El presidente Javier Milei anunció el envío al Congreso de un proyecto para reformar la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA), una iniciativa que el Gobierno considera clave para consolidar su programa económico. La propuesta apunta a fortalecer la autonomía de la autoridad monetaria, prohibir el financiamiento del déficit fiscal mediante emisión y volver a centrar el objetivo del organismo en la estabilidad de la moneda.
Durante un mensaje por cadena nacional, el mandatario presentó la iniciativa como parte de un proceso de transformación institucional. “Estamos aquí para presentarles el conjunto de reformas estructurales más importantes de los últimos 91 años”, afirmó al comenzar su discurso.
A lo largo de su exposición, Milei cuestionó el rol que, a su juicio, desempeñó el Banco Central desde su creación. Según el Presidente, la entidad fue utilizada durante décadas como una herramienta para financiar el gasto público mediante la emisión monetaria, mecanismo al que responsabilizó por la pérdida del poder adquisitivo y los elevados niveles de inflación. En ese sentido, sostuvo que el organismo “ha sido una herramienta que posibilitó el robo de la alta política, este proyecto viene a ponerle fin” y aseguró que la inflación acumulada desde 1935 supera los 12 trillones.
El jefe de Estado también dedicó parte de su discurso a cuestionar las políticas monetarias implementadas durante los gobiernos kirchneristas. En particular, apuntó contra la reforma de la Carta Orgánica aprobada en 2012, que amplió los objetivos del Banco Central e incrementó sus posibilidades de asistir financieramente al Tesoro. Sobre ese período, afirmó: “La expresidenta y actual condenada por delitos de corrupción, Cristina Fernández de Kirchner, en complicidad con la presidenta del Banco Central, les robó u$s10.000 millones a los argentinos”.

El proyecto oficial busca revertir varios de los cambios introducidos hace más de una década. Entre las modificaciones previstas figura la prohibición del financiamiento directo e indirecto del Estado por parte del BCRA, incluyendo restricciones para la compra de títulos públicos en el mercado primario. Además, la iniciativa eliminaría la posibilidad de transferir al Tesoro utilidades contables derivadas de la revalorización de activos, las cuales pasarían a integrar una reserva técnica.
Otro de los ejes de la reforma consiste en reforzar la independencia institucional del Banco Central, endureciendo las condiciones para remover a su presidente y a los integrantes del directorio. El Gobierno sostiene que estas medidas permitirán evitar interferencias políticas y otorgar mayor previsibilidad al funcionamiento de la autoridad monetaria.
Asimismo, el proyecto contempla la eliminación de las letras intransferibles, mecanismo mediante el cual el Tesoro obtuvo recursos de las reservas internacionales a cambio de títulos de deuda que no pueden negociarse en el mercado.
La propuesta representa un cambio respecto de una de las principales promesas que Milei defendió antes de asumir la Presidencia, cuando planteaba el cierre del Banco Central. Ahora, la estrategia oficial apunta a reformar profundamente su funcionamiento para impedir que futuras administraciones recurran a la emisión como fuente de financiamiento del gasto público.
El Ejecutivo prevé enviar el proyecto a la Cámara de Diputados una vez finalizado el receso legislativo y buscará reunir los apoyos necesarios para convertir la iniciativa en una de las principales reformas económicas de la gestión.