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FOTO: Presidencia

De la "motosierra" al "grillete fiscal": la apuesta total de Milei y los riesgos para la economía

Esteban Talpone

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La reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y la promoción de un "grillete fiscal" representan una ambiciosa apuesta institucional del Gobierno. El proyecto busca blindar el déficit cero, pero abre una compleja negociación política y plantea interrogantes sobre sus efectos económicos.

30 Julio de 2026 21.34

Casi cuatro años después de recorrer las calles en plena campaña con una motosierra en las manos, Javier Milei dio otro paso en su modelo de disciplina fiscal. Lo hizo al presentar el proyecto de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina. Ahora, nuevamente en "modo león", impulsa lo que definió como un "grillete fiscal". Al anunciar la iniciativa, tal como había hecho el domingo pasado ante la Sociedad Rural Argentina, volvió a reivindicar el déficit cero y aseguró que la propuesta "nos aleja del fruto venenoso del árbol prohibido".

La reforma contempla, entre otras medidas, limitar la función del Banco Central a preservar la estabilidad de la moneda. Otro de los puntos centrales es el blindaje institucional del presidente de la entidad y de todos los integrantes de su directorio, al extender el requisito de los dos tercios de ambas cámaras del Congreso —Diputados y Senadores— para removerlos de sus cargos. "Por primera vez en la historia, la política pagará el costo", afirmó.

Durante el anuncio, realizado mediante un discurso de 14 minutos por cadena nacional, Milei volvió a cargar contra la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner y contra la ex titular del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont. "Le robaron al BCRA US$ 10.000 millones", sostuvo.

Además, presentó el concepto de "grillete fiscal", que consistiría en un cierre parcial del sector público, al estilo del shutdown estadounidense. El mecanismo se activaría en caso de que durante varios meses persistiera una situación de desequilibrio fiscal. En ese escenario, el Presidente de la Nación, todos sus ministros, senadores y diputados dejarían de percibir sus salarios, al tiempo que se ejecutarían automáticamente otros recortes en el funcionamiento del Estado. El paquete también contempla reformas en el mercado de capitales y en el sector asegurador.

El proyecto, que ingresará al Congreso, abre una etapa de intensas negociaciones con legisladores y gobernadores, en los meses previos al año electoral. Se prevé un debate complejo y la posibilidad de introducir modificaciones que faciliten su aprobación definitiva. Sin embargo, esa negociación aparece, al menos en principio, cuesta arriba.

Al presentar la iniciativa por cadena nacional, rodeado de todos sus ministros y acompañado por el propio presidente del Banco Central, Santiago Bausili, Milei jugó a todo o nada, dejando escaso margen para la negociación política. La apuesta lo devuelve al terreno electoral y lo acerca al candidato que prometía cerrar el Banco Central y golpeaba una maqueta de la institución en los estudios de televisión.

El "grillete fiscal" es mucho más que una reforma institucional. También constituye una herramienta política. La estrategia parece orientada a construir un adversario claro para fortalecerse en la confrontación y consolidar el proyecto de fondo: la reelección presidencial.

El proyecto libertario parece necesitar apuestas de alto impacto en un contexto en el que la economía continúa mostrando una evolución en forma de "K", con sectores que crecen y otros que siguen en retroceso. Esta misma semana, la Universidad Torcuato Di Tella difundió una nueva edición de su Índice de Confianza en el Gobierno, que registró una caída del 6,5% en julio respecto del mes anterior. El indicador se ubicó en apenas 1,94 puntos sobre una escala de 0 a 5 y acumuló un descenso interanual del 21%. Son datos que la Casa Rosada difícilmente pueda ignorar y que la obligan a reaccionar para evitar que esa tendencia se profundice.

Tampoco pasó inadvertido que el anuncio por cadena nacional coincidiera con la semana en la que la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, actualmente detenida, volvió a instalar su eventual candidatura para 2027. Lo hizo al presentar un equipo de abogados que llevará su caso ante las Naciones Unidas, con el argumento de que una resolución de ese organismo internacional tendría carácter vinculante y dejaría sin efecto la prohibición para competir electoralmente derivada de su condena en la causa Vialidad.

Los acontecimientos de los últimos días comienzan a distribuir las fichas del tablero político de 2027. Mientras Milei buscará consolidar su proyecto libertario, el peronismo intentará reconstruirse desde la oposición. La gran incógnita es si, además de blindar al Banco Central, el Gobierno logrará mantener a la economía al margen de los efectos distorsivos de una nueva etapa de confrontación política.

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