El Gobierno podría dejar que el billete vuelva a buscar el techo de la banda antes de intervenir para defender el tipo de cambio en un valor más bajo para evitar perder los dólares acumulados. El factor Bessent
Los especialistas del mercado comenzaron a analizar si dolarizar la economía podría ser viable para, finalmente, erradicar la inestabilidad cambiaria al eliminar el peso argentino y sólo utilizar la divisa estadounidense como moneda de cambio.
El dólar mayorista subió un 10% en el último mes hasta los $1.475, mientras que el oficial trepó un 11% hasta posicionarse en los $1.515. En tanto, los tipos de cambio MEP y CCL saltaron un 14% hasta los $1.544 y $1.567.
Según las estimaciones, el dólar oficial cerrará 2025 en $1.325 y trepará a $1.423 a fines de 2026. La inflación, que en 2024 alcanzaría el 117,8%, descendería al 24,5% en 2025 y al 10,1% en 2026, con una trayectoria que llevaría el índice al 3,7% en 2028.
El resultado en Buenos Aires marcará el tono político rumbo a octubre, mientras los inversores siguen de cerca el pulso cambiario, la política monetaria y los litigios abiertos que complican el acceso a divisas frescas.
La Comunicación A 8311 impuso restricciones inesperadas sobre las operaciones en moneda extranjera. La medida generó fuerte malestar en las mesas de dinero y expuso la tensión entre las entidades y el Gobierno.
En cada elección, los gobiernos apelaron a tasas de interés elevadas para evitar una corrida cambiaria y llegar con el dólar bajo a las urnas. Los datos muestran que, en los últimos diez años, quedarse en pesos fue más rentable. Pero la ausencia de PASO en 2025 podría acumular tensiones y alterar ese esquema.
Las acciones argentinas cayeron cerca de un 6% en Wall Street. Por su parte, los bonos soberanos en dólares retrocedieron un promedio del 3%, por lo que el riesgo país subió hasta rondar los 800 puntos.
La inflación núcleo marcó su menor nivel en ocho años pese a una fuerte depreciación del peso. Analistas ven señales positivas, aunque advierten por tensiones en servicios y riesgo político de cara a octubre.
En los últimos 15 años, gran parte de la inflación al consumidor puede explicarse con una fórmula bastante simple: 70% por salarios y 30% por devaluación.
Con Lecaps y Boncer, los ahorristas y operadores pueden generar atractivos rendimientos en dólares si la divisa comienza a bajar aún más por mayor oferta, genuina o gestionada por el Gobierno.
El dólar mayorista se negocia a $1.358 por unidad, mientras que al público cerró en $1.370. En comparación, el techo de la banda cambiaria ronda los $1.450.
El peso sigue bajo presión por factores estacionales, tensión política y falta de intervención oficial efectiva según el banco de inversión. Prevé inflación contenida y no descarta un ajuste adicional para atraer divisas y estabilizar la economía.
La autoridad monetaria endurece los requisitos de efectivo mínimo que deben cumplir los bancos, en una jugada que apunta a limitar la liquidez y evitar que la brecha cambiaria se siga recalentando. La medida ya generó ruido en el sector financiero por su impacto inmediato en la disponibilidad de fondos.
La cotización mayorista trepó en el mes 14% hasta posicionarse en los actuales $1.373, el nivel más alto del año. Por su parte, el oficial se clavó en los $1.380 tras hacer el mismo recorrido alcista. A día de hoy, el tope de la banda es de $1.455