviar una nota breve, ayudan mucho a construir confianza.
  • Invertir de forma constante. Un mensaje breve pero con sentido, enviado cada tres meses, genera más confianza que una comunicación esporádica.

El mito de la “pregunta” perfecta

Una de las razones por las que hacer networking puede resultar incómodo o difícil es la presión de tener la propuesta perfecta, esa idea ideal que abre la puerta a una oportunidad de forma inmediata. Pero en la práctica, la mayoría de las conversaciones productivas no empiezan con una propuesta. Empiezan con curiosidad.

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Las redes verdaderamente productivas y beneficiosas para ambas partes suelen construirse en silencio, una charla a la vez y a lo largo de varios meses

Una pregunta bien pensada, como "¿Qué fue lo más emocionante en tu trabajo últimamente?", abre espacio para una conexión genuina y muchas veces permite que surja un apoyo mutuo de manera natural con el tiempo.

Primero hay que construir un vínculo sólido a partir de un intercambio y un diálogo con sentido. La oportunidad, si llega, se va a dar sola.

Por qué la consistencia importa más que el carisma

Existe una idea muy extendida: que las personas que hacen buen networking son naturalmente carismáticas o extremadamente sociables. Sin embargo, los más eficaces suelen ser quienes actúan con constancia:

  • Hacen un seguimiento cuando dicen que lo van a hacer.
  • Recuerdan qué es importante para sus contactos.
  • Están presentes con sentido, interés genuino y curiosidad.

Distintos estudios muestran que mantener incluso un grupo pequeño de relaciones profesionales con verdadero valor tiene más impacto en las oportunidades laborales que sumar cientos de contactos débiles o lejanos.

Cómo construir una red productiva sin agobiarse

Si hacer networking te resulta abrumador, podés empezar de a poco.

Elegí entre 10 y 15 personas cuyo trabajo realmente admires. No te enfoques solo en quienes pensás que podrían ayudarte.

Contactalas con curiosidad: compartí algo útil, haceles una pregunta abierta, mencioná a un colega en común que valores o reconocé su trabajo. Acá tenés un ejemplo para arrancar:

"Hola X, espero que te encuentres bien. Me inspiró mucho hoy leer tu publicación de LinkedIn sobre X y me identifiqué mucho con tu mensaje. Los comentarios en tu publicación también fueron fascinantes. Si tienes un rato, me encantaría conectar y saber más sobre tus áreas de interés actuales. Supongo que podríamos tener algunas coincidencias interesantes".

Después de una buena charla, pueden agendar reuniones breves e intencionales. Es mejor hacerlas cada tres meses en lugar de semanal o mensualmente.

Dale prioridad a los vínculos profundos, no a una lista larga de contactos. La calidad siempre pesa más que la cantidad.

Cuando tejemos redes de forma activa —y no sólo en momentos de urgencia—, logramos construir entornos profesionales más sólidos y colaborativos, que nos sostienen y nos inspiran.

Networking en LinkedIn: una experiencia bien hecha

Hoy el networking ocurre tanto en espacios digitales como presenciales. Es clave encontrar un equilibrio, porque cada formato tiene ventajas y desventajas.

En plataformas como LinkedIn, hay que tener en cuenta que el networking productivo no se basa en enviar solicitudes de contacto de manera masiva. Lo fundamental es participar de forma activa y comprometida. Algunas formas de hacerlo son:

  • Comentar con sentido las publicaciones de otros usuarios
  • Compartir ideas que generen diálogo y mencionar a quienes estén involucrados
  • Enviar un mensaje personalizado después de conectar
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En plataformas como LinkedIn, hay que tener en cuenta que el networking productivo no se basa en enviar solicitudes de contacto de manera masiva.

Networking para explorar un nuevo rumbo profesional

Si querés ampliar tu red de contactos para conseguir un nuevo trabajo o cambiar de camino, lo mejor es empezar por reconectar con personas que conocés bien y te apoyaron en el pasado. Antes de escribirles, prepará una descripción clara del tipo de puesto o trayectoria que más te interesa. Eso te va a permitir hablar de tus objetivos con más claridad y seguridad.

Después, contactá a esos colegas que siempre estuvieron cerca. Preguntales en qué andan y ofrecé tu ayuda en lo que puedas. Cuando la conversación ya esté en marcha, contales cuál sería tu próximo paso ideal, pediles que compartan ideas y consultales si conocen a alguien con quien podrías hablar.

El resultado

El networking efectivo no tiene que ser excesivamente pulido ni centrado en lo que buscás en el corto plazo. Se trata de ser humano, abierto y realmente útil con el tiempo.

Cuando dejás de pensar el networking como algo transaccional y te enfocás en construir vínculos genuinos, las relaciones se fortalecen, la confianza crece y las oportunidades aparecen de manera natural, sin forzarlas.

Tu crecimiento profesional depende, en parte, de quién te conoce y cómo perciben tu capacidad, tu calidez y tu confiabilidad. Esa percepción se construye todos los días, con cada interacción y con la forma en que hacés sentir a los demás.

¿La buena noticia? Hacerlo bien es más simple y tiene más impacto del que muchos imaginan.


Nota publicada en Forbes.com

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