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Summit Mining 2026 - 10mo panel - en foco - Nicolás Bareta - Aisa Group - Minas
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Summit Mining 2026 - 10mo panel - en foco - Nicolás Bareta - Aisa Group - Minas
Nico Perez

El boom del oro: cómo una mina de San Juan que estaba cerca del cierre busca producir por tres décadas más

Martina P. Veneziani

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Nicolás Bareta, Head of Mining de Aisa Group - Minas Argentinas, contó en el Forbes Mining Summit cómo Gualcamayo pasó de tener menos de un año de vida útil por delante a proyectar una nueva etapa de expansión, tecnología y energía renovable.

3 Septiembre de 2026 12.38

El fuerte ciclo de precios del oro volvió a poner en primer plano activos que hasta hace pocos años parecían destinados al cierre. En San Juan, uno de los casos más claros es Gualcamayo, una mina que en 2023 tenía menos de un año de vida útil por delante y que hoy busca transformarse en una plataforma de producción de largo plazo.

La historia marcó el cierre de la tercera edición del Forbes Mining Summi, en una conversación entre Nicolás Bareta, Head of Mining de Aisa Group - Minas Argentinas, e Ignacio Ortiz, periodista especializado en Energía y Minería.

Gualcamayo está operativa desde 2008, aunque su historia de exploración comenzó varias décadas antes. El punto de inflexión llegó cuando Aisa Group tomó el control del activo y decidió cambiar la lógica de corto plazo por una visión de mediano y largo plazo.

“Hoy se transformó un pasivo ambiental y social que estaba a punto de cerrar en un activo industrial importante y en uno de los motores de la economía de San Juan”, afirmó Bareta.

De una mina con fecha de cierre a una nueva etapa

Cuando el grupo asumió el proyecto, el escenario era complejo. La mina ya había presentado un plan de cierre ante las autoridades y venía de varios trimestres con dificultades para generar una contribución positiva.

El cambio, explicó Bareta, estuvo en revisar la operación onza por onza, detener sectores que ya no generaban valor y apoyarse en una mirada de largo plazo sobre el mercado del oro.

La recuperación de los precios del oro y la plata jugó a favor. “Ese crecimiento revalorizó todas nuestras reservas y recursos”, señaló.

Pero el nuevo escenario no se basó solo en una mejora externa. La compañía decidió volver a invertir sobre un activo con décadas de exploración acumulada y con infraestructura ya instalada.

Gualcamayo cuenta con caminos, captación de agua, sistemas de comunicación, acceso a energía y una planta que, según Bareta, representa más de US$ 300 millones en infraestructura instalada.

Esa base permitió comenzar a pensar no solamente en extender la vida de la mina actual, sino en desarrollar nuevos cuerpos mineralizados.

Más de US$ 100 millones y una recuperación inédita

Una de las tres unidades de negocio que integran hoy la operación está enfocada en la recuperación secundaria de las pilas de stock existentes.

Según Bareta, esa etapa se apoya en una inversión acumulada de más de US$ 100 millones destinada a reacondicionar la planta y reestructurar instalaciones.

El ejecutivo destacó que se trata de la primera recuperación secundaria de este tipo en la Argentina, algo que también obliga a incorporar y desarrollar tecnología localmente.

La segunda unidad está orientada a profundizar la exploración. La concesión abarca más de 40.000 hectáreas, pero solo alrededor del 4% fue explorado en detalle de manera intensiva.

Ese dato explica buena parte de la estrategia futura. El objetivo de Aisa es sostener programas de exploración durante décadas para determinar el potencial completo del distrito.

“Hay vastísimas oportunidades para seguir trabajando”, sostuvo Bareta.

El proyecto que puede cambiar el futuro de Gualcamayo

Dentro de esa estrategia aparece uno de los proyectos más relevantes: Carbonatos Profundos, un cuerpo mineralizado descubierto en 2010 y ubicado aproximadamente 700 metros por debajo de la antigua mina subterránea.

Bareta explicó que la nueva etapa podría permitir desarrollar una mina subterránea con recursos y reservas capaces de sostener la producción durante varias décadas.

En total, el proyecto dispone de alrededor de 7 millones de onzas en recursos, de las cuales unas 2,5 millones corresponden a reservas, según detalló durante el panel.

El plan combina la operación existente, la exploración y el desarrollo de nuevos recursos. La lógica es que la unidad que actualmente genera caja financie parte de la exploración, mientras esa exploración alimenta con nuevas reservas al proyecto futuro.

“Lo que tenemos por delante es, ojalá, más de tres décadas de producción para la Argentina y para San Juan”, afirmó.

El RIGI y una visión de largo plazo

Gualcamayo también obtuvo uno de los primeros proyectos mineros aprobados dentro del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones.

Para Bareta, el valor del RIGI está en reforzar la previsibilidad necesaria para proyectos que requieren fuertes desembolsos y largos períodos de maduración.

La compañía ya invirtió cerca de US$ 20 millones en exploración, con una campaña de más de 20.000 metros y la construcción de un túnel que permitió mejorar el conocimiento del yacimiento.

El desafío ahora es convertir esos recursos en producción. La empresa avanza en estudios de prefactibilidad y en la adjudicación de contratos de ingeniería para definir el diseño final del proyecto.

Bareta remarcó que la existencia de infraestructura previa reduce significativamente los riesgos y mejora la competitividad de la inversión.

Tecnología para explotar mineral más complejo

El nuevo cuerpo mineralizado presenta características distintas a las explotadas históricamente en Gualcamayo. El material es refractario y requerirá sistemas específicos de pretratamiento.

Eso abre una nueva etapa tecnológica para la minería argentina.

Bareta destacó que la operación incorporará procesos que todavía son poco frecuentes en el país y que podrían convertirse en una referencia para otros proyectos futuros.

La mina ya cuenta, además, con experiencia en métodos subterráneos especializados que fueron desarrollados por equipos técnicos de San Juan.

“Podemos dar un salto tecnológico para la Argentina”, sostuvo.

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Nicolas Bareta, de Aisa Group

Aprovechar el ciclo alto del oro

El contexto internacional también juega a favor. El oro atraviesa un período de precios elevados, algo que mejora la valuación de reservas y recursos que, en otros momentos, podían resultar marginales.

Bareta fue claro sobre cómo debería aprovecharse esa coyuntura.

“Es época de vacas gordas, entonces hay que aprovechar ese excedente de producción y enfocarnos en nuevos proyectos, nuevas minas y exploración”, afirmó.

Para el ejecutivo, los ciclos positivos no deberían llevar a una lógica de corto plazo, sino a reinvertir para reducir la vulnerabilidad frente a futuras bajas.

El objetivo es construir una operación capaz de sostenerse más allá de las fluctuaciones del mercado y parecerse cada vez más a los modelos de países con una industria minera madura.

Una mina con 100% de energía renovable

Otro de los pilares del proyecto está relacionado con la energía.

Aisa Group ya participa en activos renovables y prevé construir generación propia para abastecer a Gualcamayo.

Según Bareta, el objetivo es que se convierta en la primera mina argentina abastecida con energía 100% renovable desde la construcción hasta la operación, durante los próximos 30 años.

La estrategia busca reducir la huella de carbono y mantener estándares ambientales y sociales elevados.

La compañía también destaca el nivel de empleo local. Más del 97% de los trabajadores viven en San Juan, según señaló Bareta, quien subrayó que uno de los desafíos será preservar esa integración con la comunidad y con la cadena de proveedores.

El caso Gualcamayo refleja cómo un activo con una fecha de cierre cercana puede volver a ganar valor cuando se combinan precios favorables, infraestructura instalada, exploración, inversión y una estrategia de largo plazo.

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