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El factor menos pensado que mira Wall Street: regresa El Niño y habría aun más dólares para la Argentina

Esteban Monte

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Los bancos globales anticipan una mejora hídrica para la región pampeana que podría impulsar cosechas, exportaciones y reservas, aunque advierten por riesgos inflacionarios y mayor volatilidad en los commodities.

14 Mayo de 2026 07.16

Mientras buena parte del mercado sigue enfocada en las tasas de interés de la Reserva Federal, la desaceleración china o las tensiones geopolíticas en Medio Oriente, en Wall Street comenzó a ganar fuerza otro factor con capacidad de alterar la economía global: el regreso de El Niño.

Lejos de tratarse únicamente de un fenómeno meteorológico, los principales bancos internacionales ya lo observan como un evento con potencial para modificar flujos comerciales, alterar balances fiscales, impactar sobre la inflación y provocar fuertes movimientos en los precios internacionales de las materias primas. Informes recientes de Morgan Stanley, Barclays, J.P. Morgan y Goldman Sachs coinciden en que Sudamérica volverá a ocupar el centro de esa dinámica.

La advertencia más fuerte llegó desde J.P. Morgan. El banco sostiene que las probabilidades de un evento El Niño aumentarán rápidamente durante el segundo semestre de 2026 y que el escenario base para América Latina ya no es un fenómeno moderado, sino uno potencialmente fuerte. Según el informe, existe cerca de un 50% de probabilidades de que el episodio alcance niveles comparables con los grandes eventos de 1997-98 y 2015-16.

Morgan Stanley (SE PUEDE USAR- Alex Proimos from Sydney, Australia, CC BY 2.0 <https://creativecommons.org/licenses/by/2.0>, via Wikimedia Commons)
Morgan Stanley. Foto: Alex Proimos from Sydney, Australia, CC BY 2.0 <https://creativecommons.org/licenses/by/2.0>, via Wikimedia Commons)

En Barclays la lectura es similar. La entidad sostiene que el mercado todavía no incorporó completamente el riesgo climático sobre alimentos, energía y minería. El informe advierte que un El Niño intenso suele amplificar la volatilidad climática global, incrementando inundaciones en partes de América y generando sequías en distintas regiones de Asia y Oceanía. Ese patrón, explican los analistas, termina impactando de lleno sobre sectores extremadamente sensibles al clima como agricultura, utilities, energía y metales.

Morgan Stanley, por su parte, introduce un matiz importante. El banco considera que el foco no debe estar únicamente en la intensidad final del fenómeno, sino en dónde y cuándo se producirán las alteraciones climáticas. Para los mercados agrícolas, el verdadero riesgo aparece cuando sequías, lluvias excesivas o temperaturas extremas coinciden con momentos críticos del calendario productivo.

En ese contexto, Argentina emerge como uno de los países sudamericanos con mejores perspectivas relativas. Después del devastador impacto de La Niña entre 2022 y 2023, que destruyó cosechas y golpeó severamente las reservas del Banco Central, los bancos internacionales empiezan a proyectar un escenario mucho más favorable para el agro argentino.

J.P. Morgan recuerda que históricamente los grandes eventos de El Niño estuvieron asociados con mejoras significativas en los rindes agrícolas argentinos. Durante el episodio de 1997/98, por ejemplo, la producción de granos registró un salto cercano al 30% interanual gracias al aumento en los rendimientos de soja, trigo y maíz. Situaciones similares volvieron a repetirse entre 2014 y 2016.

La importancia de ese dato excede ampliamente al sector agropecuario. El complejo agroindustrial representa alrededor del 16% del PBI argentino y cerca del 58% de las exportaciones de bienes del país. Un escenario de mejores lluvias sobre la región pampeana implica no solo una recuperación productiva, sino también mayores ingresos fiscales vía retenciones, más acumulación de reservas y menor presión cambiaria.

SE PUEDE USAR/Morgan Stanley (Foto: Icc1977, CC BY-SA 4.0 <https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0>, via Wikimedia Commons).
Morgan Stanley (Foto: Icc1977, CC BY-SA 4.0 <https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0>, via Wikimedia Commons).

Incluso así, los analistas evitan hablar de un impacto completamente positivo. El mismo fenómeno que puede impulsar la producción agrícola argentina también podría generar una suba global en los precios de alimentos. Y en una economía como la argentina, donde los alimentos tienen un peso elevado dentro del índice de inflación, ese traslado podría sentirse rápidamente en el IPC.

Morgan Stanley comparte parte de esa visión constructiva para Argentina y el sur de Brasil. Según el banco, El Niño tiende a reducir el riesgo de sequía en ambas regiones durante la campaña 2026/27, algo particularmente favorable para la soja.

Precisamente, los commodities agrícolas aparecen entre los principales focos de atención para el mercado. Y dentro de ellos, el azúcar sobresale como uno de los candidatos más claros a registrar fuertes subas de precios.

Morgan Stanley advierte que un El Niño más intenso podría reducir significativamente las lluvias monzónicas en India y el sudeste asiático, dos regiones clave para la producción mundial de azúcar. Al mismo tiempo, Brasil podría enfrentar lluvias excesivas durante la cosecha, afectando la molienda y reduciendo la capacidad operativa de los ingenios.

El resultado potencial es una combinación explosiva: menor oferta asiática y dificultades logísticas en el mayor exportador global. Los analistas remarcan que el período crítico para seguir el impacto climático será entre julio y septiembre, cuando el régimen de lluvias en India definirá gran parte de la producción mundial.

En soja y maíz el escenario es más heterogéneo. Morgan Stanley observa un contexto relativamente favorable para Sudamérica, especialmente por la mejora hídrica esperada en Argentina y el sur brasileño. Sin embargo, también advierte que ciertas regiones agrícolas de Brasil podrían sufrir problemas de siembra y estrés térmico si las lluvias se vuelven demasiado irregulares.

Milei en el Congreso (Foto: Gentileza Presidencia)
Milei en el Congreso (Foto: Gentileza Presidencia)

Más allá del agro, Barclays y J.P. Morgan señalan que el fenómeno también puede alterar mercados energéticos y mineros. Sequías prolongadas afectan la generación hidroeléctrica en varios países latinoamericanos, mientras que las inundaciones generan riesgos crecientes para infraestructura crítica, rutas, puertos y operaciones mineras, especialmente en Perú y Chile.

Goldman Sachs aporta otra pieza importante al rompecabezas. Aunque su informe está enfocado en commodities de manera más general, el banco explica que los grandes shocks de oferta suelen generar movimientos violentos cuando los inventarios globales comienzan a ajustarse.

Según Goldman, los commodities son uno de los pocos activos capaces de proteger portafolios durante períodos de inflación impulsados por interrupciones de oferta. Cuando el mercado percibe riesgo de escasez física, los precios spot suelen despegar rápidamente respecto de los contratos futuros de largo plazo, reflejando la urgencia por asegurar suministro inmediato.

Una cosechadora verde trabajando en un campo de trigo dorado, bajo un cielo azul claro.
Una cosechadora verde trabajando en un campo de trigo dorado, bajo un cielo azul claro. Foto: Pexels

Ese mecanismo podría reaparecer si El Niño termina afectando simultáneamente cosechas en Sudamérica, Asia y Norteamérica. Con inventarios agrícolas globales relativamente ajustados en varios productos, cualquier deterioro climático relevante podría traducirse rápidamente en una nueva escalada de precios internacionales.

La gran paradoja es que el mismo fenómeno que amenaza con generar inundaciones, pérdidas de infraestructura y presión inflacionaria en varios países de la región también podría convertirse en un factor de alivio para economías agrícolas como Argentina o Uruguay.

Por eso, en Wall Street ya no observan a El Niño como una simple anomalía climática. Empiezan a verlo como uno de los grandes drivers macroeconómicos de los próximos dos años.

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