La operación permitió distribuir una porción relevante de las obligaciones en el tiempo sin depender exclusivamente de instrumentos que vencen durante los próximos meses.
La entidad admitió que incumplió sus obligaciones de control y dejó sin investigar operaciones sospechosas durante largos períodos. El acuerdo también contempla una revisión independiente de sus sistemas de prevención.
El S&P Merval tendrá este viernes 16 de octubre su última jornada con esa denominación. Desde el lunes 19, MSCI estará a cargo de administrar y calcular los principales índices de la bolsa argentina, una tarea que S&P Dow Jones desempeñó durante los últimos ocho años. La decisión, anunciada por Bolsas y Mercados Argentinos (BYMA), busca dar mayor visibilidad internacional al mercado local y adaptar sus indicadores a los estándares utilizados en las principales plazas financieras del mundo.
A medida que los gastos fijos absorben una proporción mayor del ingreso de los hogares, aumenta el interrogante sobre la capacidad de pago de los usuarios y la sostenibilidad de los ajustes.
Las perspectivas climáticas para el último trimestre de 2026 serán relevantes para determinar cuánto del potencial productivo estimado podrá materializarse.
Aunque cuenta con una cartera de contratos por US$ 104.000 millones, la compañía enfrenta elevados costos de financiación para sostener su expansión. El desafío es transformar ese crecimiento en ganancias para los inversores, mientras aumentan las dudas sobre la rentabilidad de sus proyectos.
La inflación de septiembre en Estados Unidos superó las expectativas de los analistas y provocó una fuerte caída de las acciones tecnológicas. Elon Musk, Michael Dell, Larry Ellison, Mark Zuckerberg y Jensen Huang estuvieron entre los principales afectados por el desplome bursátil.
El indicador elaborado por JP Morgan subió cinco unidades, hasta los 602 puntos, mientras los bonos soberanos en dólares registraron pérdidas de hasta 1% y el S&P Merval operó en terreno negativo.
Desde enero de 2026, los extremos de las bandas se ajustan diariamente de acuerdo con la inflación mensual informada por el INDEC, con un rezago de dos meses.
Las acciones de Bending Spoons subieron un 41% durante la mañana del miércoles, luego de que la compañía anunciara una nueva inversión de US$ 330 millones por parte de Berkshire Hathaway. Con esta operación, el conglomerado elevaría su participación en la empresa al 4%.
El dólar rozó su nivel más alto en 18 meses y sumó presión sobre los metales preciosos, que quedaron cerca de mínimos de dos meses y medio. Mientras tanto, el mercado sigue de cerca la próxima reunión de la Reserva Federal, prevista para el 28 de octubre.
La inflación y el déficit fiscal encarecen el financiamiento y aumentan el riesgo de una desaceleración económica. En ese contexto, algunos sectores encuentran nuevas oportunidades, mientras otros enfrentan un escenario cada vez más complejo.
En el tramo corto, los bonos CER ofrecen rendimientos de entre el 1% y el 4% anual por encima de la inflación. En los vencimientos intermedios, las tasas se ubican aproximadamente entre el 5% y el 8%, mientras que algunos títulos largos alcanzan niveles cercanos al 10% u 11% real anual.
El desempeño reflejó el interés de los inversores por diferentes clases de activos, incluso en un contexto de volatilidad financiera y mayores rendimientos de los bonos.
El metal precioso cotiza cerca de US$ 4.120 por onza, mientras el encarecimiento de la energía impulsó las expectativas de inflación y llevó a la Reserva Federal de Estados Unidos a subir las tasas de interés. Qué explica esta reacción del mercado y cuáles son las alternativas para los inversores.
Las estimaciones privadas ya anticipaban un repunte durante el noveno mes del año, impulsado principalmente por los alimentos y algunos componentes estacionales.
La principal señal para los inversores será determinar si las ganancias responden a una mejora estructural de los negocios o si dependen, en gran medida, de una coyuntura excepcional de volatilidad y actividad bursátil.
Los mercados emergentes superan el rendimiento de las principales bolsas estadounidenses, impulsados por el auge de la IA. Sin embargo, la concentración en unas pocas compañías tecnológicas plantea interrogantes sobre la verdadera diversificación de las inversiones.