El fundador de Amazon, Jeff Bezos, pidió que la mitad de los estadounidenses con menores ingresos deje de pagar el impuesto federal sobre la renta. Su planteo apuntó al corazón del debate tributario en Estados Unidos, donde algunos estados analizan cargas adicionales para las mayores fortunas y legisladores nacionales proponen alivios para los hogares de ingresos bajos.
Bezos sostuvo que el 50% de los contribuyentes que menos gana aporta apenas el 3% de la recaudación total por ese impuesto. La respuesta, para él, debería ser tajante. “Creo que debería ser cero”, afirmó. El empresario remarcó que ese ingreso representa una suma menor para el gobierno federal, pero un costo concreto para trabajadores con presupuestos ajustados.
El multimillonario puso como ejemplo a una enfermera de Queens que gana US$ 75.000 al año y a un empleado de Amazon en Nueva York con un salario anual de US$ 50.000. Según su argumento, el Estado no debería exigirles más dinero. “No deberíamos pedirle a esta enfermera de Queens que envíe dinero a Washington. Deberían enviarle una disculpa. Realmente no tiene sentido”, dijo.
Los datos fiscales muestran una brecha marcada. De acuerdo con un análisis de la Tax Foundation sobre cifras recientes del IRS, la tasa promedio del impuesto sobre la renta fue del 14,1% en 2023. El 1% de mayores ingresos pagó una tasa media del 26,3%, mientras que la mitad inferior, con ingresos brutos promedio de US$ 24.500, afrontó una tasa del 3,7%.

El contraste con Amazon y la presión sobre las grandes fortunas
El mensaje de Bezos choca con la discusión sobre salarios y estabilidad laboral dentro del ecosistema de Amazon. Investigadores del programa Shift Project de la Universidad de Harvard estimaron que los repartidores de la compañía cobran en promedio US$ 19 por hora, frente a los US$ 35 que perciben conductores sindicalizados de UPS.
Con una jornada de 40 horas semanales, ese ingreso equivale a cerca de US$ 39.520 al año. El estudio citado marcó, además, que el 26% de esos repartidores padeció hambre y que el 33% no pudo afrontar facturas de servicios públicos. Para los investigadores, la mayoría tenía menos de un año de antigüedad y menores chances de acceder a un empleo estable de largo plazo.
La postura del creador de Amazon también aparece en un momento de debate sobre la carga fiscal de las grandes fortunas. Bezos figura entre las personas más ricas del planeta, con un patrimonio estimado en US$ 267.300 millones. En ese ranking quedó detrás de Larry Page, con US$ 315.300 millones, Sergey Brin, con US$ 290.700 millones, y Elon Musk, con US$ 800.800 millones.

En los últimos años, varios estados impulsaron proyectos para aumentar impuestos a los ciudadanos más ricos. California fue uno de los casos con mayor repercusión, por una iniciativa que propuso un impuesto único del 5% para residentes con activos de al menos US$ 1.100 millones.
La idea recibió rechazo entre empresarios y millonarios que dejaron el estado. Sergey Brin cuestionó la medida y vinculó su postura con su salida de la Unión Soviética en 1979. Peter Thiel, Don Hankey, Travis Kalanick y Andy Fang también aparecieron entre los nombres asociados a mudanzas por presión tributaria.
En el plano federal, algunos legisladores buscaron otro camino. El senador demócrata Corey Booker, de Nueva Jersey, propuso la Ley para Conservar tu Ingreso, que dejaría libres de impuestos los primeros US$ 75.000 de ingresos. Ese punto coincide con el reclamo central de Bezos, aunque el debate mayor sigue abierto entre recaudación, desigualdad y costo de vida, en una economía atravesada por salarios muy dispares.
*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com.