Wall Street extendió su rebote este viernes luego de que Irán habilitó otra vez el paso de buques comerciales por Ormuz durante la tregua con Estados Unidos.
La iniciativa podría marcar un antes y un después para el mercado de capitales argentino. Son instrumentos ampliamente utilizados en los países desarrollados.
El riesgo país retrocedió con fuerza hasta la zona de los 550 puntos básicos y los bonos soberanos mostraron subas que comprimieron las tasas hasta un promedio del 9%.
El regreso de las grandes operaciones corporativas reactiva estrategias que buscan capturar diferencias de precio ante anuncios, reestructuraciones o compras, con un alto premio potencial y un margen estrecho para errores.
Los futuros neoyorquinos avanzan. Asia trepó hasta el 8,44% y Europa también siguió esta tendencia alcista. Por su parte, el Brent cedió a US$101,67 tras el anuncio del presidente norteamericano sobre el retiro militar en dos o tres semanas.
El shock geopolítico cambió el panorama. La mayor aversión al riesgo presionó los spreads al alza y los precios retrocedieron, devolviendo parte de las ganancias iniciales en el mercado de bonos.
El salto del consumo que generan los centros de datos puso a las utilities entre las favoritas de Wall Street: varias multiplicaron su valor y capturan el nuevo ciclo de inversión ligado a la tecnología.
Aunque la compañía no era la obligada directa a pagar la indemnización dado que esa carga recaía sobre el Estado argentino, el litigio funcionaba como un factor de riesgo latente que afectaba su valuación.
Con el barril en niveles altos, las petroleras amplían su caja. A su vez, la corrección del metal precioso se presenta como una apuesta defensiva ante un mayor gasto bélico y la tensión fiscal.
Wall Street profundizó la caída por la guerra con Irán, con fuerte castigo sobre tecnológicas e industriales y los principales índices al borde de una corrección tras otro cierre en rojo.
La escalada bélica y el rebrote inflacionario alteran el mapa global: los bonos pierden atractivo, el dólar deja dudas y hasta los refugios clásicos fallan ante un escenario mucho más incierto.
Un desempeño sin sobresaltos, lejos del vértigo de las apuestas rápidas, suele reflejar disciplina y objetivos claros. La clave pasa por sostener una estrategia durante años, tolerar la volatilidad y evitar comparaciones que desvíen del plan financiero personal.
La promesa de automatización seduce a inversores que anticipan menores costos salariales y márgenes más amplios. Mientras algunas compañías ya mejoran productividad con IA, otras reciben respaldo bursátil antes de demostrar resultados reales.
Los inversores reducen exposición a activos percibidos como riesgosos y migran hacia activos considerados seguros, como bonos del Tesoro de Estados Unidos, crédito de alta calidad o metales preciosos.
La situación en Oriente Medio se deterioró significativamente durante el fin de semana y los primeros días de marzo, con intensos ataques entre Israel, Estados Unidos e Irán.
El riesgo país se movió en un rango de 500 a 560 puntos básicos y cerró en torno a 540 unidades, todavía por encima del piso perforado transitoriamente a comienzos del trimestre.
La mayor empresa del planeta superó todas las previsiones con ingresos y utilidades históricos, pero el mercado castigó la acción. Detrás del rojo aparecen temores sobre la burbuja de inteligencia artificial y la sostenibilidad del negocio de centros de datos.
Con la acción mostrando rachas de subas pronunciadas, el mercado mira tres llaves para 2026: un salto en la facturación publicitaria, más derechos de deportes en vivo y el empuje de los juegos en la nube. La contracara: presión regulatoria, costos de contenido y volatilidad en crisis.
La creación de los FAL es uno de los puntos de la ley que más interesa al ministro de Luis Caputo, que busca crear fuentes de financiamiento de largo plazo plazo "para el sector privado".