La proximidad del segundo semestre suele incrementar las estrategias de dolarización de carteras, especialmente en un contexto donde el dólar se ubica todavía lejos del techo de la banda cambiaria.
El oro cayó 11% desde que empezó la guerra con Irán, un movimiento poco habitual para un activo al que los inversores suelen acudir en tiempos de crisis. Sin embargo, según un nuevo informe de LPL Financial, esta baja no refleja falta de confianza en el oro, sino la necesidad de liquidez de los inversores.
La suba del metal precioso empuja a revisar riesgos, cobertura y horizonte de inversión. Qué miran los analistas ante un salto que altera precios relativos y obliga a recalibrar decisiones.
La entidad renovó su posición short USD/ARS tras ganar 13,4% con una estrategia previa y ve margen para sostenerla por seis meses, apoyada por reservas, tasas altas, cosecha y menor ruido político.
Con la Fed más flexible y una rotación global hacia el oro, el Bitcoin, commodities y acciones fuera de Estados Unidos, el retroceso del dólar dejó de ser un dato de contexto para convertirse en una fuente concreta de retornos para quienes reacomodaron a tiempo su cartera.
El autor de Padre rico, padre pobre volvió a encender el debate con una serie de posteos en X donde vincula conflicto bélico, deuda e inflación. Su diagnóstico: el mundo ya entró en una nueva etapa económica y financiera.
Desde distintos sectores del mercado señalan que, con una inflación todavía superior al 30% anual proyectado, sostener un dólar estable implica una apreciación del tipo de cambio, lo que reduce la competitividad de exportadores e industrias locales.
La divisa superó los $ 40 en el mercado mayorista tras avanzar 5% en la primera semana de marzo. La tensión geopolítica global y movimientos de portafolios de inversores extranjeros explican buena parte del salto según los analistas consultados por Forbes Uruguay.
Desde comienzos de 2026, el dólar oficial acumula un retroceso cercano al 6% (unos $85), un movimiento poco habitual en términos nominales para la economía argentina.
La hipótesis de una moneda digital china respaldada por lingotes empieza a ganar fuerza en Washington. La desconfianza sobre el dólar, el rol de Hong Kong como banco de pruebas y el giro de los grandes fondos reavivan las apuestas por activos refugio.
La solidez fiscal dejó de ser un interrogante para los analistas. Sin embargo, el consumo no alcanza para traccionar solo: la inversión productiva y las exportaciones se volvieron el nuevo termómetro del rumbo económico.
Este fenómeno, conocido como pax cambiaria, no surge por casualidad: responde a una combinación de política monetaria restrictiva, mayor oferta de divisas y expectativas de los agentes,
En la primera rueda del año, el dólar mostró una suba que estuvo lejos de sorprender a los operadores. El movimiento fue leído como un reacomodamiento tras la entrada en vigencia del nuevo régimen.
El arranque del año dejó un ajuste generalizado de las cotizaciones tras el debut del nuevo esquema cambiario. El mercado leyó rápido el cambio de reglas: el minorista rozó los $1.500, el blue se afirmó por encima de los $1.530 y el mayorista volvió a tomar distancia del techo de la banda.
La emisión derivada de la compra de dólares no presiona precios si está validada por un aumento de la demanda de dinero, pero el riesgo inflacionario aparece en dos casos.
La autoridad monetaria actualizará cada mes los márgenes de intervención según los datos oficiales del Indec. Además, retomará las compras en el mercado para reforzar reservas, con una meta que podría escalar a US$ 17.000 millones si mejora la demanda de pesos.