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Avanza la privatización de AYSA: mañana se pubicarán los pliegos para vender 90% de la empresa

Nicolás Della Vecchia

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Caputo anunció la puesta en marcha del proceso de transferencia de la principal prestadora de agua y saneamiento del país, con un contrato a 30 años,

14 Mayo de 2026 15.24

El ministro de Economía, Luis Caputo, activó el proceso formal para privatizar AySA. El funcionario aprobó los pliegos de la licitación que buscará transferir el 90% de las acciones de la empresa, hoy en manos del Estado Nacional, a un operador privado con capacidad técnica, financiera y operativa.

La medida quedará plasmada en el Boletín Oficial este viernes, según anticipó Caputo en un mensaje publicado este jueves 14 de mayo. Allí defendió la decisión oficial y afirmó que “la incorporación de un operador estratégico con capacidad técnica, financiera y operativa permitirá impulsar nuevas y mejores inversiones, expandir la red y mejorar la calidad del servicio para millones de argentinos”.

El movimiento abre una nueva etapa para Agua y Saneamientos Argentinos, la principal prestadora de agua potable y saneamiento del país. La compañía opera bajo la órbita de la Secretaría de Obras Públicas y tiene a su cargo un área que incluye a la Ciudad de Buenos Aires y 26 partidos del Conurbano bonaerense, con una cobertura que supera los 14 millones de habitantes.

La venta del 90% de las acciones y el rol del operador privado

El proceso apunta a ceder el 90% del capital accionario que controla el Estado Nacional. El 10% restante pertenece al personal de la empresa a través del Programa de Participación Accionaria. En los hechos, el esquema prevé el ingreso de un socio mayoritario privado, con experiencia en la operación de servicios públicos y capacidad para financiar obras de expansión.

La decisión forma parte del paquete de privatizaciones que impulsa el Ministerio de Economía. En el caso de AySA, el Gobierno busca transformar una empresa que durante años recibió subsidios para cubrir gastos operativos y obras en una concesión de largo plazo, con reglas tarifarias orientadas a sostener el servicio sin asistencia directa del Tesoro.

La empresa llega a la licitación con una situación financiera distinta a la de ciclos anteriores. Según la Resolución 495/2026, AySA proyecta para el ejercicio 2026 un superávit financiero de $4.886 millones. Además, en los últimos dos años cubrió el 100% de sus costos operativos mediante ingresos tarifarios, lo que eliminó la dependencia de subsidios directos para su operatoria diaria.

Ese dato resulta clave para la estrategia oficial. Caputo busca ofrecer al mercado una compañía con cuentas más ordenadas y capacidad de sostener su actividad con recursos propios. La valuación de la empresa y el atractivo de la licitación descansan, en buena medida, sobre ese cambio operativo.

El nuevo contrato y las condiciones para invertir en AySA

El nuevo contrato de concesión, aprobado por la Resolución 543/2026 del Ministerio de Economía, establece un esquema a 30 años y fija obligaciones de inversión para expansión de redes, mantenimiento mayor y mejora en la calidad del servicio. La empresa continuará bajo control del Ente Regulador de Agua y Saneamiento, que deberá revisar metas de cobertura, calidad de efluentes y cumplimiento de obras con controles trimestrales.

El diseño contractual incluye el principio de equilibrio económico-financiero. En la práctica, eso implica que las tarifas deberán acompañar los costos de operación, mantenimiento e inversión. También se prevé que parte de las obras de expansión pueda encuadrarse dentro del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, una herramienta que el Gobierno utiliza para atraer capital internacional a proyectos de gran escala.

Luis Caputo (Foto: Gentileza ExpoEFI)
Luis Caputo (Foto: Gentileza ExpoEFI)

La arquitectura del proceso fue diseñada por el Palacio de Hacienda junto con la Secretaría de Obras Públicas. El plan contempla la transferencia del control a un operador estratégico y deja abierta la posibilidad de colocar una porción minoritaria de las acciones en el mercado de capitales, una vía que permitiría sumar inversores y fijar una referencia de valor para la compañía.

Para el Gobierno, la privatización de AySA cumple dos objetivos. Por un lado, reduce el peso fiscal de una empresa que durante años demandó recursos públicos. Por otro, busca acelerar obras de infraestructura en una zona de alta densidad poblacional, donde la expansión de redes de agua y cloacas exige inversiones de gran escala.

Caputo lo planteó como parte de un cambio de modelo. “Más inversión privada y mejores servicios para los argentinos”, escribió el ministro. Con los pliegos ya aprobados, la cuenta regresiva para el regreso de AySA a manos privadas entró en su etapa formal.

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