En Argentina, por cada $ 100 otorgados a hombres, las mujeres reciben $ 69. La brecha no responde al riesgo crediticio, sino a desigualdades estructurales del mercado laboral.
Un estudio global revela que la salud, la carga doméstica y los ambientes laborales hostiles siguen frenando el desarrollo profesional femenino. Solo el 5% planea quedarse más de cinco años en su empleo actual.
El camino hacia la paridad en la alta dirección sufre su primer estancamiento en años, mientras que en sectores estratégicos como la tecnología la formación académica superior de las mujeres no logra romper el techo de cristal.
Lina Anllo, al frente del Women Economic Forum en el país, analiza cómo el cumplimiento normativo y la diversidad transforman las mesas de decisión. Su estrategia para erradicar las barreras culturales que limitan el crecimiento profesional femenino.
La app emblema del “girlboss era”, que llegó a valer más de US$13.000 millones, diluyó su principio central tras enfrentar miles de amenazas legales impulsadas por activistas de derechos de los hombres, una ola de litigios estratégicos y el agotamiento del modelo de crecimiento de las dating apps.
El 4 de marzo, referentes del mundo corporativo y financiero se reúnen para participar de una iniciativa que se replica simultáneamente en las principales bolsas y ciudades del mundo.
En un escenario de creciente hostilidad política y brecha de género inversa en el empleo, la académica Jodi-Ann Burey analiza el repliegue de las corporaciones y advierte sobre el mito de la “autenticidad” en una cultura laboral que vuelve a castigar la diferencia.
América Latina es la región que más rápido avanza, pero aún enfrenta una marcada 'brecha de implementación' entre leyes y resultados reales. El informe que analizarán los líderes en Davos advierte que los riesgos tecnológicos y geoeconómicos podrían amenazar los logros alcanzados por las mujeres en las últimas décadas.
Aunque el discurso sobre la diversidad se volvió mainstream, los directorios siguen operando como espacios cerrados. El problema no es la agenda: es quién conserva el poder de decisión.
En un año marcado por reveses en el empleo femenino y en las oportunidades de ascenso, las 100 mujeres más poderosas del mundo ejercieron su poder en la filantropía, la inteligencia artificial, las finanzas y el entretenimiento.
Francisca Bravo Cox creó una academia de Equidad Puertas Adentro y un método que rompió el molde de lo que hace un estudio jurídico tradicional de familia al darse cuenta que los abogados suelen llegar tarde al conflicto, y que no hablar de dinero en la pareja es el mayor riesgo económico.
Con más de 3,5 millones de seguidores en Instagram, Aida Domenech Pascual transformó el impacto de sus redes en un imperio empresarial. Entre sus negocios, creó IN Management, una agencia que representa a más de 50 perfiles, y los premios a los creadores de contenido que ya van por su cuarta edición en España y dos en Buenos Aires.
Alice Walton, la multimillonaria heredera de Walmart, sufrió las fallas del sistema de salud y decidió reinventarlo. Invirtió $249 millones en una nueva escuela de medicina en EE. UU. que beca al 100% a sus alumnos y les enseña un modelo de atención holístico e inclusivo.
El arquero compartió en el Forbes Diversidad, Inclusión & Equidad Summit su historia de vida marcada por la superación personal, la disfluencia en el habla y la paternidad de un hijo dentro del espectro autista.
Emprendedora, docente y defensora de la diversidad, impulsa un modelo de liderazgo más humano, donde la inteligencia artificial, la inclusión y el trabajo remoto se entrelazan para generar innovación con impacto real.
En un contexto de discursos polarizantes y cambios sociales rápidos, sostener la diversidad, equidad e inclusión requiere más que programas: exige cultura, liderazgo y visión estratégica de largo plazo.