Ignacio Bartolomé, CEO de GDM: tomó el mando de un gigante del agro y ahora va por más
Durante el Forbes Reinventando Argentina Summit, el empresario repasó los desafíos de la sucesión familiar y la estrategia que llevó a la compañía a competir entre las cinco mayores semilleras del mundo. Con el 85% de su facturación fuera del país, ahora busca las condiciones para duplicar sus inversiones en Argentina.

Hace diez años, Ignacio Bartolomé dejó su trabajo mientras vivía en Estados Unidos para incorporarse a GDM, la empresa de semillas que había fundado su padre. Aquella decisión lo involucró en la expansión internacional de la compañía y, años después, lo llevó a asumir su conducción tras cuatro décadas de liderazgo familiar. Durante el Forbes Reinventando Argentina Summit, el actual CEO recordó las dificultades de esa transición y explicó cómo transformó el negocio familiar en una multinacional con operaciones en distintos mercados.

El cambio no fue sencillo para ninguno de los dos. Aunque su padre estaba convencido de que había llegado el momento de dar paso a una nueva generación, ceder la conducción de la empresa que había construido desde 1980 implicaba un desafío personal. "Le costó, sí, le costó", reconoció Bartolomé durante el panel.

El ejecutivo aseguró que las mayores dificultades no estuvieron relacionadas con las decisiones empresariales. "Te diría que nos costó más la parte de prepararnos personalmente, él y yo, que la de gestión de la compañía", explicó. También reconoció que los aspectos emocionales suelen quedar relegados durante procesos de transformación de esta magnitud.

Una vez encaminada la sucesión, debía definir su propia impronta en GDM. Una buena parte del equipo directivo llevaba entre 25 y 35 años trabajando con su padre, por lo que el nuevo liderazgo también exigía acordar una estrategia con profesionales que conocían a fondo la organización.

La estrategia para competir con las mayores semilleras del mundo

La compañía había crecido principalmente gracias al negocio de la soja en Sudamérica. "Creíamos que una empresa latinoamericana tenía un lugar en el mundo para competir dentro del mundo de las semillas", sostuvo. Esa convicción llevó a GDM a avanzar con adquisiciones en Sudamérica, Estados Unidos y Europa, con el objetivo de reducir su dependencia de la soja sudamericana.

La expansión también tuvo resultados en Argentina. Durante la última década, la empresa incorporó genética de trigo mediante la compra de una compañía especializada en ese cultivo y adquirió el negocio de maíz de una firma alemana que había decidido retirarse del país. Estas operaciones contribuyeron a ampliar su cartera de productos. Según Bartolomé, la facturación de GDM en Argentina casi se triplicó en los últimos diez años, pese a las dificultades económicas que atravesó el sector.

La dimensión internacional del negocio también cambió. Actualmente, el 85% de la facturación de GDM proviene del exterior, mientras que Argentina representa el 15% restante. El ejecutivo explicó que esa distribución responde al tamaño de mercados como Brasil y Estados Unidos, que cuentan con superficies agrícolas considerablemente mayores.

Bartolomé aseguró que GDM ya se encuentra entre las cinco mayores compañías de semillas del mundo. "Para nosotros era un sueño un tiempo atrás y lo estamos logrando", afirmó.

Brasil, el principal negocio de GDM 

Bartolomé asumió el desafío de darle una impronta propia a GDM después de cuatro décadas de conducción de su padre. (Foto: Nicolás Pérez)

Aunque opera en distintos mercados, Brasil ocupa un lugar central en los resultados de la compañía. GDM lleva aproximadamente 20 años en el país vecino y su crecimiento estuvo vinculado a una estrategia que Bartolomé considera fundamental para las empresas argentinas que buscan expandirse ahí.

Su padre comenzó asociándose con compañías brasileñas para desarrollar el negocio. Con el tiempo, GDM fue adquiriendo participaciones en esas operaciones y formó un equipo directivo integrado mayormente por brasileños.

"Creo que tener la humildad de ir a Brasil, aceptar que Brasil es diferente y que hay que adaptar y cambiar lo que nosotros creemos que podría aplicar dentro de Argentina", explicó. El ejecutivo destacó que la escala del mercado brasileño y sus particularidades culturales obligan a las empresas extranjeras a revisar sus formas de trabajar.

El desarrollo de nuevas semillas también requiere inversiones a largo plazo. Desarrollar una nueva variedad genética puede demandar entre cinco y siete años, mientras que una tecnología vinculada a la biotecnología puede requerir hasta doce años antes de llegar al mercado.

Estos plazos explican por qué los resultados electorales no suelen modificar sus proyectos. Aunque reconoció que los movimientos del real brasileño pueden afectar los resultados a corto plazo, sostuvo que la empresa no puede abandonar desarrollos en los que lleva varios años invirtiendo debido a un cambio de gobierno.

GDM amplió su negocio hacia otros cultivos y mercados para reducir su dependencia de la producción de soja sudamericana. (Foto: Pexels)

En Argentina, la apuesta también se mantiene. Bartolomé aseguró que GDM lleva cuatro décadas invirtiendo de manera sostenida en el mejoramiento genético vegetal y que su intención es continuar incorporando tecnología al mercado local.

"Somos argentinos, nos gusta estar en Argentina, nuestra familia es argentina, vivimos todos acá, nadie se fue del país y nos gusta invertir en Argentina", sostuvo. La compañía considera que todavía existen oportunidades de crecimiento, aunque el ejecutivo reconoció que ciertas condiciones podrían permitirle acelerar sus proyectos.

El potencial de nuevas inversiones también está relacionado con la naturaleza del negocio agrícola. Bartolomé recordó que los productores argentinos necesitan tecnología para mejorar sus cultivos y que GDM mantiene una estrategia a largo plazo, independientemente de los cambios económicos que atraviese el país. Durante el panel, el CEO fue categórico respecto del futuro de la compañía. "Nosotros, por lo menos, no vemos una puerta de salida", afirmó.

Bartolomé aseguró que GDM está dispuesta a ampliar su presencia local, aunque condicionó esa posibilidad a que se den las condiciones adecuadas. "Simplemente es ver en qué momento podemos duplicar nuestra inversión porque se den los factores para poder hacerlo", concluyó.