La eentidad sugirió retomar posiciones en títulos soberanos de mediano plazo tras la corrección reciente, con una apuesta atada a mejoras macro, más reservas y menor incertidumbre externa.
El riesgo país retrocedió con fuerza hasta la zona de los 550 puntos básicos y los bonos soberanos mostraron subas que comprimieron las tasas hasta un promedio del 9%.
La caída de los títulos soberanos en un contexto de alta volatilidad global generó rendimientos de hasta 11%. Cómo queda la "tabla" y cuál es el más atractivo
El regreso de las grandes operaciones corporativas reactiva estrategias que buscan capturar diferencias de precio ante anuncios, reestructuraciones o compras, con un alto premio potencial y un margen estrecho para errores.
El shock geopolítico cambió el panorama. La mayor aversión al riesgo presionó los spreads al alza y los precios retrocedieron, devolviendo parte de las ganancias iniciales en el mercado de bonos.
Desde el mercado, la jugada es interpretada como una evolución del esquema iniciado con el AO27. Tras el buen resultado de ese bono, que incluso registró sobredemanda en sus primeras licitaciones, el Gobierno ahora testea el apetito por plazos más largos.
Durante gran parte de los últimos años, los inversores se refugiaron en bonos hard dollar porque el peso ofrecía rendimientos reales negativos dado que la inflación y las devaluaciones superaban ampliamente a las tasas de interés. Pero el escenario proyectado por el mercado para 2026 es distinto.
Los inversores reducen exposición a activos percibidos como riesgosos y migran hacia activos considerados seguros, como bonos del Tesoro de Estados Unidos, crédito de alta calidad o metales preciosos.
La situación en Oriente Medio se deterioró significativamente durante el fin de semana y los primeros días de marzo, con intensos ataques entre Israel, Estados Unidos e Irán.
El riesgo país se movió en un rango de 500 a 560 puntos básicos y cerró en torno a 540 unidades, todavía por encima del piso perforado transitoriamente a comienzos del trimestre.
La creación de los FAL es uno de los puntos de la ley que más interesa al ministro de Luis Caputo, que busca crear fuentes de financiamiento de largo plazo plazo "para el sector privado".
La operación fue por US$ 3.000 millones y se aseguró con bonos Bonares 2035 y 2038. La tasa pactada se ubica en torno al 7,4% anual y el nivel de demanda superó las expectativas del organismo, que optó por no ampliar el monto adjudicado.
Para que Argentina pueda volver a financiarse en el exterior a tasas razonables, el riesgo país debería perforar zonas de alrededor de los 400 o incluso los 500 puntos básicos.
La colocación del BONAR 2029N funcionó como termómetro político y financiero. El equipo de Caputo buscó validar señales de mercado antes de enfrentar vencimientos clave en enero y avanzar con reformas que apuntan a recomponer la confianza.
La provincia logró financiamiento a nueve años con una tasa del 8,10 % y una demanda que duplicó la oferta. Parte del capital también se destinará a seguridad y proyectos urbanos.
En lo que va del año, el índice Merval medido en dólares acumula una baja del 9%, pero se disparó un 85% desde mediados de septiembre y está a un 25% de su máximo histórico alcanzado durante enero.