Mauricio Canineo, de Pirelli: “Aprendí que ser vulnerable no es una fragilidad”
Florencia Radici Editora
Florencia Radici Editora
¿Cuáles son las habilidades que hoy requiere un número uno para liderar en Argentina?
Tengo casi nueve años viviendo en Argentina, este es mi tercer gobierno. Lo que cambió, estando en Argentina en comparación con varios países de contextos distintos, es la velocidad. Hoy un líder tiene que tener la velocidad suficiente para entender la situación del país y el contexto, y tomar decisiones de acuerdo a la realidad. Muchas veces no tenemos la fotografía completa, pero es importante escuchar al equipo, confiar en él y hacer que la decisión sea la mejor tomada. Un líder que toma decisiones solo de acuerdo a la necesidad urgente va a perder el rumbo; un líder que planea mucho para tomar decisiones pierde el terreno. Hay que tener equilibrio. La receta de un país no es la misma para otro, pero les puedo garantizar que escuchar a la gente y hacer que participe ayuda muchísimo a tomar las decisiones correctas. Todos tienen que adaptarse al contexto; hay muchas variables políticas, económicas o de inflación, y ahí uno tiene que adaptarse y tomar decisiones, pero siempre de forma conjunta con el equipo.
Argentina siempre se caracterizó por urgencias. ¿Está cambiando eso?
Si la estrategia de una empresa está hecha a largo plazo, y tenés la definición de adónde querés llegar, tenés que ver cómo llegar y cómo adaptarte al contexto. Es una cuestión de ver qué armas tenés en el momento, qué situación resolver y decidir entre lo urgente y lo importante. Uno se va a dormir con un problema y despierta con otro, pero tiene que adaptarse. Pirelli, con 115 años en Argentina, vivió varias crisis. Uno tiene que tener confianza en el equipo y en sí mismo. No hay una receta, hay que evaluar el contexto. A veces no tenés todas las variables, pero te sentás con el equipo y hacés la mejor planeación. No hay que desesperarse.

En contextos muy inciertos, ¿qué pesa más: la experiencia, los datos o la intuición?
La experiencia te ayuda muchísimo a tomar decisiones difíciles. Me ayuda a entender que no puedo dirigir una empresa sin escuchar a la gente y darle espacio para construir resultados. Aprendí que ser vulnerable no es una fragilidad. Los datos te dan la base para evaluar tendencias de lo que pasó y lo que puede pasar ahora. La intuición uno no sabe explicarla, pero muchas veces tenés que tomar decisiones contrarias a lo que todos hacen. Siempre digo que hay un factor emocional: equilibrar las emociones internamente y externamente es la forma de ganar el juego.