La fortaleza energética de Estados Unidos, la rotación global hacia activos locales y el peso de las petroleras sostienen a Wall Street pese al riesgo latente en el estrecho de Ormuz y en las cadenas de suministro.
El precio del crudo se dispara tras los ataques a una refinería clave en Arabia Saudita y la escalada bélica entre EE. UU., Israel e Irán. Wall Street opera en rojo frente al temor de un conflicto prolongado que ya sacude a las principales bolsas de Europa y Asia.
La mayor empresa del planeta superó todas las previsiones con ingresos y utilidades históricos, pero el mercado castigó la acción. Detrás del rojo aparecen temores sobre la burbuja de inteligencia artificial y la sostenibilidad del negocio de centros de datos.
Con ventas y transacciones en alza, la compañía aceleró en Brasil, México y Argentina, impulsada por el e-commerce y Mercado Pago. Bancos como Goldman, Bradesco y Barclays destacan el avance, pero alertan que el gasto en logística y crédito achica la rentabilidad.
La última apuesta de Anthropic aceleró la inquietud de los inversores y profundizó las ventas en el sector tecnológico. Grandes compañías registraron retrocesos tras el anuncio, en medio de temores por el impacto de la inteligencia artificial en sus negocios.
Los montos colosales en desarrollo de inteligencia artificial y otras tecnologías de vanguardia potenció dudas sobre la rentabilidad futura de las compañías y sus valuaciones.
Sostiene que la suba de la Bolsa no es un espejismo, sino una señal de que las ganancias siguen firmes y el capital se asigna con más criterio. Apuesta a un ciclo largo impulsado por productividad y estímulo fiscal.
Brian Lian dejó las finanzas para meterse de lleno en el negocio de los tratamientos contra la obesidad. Convenció a una farmacéutica de cederle cinco compuestos y hoy lidera una compañía que busca hacerles sombra a los gigantes del sector, con un medicamento experimental que ya está en fase 3.
Michael Novogratz aprovechó una crisis para comprar una instalación en ruinas en Texas. Hoy ese terreno aloja uno de los centros de datos más grandes del país y es clave para el crecimiento de Galaxy, su firma.
Dueño de una fortuna forjada entre adquisiciones agresivas, consejos de administración y maniobras bursátiles, Nelson Peltz dejó su marca en Wall Street mucho antes de que su vida privada se volviera tema de conversación pública.
Mientras los índices marcan nuevos récords, los inversores apuestan a una combinación poco habitual: estímulos fiscales, avances en inteligencia artificial y fundamentos sólidos en los balances. Lejos del frenesí de otras épocas, el mercado actual parece moverse con una lógica más racional.
Impulsado por el salto de las grandes tecnológicas, el índice más seguido por los inversores se acerca a una cifra simbólica. El debate sobre su vínculo con la economía real vuelve al centro de la escena.
La suba de 2025 dejó la vara alta: la inteligencia artificial, márgenes en alza y un fallo judicial clave impulsaron el rally de la compañía. Pero el nivel de inversión y los riesgos regulatorios reavivan las dudas para este año.
La reapertura del petróleo venezolano, con reservas que rivalizan en escala con las gigantes tecnológicas, podría alterar las reglas del juego en Wall Street al impactar sobre la inflación, las tasas y la valuación de activos clave para la economía norteamericana.
Con las tasas en baja y la inflación aún por encima del nivel deseado, los analistas ven margen para que las acciones sigan subiendo, impulsadas por la inteligencia artificial y una mejora en los balances empresariales.
La estadística le guiña el ojo al optimismo festivo, pero el mito del rally navideño resiste más por tradición que por certeza. Qué dicen los números sobre la performance del índice y cómo impacta la concentración de grandes acciones en la recta final del año.
La corrección bursátil arrastró la acción un 13,1% y borró US$35.800 millones del patrimonio del fundador, que ahora aparece detrás de Larry Page en el ranking de multimillonarios. Los números del trimestre no convencieron al mercado y reavivaron las dudas sobre las promesas de crecimiento en la nube.
La obsesión de Mark Zuckerberg por liderar la carrera hacia la inteligencia artificial está llevando a Meta a endeudarse con estructuras financieras opacas, mientras sus acciones rinden por debajo del índice más seguido por Wall Street. Las dudas sobre su estrategia a largo plazo crecen y los analistas advierten: no todas las big tech están listas para absorber el costo de esta fiebre tecnológica.