El arte de la desconexión: por qué el descanso real es una ventaja competitiva para enfrentar el año
Cecilia Valleboni Forbes Staff
Cecilia Valleboni Forbes Staff
Tras un cierre de año caracterizado por la hiperactividad y el cumplimiento de metas, el management moderno enfrenta un desafío que no figura en los balances financieros, pero que impacta directamente en ellos: el descanso efectivo.

Según el último informe de Randstad, la compañía líder en servicios de Recursos Humanos, las vacaciones han dejado de ser un simple derecho para convertirse en una herramienta estratégica de gestión del talento. En un contexto donde la oficina "viaja" en el bolsillo de cada colaborador, la verdadera desconexión requiere hoy de un plan de acción tan riguroso como cualquier proyecto corporativo.
"El solo hecho de desconectar de las responsabilidades genera un impacto tremendamente positivo. Si además logramos alejarnos de las notificaciones, estaremos cerca de un descanso reparador que permite reconectar con uno mismo", señala Andrea Avila, CEO de Randstad para Argentina, Chile y Uruguay.
La tecnología borró las fronteras geográficas del trabajo, pero también las temporales. Para los líderes de equipo, esta "omnipresencia" laboral representa un riesgo de burnout que puede mermar la creatividad y el foco estratégico necesarios para el nuevo ciclo. Según Avila, la capacidad de desconexión impacta directamente en cómo los profesionales regresan a sus puestos: un descanso consciente se traduce en una mayor performance.
Para maximizar el retorno de inversión del tiempo de ocio, los expertos de Randstad proponen ocho pilares fundamentales:
Planificación anticipada: La libertad comienza con la previsibilidad. Comunicar fechas con antelación es clave para vaciar la agenda de imprevistos.
Gestión de expectativas (delegación): No hay descanso posible si el equipo no sabe quién toma las decisiones. Asegurar la cobertura de tareas antes de la salida es vital.

Higiene digital: Configurar respuestas automáticas y, fundamentalmente, silenciar grupos de trabajo. La sugerencia es establecer "ventanas" mínimas de chequeo solo si es estrictamente necesario.
Límites de pantalla: Definir horarios específicos para el uso del smartphone evita que el dispositivo consuma el tiempo de calidad.
Mindfulness y foco en el presente: Ejercicios de atención plena para evitar que la rumiación mental sobre problemas pendientes interfiera en el descanso.
Entornos analógicos: El contacto con la naturaleza actúa como un regulador natural del estrés acumulado durante el año.
Desconexión física: El uso del "modo avión" o apagar dispositivos en momentos clave garantiza que la rutina laboral no irrumpa en el ocio.
Disrupción de la rutina: Explorar nuevos hobbies o experiencias rompe el ciclo de pensamiento lineal y renueva la energía creativa.
Para el management, fomentar estas prácticas no es una concesión, sino una inversión en capital humano. La "cultura de la disponibilidad 24/7" está siendo reemplazada por una visión más equilibrada donde el ocio es visto como el combustible de la innovación.
"Es clave entender que nuestra capacidad para desconectarnos impacta en nuestra performance laboral", concluye Avila. En última instancia, el éxito del año 2026 podría depender, irónicamente, de qué tan bien logren los profesionales apagar sus motores durante este verano.