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Forbes Argentina
Luis Caputo en el AmCham Summit 2026(Foto: AmCham)
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Luis Caputo en el AmCham Summit 2026(Foto: AmCham)
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Por la fuerte caída del riesgo país tras la suba de la nota de S&P , Wall Street ve más cerca el retorno de Argentina al mercado

Esteban Monte

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La expectativa se potencia ante la fuerte baja mayor a 50 puntos básicos, a pesar de que el ministro Luis Caputo insiste en que no emitirá en las actuales condiciones

11 Junio de 2026 09.29

Durante años, la posibilidad de que Argentina volviera a emitir deuda en los mercados internacionales parecía una aspiración lejana. Después de sucesivas crisis financieras, reestructuraciones y un largo período de aislamiento del crédito voluntario, el país había quedado relegado a depender de organismos multilaterales, colocaciones domésticas y mecanismos extraordinarios para financiar sus compromisos. Sin embargo, esa percepción comienza a cambiar.

La decisión de S&P Global Ratings de elevar la calificación desató una ola de comrpas que llevó el riesgo país a 450 puntos básicos, su valor más bajo en 8 años. La nota para la deuda soberana de largo plazo pasó desde CCC+ hasta B- lo que representa mucho más que una mejora técnica dentro de la escala crediticia. En los hechos, constituye una validación de que el proceso de estabilización económica iniciado por el Gobierno de Javier Milei empieza a generar resultados tangibles para los grandes inversores internacionales. Y, según Morgan Stanley, ese movimiento puede convertirse en la pieza que faltaba para abrir definitivamente la puerta al regreso de Argentina a Wall Street.

El banco estadounidense sostiene que la mejora del rating era uno de los seis objetivos fundamentales que el Gobierno buscaba completar antes de volver a emitir bonos en dólares. La entidad considera que ese proceso aún no está terminado, pero mantiene su expectativa de que una colocación internacional podría concretarse hacia fines del tercer trimestre de 2026, probablemente durante septiembre, cuando el contexto financiero sea todavía más favorable.

La importancia del ascenso a la categoría B trasciende la cuestión simbólica. Muchos fondos internacionales tienen restricciones regulatorias o de mandato que les impiden invertir en activos catalogados dentro de la franja CCC, considerada de riesgo extremadamente elevado. Al ingresar nuevamente al universo B, Argentina amplía automáticamente la cantidad de potenciales compradores de sus bonos y mejora su posición dentro de los índices de deuda emergente.

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El mercado vuelve a mirar a la Argentina como posible destino de inversión. (Foto: imagen creada con IA)

Morgan Stanley incluso recuerda que episodios similares en otros países provocaron fuertes apreciaciones en los precios de los títulos soberanos. En promedio, la segunda mejora que permite abandonar la categoría CCC generó rendimientos superiores al resto del mercado de alto rendimiento durante las semanas posteriores, un comportamiento que podría repetirse en el caso argentino dada la expectativa acumulada de los inversores.

El entusiasmo no es casual. De acuerdo con el banco, existe una demanda inusualmente elevada por una nueva emisión argentina. Muchos administradores de fondos esperaban que el Gobierno aprovechara las condiciones financieras para salir al mercado incluso durante los primeros meses del año. Sin embargo, la administración optó por priorizar la consolidación de variables macroeconómicas antes que obtener financiamiento inmediato.

Esa estrategia responde a una lógica sencilla: cuanto mayor sea la confianza que inspire el programa económico, menor será la tasa que deberá pagar el país para volver a endeudarse. Morgan Stanley estima que completar la secuencia de reformas y mejoras pendientes podría permitir una emisión internacional con rendimientos inferiores al 9%, un costo considerablemente más atractivo que el que enfrentaba Argentina apenas meses atrás.

La visión positiva encuentra respaldo en varios indicadores que comenzaron a modificarse de manera simultánea. La disciplina fiscal continúa siendo el principal ancla del programa económico. El Gobierno logró sostener superávits primarios consecutivos, reduciendo una fuente histórica de desequilibrio que durante décadas alimentó la inflación y deterioró la confianza de los mercados.

Al mismo tiempo, el Banco Central viene fortaleciendo su posición mediante una importante acumulación de divisas. El ingreso extraordinario de dólares provenientes del complejo agroexportador, junto con el crecimiento sostenido del sector energético y minero, permitió incrementar las compras de reservas y mejorar gradualmente el perfil externo del país.

Banco Central de la República Argentina - SE PUEDE USAR - (Foto: Casa Rosada (Presidencia argentina de la nación), CC BY 2.5 AR, via Wikimedia Commons
La acumulación de reservas aparece como una condición clave para recuperar la confianza del mercado. (Foto: Casa Rosada)

Para S&P, precisamente, esa combinación entre mayor liquidez, acceso a nuevas fuentes de financiamiento y continuidad del ajuste fiscal explica la decisión de elevar la calificación soberana. La agencia considera que el Gobierno ha mejorado significativamente su capacidad para afrontar los vencimientos de deuda comercial previstos para los próximos años sin recurrir a una reestructuración.

La calificadora también destaca otro elemento que empieza a modificar la percepción internacional sobre Argentina: el fortalecimiento de los sectores exportadores. Mientras la agricultura recupera niveles récord de producción tras las dificultades climáticas de años anteriores, la expansión de Vaca Muerta y de los proyectos mineros bajo el régimen RIGI promete incrementar el ingreso de divisas de manera estructural durante la próxima década.

Esa dinámica cambia la discusión sobre la sustentabilidad externa. Durante mucho tiempo, el país enfrentó limitaciones permanentes por la escasez de dólares. Ahora, las proyecciones apuntan a un escenario donde la energía, el litio y la minería complementan al agro como motores capaces de generar superávits comerciales sostenidos.

Morgan Stanley considera que esta transformación será uno de los pilares que permitirá consolidar el regreso a los mercados internacionales. El banco proyecta que las exportaciones podrían superar los 100.000 millones de dólares en 2026 y contribuir a un saldo positivo de cuenta corriente, fortaleciendo aún más la posición financiera del país.

Sin embargo, el camino todavía presenta desafíos. Tanto S&P como Morgan Stanley coinciden en que la mejora del rating no elimina automáticamente las vulnerabilidades estructurales que aún enfrenta la economía argentina.

Las reservas netas siguen siendo reducidas en comparación con otros mercados emergentes, la inflación continúa siendo elevada pese a la fuerte desaceleración registrada durante los últimos meses y el contexto político mantiene un grado importante de incertidumbre de cara al ciclo electoral de 2027.

Vaca muerta - SE PUEDE USAR - (Foto: Sflexas)
Vaca Muerta se consolida como una de las apuestas centrales del mercado para aumentar las exportaciones y fortalecer el ingreso de dólares (Foto: Sflexas)

Precisamente allí aparece uno de los argumentos centrales detrás de la estrategia oficial. Morgan Stanley entiende que volver al mercado durante 2026 permitiría construir un colchón financiero antes del calendario electoral y enfrentar con mayor tranquilidad un año en el que los vencimientos externos aumentarán de manera significativa.

El banco calcula que las necesidades de financiamiento en moneda extranjera crecerán considerablemente durante 2027, tanto por obligaciones del Tesoro como por compromisos del Banco Central vinculados a operaciones de recompra y otros instrumentos financieros. Adelantar una emisión permitiría refinanciar parte de esos pagos antes de que el contexto político pueda introducir volatilidad adicional.

En paralelo, el Gobierno continúa avanzando sobre otras metas consideradas claves por los mercados. Entre ellas figuran la profundización del proceso de desinflación, la consolidación de préstamos comerciales respaldados por organismos multilaterales, la refinanciación de operaciones financieras existentes y el cumplimiento sin sobresaltos de los próximos vencimientos de deuda.

Cada uno de esos pasos funciona como una señal destinada a fortalecer la credibilidad construida durante los últimos meses. Para Wall Street, la consistencia del programa importa tanto como los resultados puntuales. Haber logrado equilibrio fiscal por primera vez en muchos años constituye un cambio importante, pero sostenerlo en el tiempo será lo que determine si Argentina puede recuperar definitivamente la confianza perdida.

El mercado parece comenzar a reconocer esa diferencia. La percepción sobre los bonos soberanos argentinos cambió de manera sustancial desde principios de año y algunos bancos internacionales ya consideran que todavía existe espacio para nuevas subas en los precios de los títulos de largo plazo.

Morgan Stanley, de hecho, mantiene una visión positiva sobre la deuda argentina y destaca oportunidades particularmente atractivas en algunos bonos largos y en instrumentos vinculados al crecimiento económico. Incluso contempla que futuras emisiones puedan combinarse con operaciones destinadas a optimizar el perfil financiero del país mediante canjes o recompras.

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La estrategia oficial busca llegar a 2027 con más financiamiento, menos inflación y mayor respaldo del mercado. (Foto: Voz España)

Para S&P, el escenario base también es constructivo, aunque condicionado al mantenimiento de las políticas actuales. La agencia deja abierta la posibilidad de futuras mejoras de calificación si el Gobierno consigue consolidar el acceso al financiamiento externo, mantener el equilibrio fiscal y continuar reduciendo la inflación sin generar nuevas tensiones sobre el tipo de cambio.

En definitiva, la combinación entre la decisión de S&P y el análisis de Morgan Stanley marca un punto de inflexión en la narrativa internacional sobre Argentina. Después de años en los que el país aparecía asociado casi exclusivamente a defaults, controles cambiarios y reestructuraciones, el foco comienza a desplazarse hacia la posibilidad concreta de una normalización financiera.

Todavía quedan desafíos importantes y nadie en Wall Street considera que el proceso esté completamente asegurado. Pero el cambio de percepción es evidente. Si hace apenas un tiempo la principal discusión era cómo evitar una nueva crisis, hoy la conversación gira alrededor de cuándo volverá Argentina a emitir deuda en los mercados globales y en qué condiciones podrá hacerlo.

Si las proyecciones de Morgan Stanley se cumplen y el Gobierno logra completar los pasos pendientes de su estrategia, septiembre podría convertirse en el mes en que el país cierre uno de los capítulos más largos de su historia reciente: el de su exclusión de los mercados internacionales de crédito. Para los inversores, ese regreso no solo simbolizaría una nueva fuente de financiamiento, sino la confirmación de que la estabilización económica empezó a transformarse en una realidad con impacto duradero.

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