Mientras el petróleo busca un piso y la demanda eléctrica rompe récords históricos, estas dos compañías afinan sus estrategias para capitalizar el nuevo mapa energético sin resignar la solidez operativa ni el flujo de caja.
La medición de inflación es el termómetro más sensible de la economía no sólo por por los: el historial de manipulación estadística resugre con fuerza cuando el INDEC queda envuelto en polémicas
Los datos de balance, la solidez operativa y la demanda sostenida ponen en el centro de la escena a compañías que supieron capitalizar escenarios volátiles sin perder tracción ni liquidez.
Mientras la desigualdad se profundiza, los sectores más adinerados recuperan sus fortunas con velocidad tras cada crisis, mientras la mitad más pobre aún lucha por alcanzar niveles previos a la pandemia.
Empresas como Vestar Capital, que alguna vez movieron miles de millones, hoy se aferran a carteras envejecidas mientras luchan por captar nuevos inversores.
Un curso intensivo de tres días en la Escuela Kennedy pone el foco en los sesgos que persisten aunque los algoritmos aceleren todo. Técnicas para decidir sin dejarse llevar por narrativas, burbujas o presiones grupales.
Algunos críticos advierten que su cercanía al gobierno actual podría poner a prueba la autonomía del banco central, un tema sensible para quienes consideran que la Fed debe actuar con independencia total ante cualquier presión política.
Uno de los factores más relevantes del mes fue la acumulación de reservas por parte del Banco Central. A lo largo de enero, la autoridad monetaria compró más de US$ 1.000 millones en el mercado oficial.
El mercado reaccionó con fuerza tras los resultados trimestrales de la compañía. Las dudas sobre el crecimiento de Azure y el salto en las inversiones en infraestructura tecnológica encendieron las alarmas entre los inversores.
Dueño de una fortuna forjada entre adquisiciones agresivas, consejos de administración y maniobras bursátiles, Nelson Peltz dejó su marca en Wall Street mucho antes de que su vida privada se volviera tema de conversación pública.
Mientras los índices marcan nuevos récords, los inversores apuestan a una combinación poco habitual: estímulos fiscales, avances en inteligencia artificial y fundamentos sólidos en los balances. Lejos del frenesí de otras épocas, el mercado actual parece moverse con una lógica más racional.
El salto de la plata reaviva la atención sobre los metales preciosos, en un contexto global marcado por conflictos, presiones inflacionarias y desconfianza hacia las monedas tradicionales. La relación con el oro tocó un umbral histórico que los mercados no pasaban desde 2012.
El episodio plantea dudas respecto al ajuste de los márgenes con los que deberán operar incluso las más grandes compañías. Analistas e inversores mantienen la apuesta al largo
A punto de publicar un nuevo libro junto a Pablo Gerchunoff, el académico en Di Tella y “polemista a tiempo completo” en X, debate con opositores e incomoda a los de su propio espacio. Su visión de la economía, el panorama Milei 2026 y la causa Vicentin: “Banco Nación actuó del mismo modo que otros 15 bancos privados en plena crisis”.
El salto inicial estuvo liderado por Intel, Texas Instruments y Nvidia, mientras el Dow Jones se acerca a los 50.000. Analistas advierten que el rendimiento bursátil se distancia de la economía real.
El índice que elabora JP Morgan marca 480 pb, el mismo nivel al que Ecuador emitió deuda esta semana. El impacto del contexto regional y los desafíos que persisten
La mejora en el acceso al mercado de deuda permite swapear pasivos de corto plazo por deuda de mayor plazo, reduciendo la presión financiera inmediata. De esta manera, la presión sobre el BCRA de tener que comprar dólares para pagar vencimientos irá reduciéndose.
A pesar de un déficit de US$ 5.000 millones, equivalente a 4 % de su PBI, el país andino recuperó el acceso al mercado. Es una buena señal para la argentina, con cuentas mucho más ordenadas.