Las acciones argentinas y los bonos soberanos operaban este miércoles 11 de junio con fuertes subas, luego de que S&P Global Ratings mejoró la nota de la deuda argentina en moneda extranjera de largo plazo de “CCC+” a “B-”. El cambio sacó a los títulos del país de la categoría de riesgo sustancial y reforzó el apetito del mercado por los activos locales.
Con datos de las 13:20, los bonos en dólares trepaban hasta 4%, mientras que el riesgo país de JP Morgan caía por debajo de los 450 puntos básicos por primera vez en ocho años. El movimiento marcó una señal relevante para los inversores, ya que durante la gestión de Javier Milei el piso previo se había registrado en enero, con 481 puntos básicos.
La reacción también se vio en Wall Street. Los ADR y las acciones argentinas que cotizan en dólares avanzaban hasta 12%, con Banco Francés al frente de las subas. Más atrás aparecía Telecom Argentina, con una mejora de 10,9%.
En Buenos Aires, el S&P Merval subía 5,6% a las 13:10 y alcanzaba los 3.330.000 puntos, un nuevo récord histórico nominal medido en pesos. En lo que va del año, el panel líder acumulaba una ganancia de 12% en dólares y de 9% en pesos.

Por qué la mejora de S&P impulsó a los activos argentinos
La decisión de S&P respondió al avance del ajuste fiscal, la mayor compra de divisas por parte del Banco Central y una mejora gradual en la liquidez externa. La calificadora planteó una perspectiva estable porque espera que el Gobierno mantenga el orden fiscal y que el Banco Central incremente las reservas internacionales, con impacto sobre la actividad económica y la desaceleración de la inflación.
El mercado leyó el cambio de nota como una validación del giro financiero de los últimos meses. La mejora no cerró el proceso, pero sí abrió una etapa en la que los inversores empezaron a premiar con más fuerza la disciplina fiscal y la acumulación de reservas. La pregunta principal dejó de estar centrada únicamente en si Argentina podrá pagar su deuda y pasó a mirar cuál debería ser la tasa exigida para financiar al país.
La suba de los bonos soberanos también reflejó una menor percepción de escenarios extremos, como un default, una crisis de balanza de pagos o un salto brusco del tipo de cambio. Esa lectura mejoró el atractivo de los títulos argentinos y reforzó la idea de una transición desde un esquema de crisis recurrente hacia una estabilización gradual.
La mejora de S&P se sumó a la revisión positiva que Fitch Ratings anunció a comienzos de mayo. Para el mercado, ambas señales fortalecieron la tendencia que ya se observaba en los precios de los activos y en la baja del riesgo país.

De todos modos, la calificadora advirtió que persisten riesgos. En su informe señaló que durante los próximos 12 a 18 meses podrían aparecer tensiones capaces de afectar la estabilidad económica. Aun así, consideró que el Gobierno podrá atravesar ese período sin caer en default ni en un canje de deuda bajo estrés.
La baja del riesgo país no depende solo de las agencias. También responde al resultado fiscal, la recomposición de reservas y una política macroeconómica que el mercado evalúa con mejores expectativas que a comienzos de año. Por eso, la jornada dejó una señal clara para los inversores. Argentina volvió a captar demanda por sus acciones y bonos, aunque la continuidad de esa mejora dependerá de que el programa económico sostenga sus principales anclas.