Fernando Belasteguín es considerado el Messi del pádel. Hace más de 25 años vive en España, donde se consagró como el mejor jugador argentino en la historia del deporte que hoy vuelve a ser furor. En 2024 se retiró de las canchas, pero se reinventó como empresario. Tiene su propio club de pádel y hoy desembarca en la Argentina junto a la desarrolladora Pride Developer, dueña de la licencia en el país y Latinoamérica.
Bela, como se lo conoce en el mundo del pádel, fue dieciséis años número uno del mundo, jugó seis Mundiales y obtuvo cerca de 230 títulos. Hoy es el dueño de Bela Padel Center, con tres sucursales operativas en España. Ahora anunció su regreso a la Argentina: en mayo de 2027 abrirá su primera sede en el país, en el corredor sur del conurbano bonaerense.
“No somos solo unas canchas de pádel. Somos un centro de desarrollo. Un club social donde se acompaña a los chicos con el deporte. La marca la construí en mis 30 años de carrera y para mí es importante transmitir los valores del esfuerzo y la perseverancia”, contó Belasteguín en diálogo con Forbes.

El proyecto contempla una inversión de US$ 5 millones y demandará 12 meses de obra. Con más de 7000 metros cuadrados (m2), se integrará al masterplan comercial y corporativo de Pride Canning Center, que contará además con un hotel de cinco estrellas de una marca internacional y un centro de conveciones.
“Pride Canning es un proyecto ambicioso de 185 hectáreas. Con una inversión de más de US$ 100 millones, la última etapa estará finalizada entre el último semestre de 2028 y el primer trimestre de 2029”, explicó Maximiliano Mustafa, CEO de Pride Developer.
Según explicó Mustafa, Pride Developer tiene la licencia en el país y en Latinoamérica para los próximos diez años. “Los próximos pasos son la Ciudad de Buenos Aires y Córdoba, con el objetivo de expandirnos también en la región”, sostuvo el directivo.

Para la operación y el management del complejo en el país, la alianza suma a un tercer jugador de peso sectorial: la cadena SportClub, que aportará su escala de gestión corporativa y su capilaridad en el mercado de fitness local.
El boom por el pádel
El furor del pádel en la Argentina justifica la inversión. De hecho, a nivel global, el pádel atraviesa una fase de expansión sin precedentes, con un inventario que supera las 77.000 canchas y un fuerte dinamismo en Europa y América Latina.
En ese mapa, Argentina representa un mercado maduro y de alta densidad, con una base instalada de más de 7.000 canchas. Sin embargo, el desafío actual del negocio no pasa por la cantidad, sino por la profesionalización y la sofisticación de la infraestructura.
“No hay dudas de que el pádel aún tiene mucho potencial de crecimiento en la Argentina. El desembarco de la marca en el país no tiene que ver con el furor, sino con la necesidad de expandir la marca. Yo estoy convencido de que este deporte llegó para quedarse”, explicó Belasteguín.

La elección de Canning como locación responde a la consolidación de este polo como uno de los corredores de mayor crecimiento demográfico y comercial del Gran Buenos Aires, impulsado por una demanda de nivel socioeconómico medio-alto que exige servicios, colegios, conectividad corporativa y propuestas de estilo de vida sin necesidad de trasladarse a la Capital Federal.
Bela Padel Center
El modelo de negocios implementado para el Bela Padel Center Argentina combina el know-how de tres industrias complementarias que se articulan de manera precisa. Por un lado, Pride Developer lidera el diseño arquitectónico, el financiamiento y la integración del complejo dentro de Pride Canning Center, concibiendo el deporte como un dinamizador del valor del suelo y un ancla comercial para el resto del masterplan.
Por otra parte, la firma Bela Padel Center aporta los estándares internacionales de juego, la metodología deportiva y un valor de marca que posiciona al complejo directamente en el segmento de alta gama. Finalmente, SportClub estructura la gestión del día a día, la administración del personal, el mantenimiento técnico y la sinergia comercial con su base de miembros corporativos.
Está previsto que el complejo corte sus cintas en mayo de 2027 y replicará los estándares de la sede insignia de la cadena en Barcelona, donde recientemente inauguraron un club de 20 canchas. La infraestructura proyectada para la sede de Canning se dividirá en dos niveles claramente diferenciados para optimizar el flujo comercial y la experiencia del usuario. “Si bien habrá alquiler convencional de canchas, buscamos ofrecer un servicio diferencial e integrado”, dijo Belasteguín.
La planta baja estará enfocada en la alta competencia y el flujo operativo, albergando 9 canchas totalmente techadas con estándares internacionales, un microestadio para exhibiciones y torneos, un pro shop de artículos especializados, zonas específicas de precalentamiento físico, salas de usos múltiples y vestuarios. Contará, además, con una conexión directa al gimnasio y un acceso independiente reservado para un área exclusiva de miembros.

La planta alta se diseñó específicamente para capitalizar el aspecto social y el networking corporativo. Esta área dispondrá de espacios de bienestar, un lounge social, zonas con vistas panorámicas a las canchas de juego y un bar café con expansión exterior enfocado en el sector gastronómico.
Para Fernando Belasteguín, este desembarco representa el cierre de un círculo personal y comercial. Tras haber iniciado su carrera desde Pehuajó y Buenos Aires antes de emigrar a Europa para construir su reinado deportivo, el regreso al país bajo el rol de empresario deportivo marca la estrategia de internacionalización de su firma en el mercado corporativo de América Latina.
“Me da mucha felicidad volver a la Argentina después de 25 años. A pesar de estar casado con una española y tener tres hijos en Barcelona, me sigo sintiendo muy argentino”, dijo el número uno del pádel.
El empresario, que además tiene su propia marca de paletas junto con la firma Wilson, proyecta crecer no solo en la Argentina sino también en la región. “Nuestro club va de Barcelona al mundo”, describió.
Con este movimiento, el sector del Real Estate local convalida una premisa que ya es norma en mercados desarrollados: los proyectos inmobiliarios modernos exitosos ya no se definen por la mera construcción de estructuras, sino por su capacidad de actuar como plataformas generadoras de contenido, comunidades exclusivas y valor de marca en el tiempo.