Apenas bastó con la primera llegada de un frente frío en lo que va del 2026 para que el sistema gasífero argentino vuelva a manifestar sus limitaciones, con las clásicas medidas de cortes a usuarios interrumpibles.
Desde este martes, distribuidoras como Metrogas y Naturgy comenzaron a restringir el suministro de gas a empresas y estaciones de GNC bajo este tipo de contratos, en una decisión orientada a priorizar el consumo de los hogares.
La medida es típica de cada año, pero sorprende que se aplique ya a fines de abril y con una temperatura que está muy lejos de las olas de frío que suelen alcanzarse durante el invierno.
El protocolo del sistema obliga a que, cuando los gasoductos empiezan a perder presión porque la demanda es más alta que la oferta, se realicen una serie de acciones preventivas.
La primera es utilizar parte del line pack, el stock de gas almacenado en los caños que se usa para mover el fluido, pero que tiene un límite técnico.
Otra alternativa es recurrir a la planta de Peak Shaving de Naturgy que mantiene gas almacenado, pero de un bajo volumen y con la desventaja que una vez que se utiliza hay que esperar varios días para que vuelva a llenarse y quede operativa nuevamente. De ahí que no siempre se recurra a este recurso.
Lo sucedido este martes es otra de las maniobras más habituales: cortar el gas a estaciones de GNC e industrias con contratos interrumpibles. Es decir, que pagan un precio más bajo con el conocimiento de que están a tiro de sufrir desabastecimiento antes las primeras complicaciones.
En líneas generales, se calcula que el consumo de GNC e industrial interrumpible representa entre el 15% y el 20% de la demanda total de estos dos segmentos.
Ya si el panorama se vuelve más complejo, se obliga a las termoeléctricas a usar gasoil o fuel oil en vez de gas natural, combustibles que suelen ser más costosos y contaminantes.

El siguiente paso, que representa una crisis de magnitud, sería el corte de suministro a industrias y GNC con contratos en firme. Y ya el panorama más grave sería un corte al sector residencial como se vio en la zona de Mar del Plata en el invierno del 2025.
Lo más curioso es que el fenómeno se sigue repitiendo temporada tras temporada a pesar de los récords de Vaca Muerta, por la falta de infraestructura en transporte.
Una de las regiones más complicadas es el NOA debido al desplome primero de su producción propia que venía de Salta y luego de Bolivia que era su principal proveedor. Eso se fue revirtiendo poco a poco con la obra del Gasoducto Norte que permitió llegar con gas neuquino, aunque todavía faltan terminar varias plantas compresoras que presentan una demora de casi un año.
La expectativa es que, con estos trabajos terminados más la ampliación del Gasoducto Perito Moreno con la obra de iniciativa privada que ya está construyendo TGS, este cuadro deje de repetirse en el invierno del 2027.
No obstante, las dudas permanecen para este invierno y en especial para el mes de mayo, dado que los primeros buques de GNL importado se esperan para fines de mes.