Por su parte, los bonos soberanos en dólares registraron subas de hasta el 8%, reflejo de la esperanza de un soporte externo. Así, el riesgo país cayó por debajo de los 900 puntos.
Los informes de los principales bancos de inversión coinciden en que la paciencia del mercado se agotó: sin medidas tangibles, como un swap, compras de bonos o asistencia en deuda, el respaldo político no alcanza para sostener la estabilidad.
El Merval en dólares cayó más de un 22% en septiembre y un 3% este miércoles, mientras que el riesgo país pasó de los 900 puntos a los 1.200 en sólo 30 días.
La autoridad monetaria justificó la medida apuntando contra fintechs que, según interpretó, no estaban habilitadas para operar con cambios. La resolución sorprendió por el momento en que se comunicó y encendió suspicacias en el sector.
El Gobierno podría dejar que el billete vuelva a buscar el techo de la banda antes de intervenir para defender el tipo de cambio en un valor más bajo para evitar perder los dólares acumulados. El factor Bessent
Los especialistas del mercado comenzaron a analizar si dolarizar la economía podría ser viable para, finalmente, erradicar la inestabilidad cambiaria al eliminar el peso argentino y sólo utilizar la divisa estadounidense como moneda de cambio.
El dólar mayorista subió un 10% en el último mes hasta los $1.475, mientras que el oficial trepó un 11% hasta posicionarse en los $1.515. En tanto, los tipos de cambio MEP y CCL saltaron un 14% hasta los $1.544 y $1.567.
Según las estimaciones, el dólar oficial cerrará 2025 en $1.325 y trepará a $1.423 a fines de 2026. La inflación, que en 2024 alcanzaría el 117,8%, descendería al 24,5% en 2025 y al 10,1% en 2026, con una trayectoria que llevaría el índice al 3,7% en 2028.
El resultado en Buenos Aires marcará el tono político rumbo a octubre, mientras los inversores siguen de cerca el pulso cambiario, la política monetaria y los litigios abiertos que complican el acceso a divisas frescas.
La Comunicación A 8311 impuso restricciones inesperadas sobre las operaciones en moneda extranjera. La medida generó fuerte malestar en las mesas de dinero y expuso la tensión entre las entidades y el Gobierno.
En cada elección, los gobiernos apelaron a tasas de interés elevadas para evitar una corrida cambiaria y llegar con el dólar bajo a las urnas. Los datos muestran que, en los últimos diez años, quedarse en pesos fue más rentable. Pero la ausencia de PASO en 2025 podría acumular tensiones y alterar ese esquema.
Las acciones argentinas cayeron cerca de un 6% en Wall Street. Por su parte, los bonos soberanos en dólares retrocedieron un promedio del 3%, por lo que el riesgo país subió hasta rondar los 800 puntos.
La inflación núcleo marcó su menor nivel en ocho años pese a una fuerte depreciación del peso. Analistas ven señales positivas, aunque advierten por tensiones en servicios y riesgo político de cara a octubre.
En los últimos 15 años, gran parte de la inflación al consumidor puede explicarse con una fórmula bastante simple: 70% por salarios y 30% por devaluación.