Suscribite
    ¡Hola!
    Cuenta
Forbes Argentina
Summit Reinventando Argentina 2026 - Agro 2036: puede el campo duplicar su aporte al PBI?
Summit
Summit Reinventando Argentina 2026 - Agro 2036: puede el campo duplicar su aporte al PBI?
Nico Pérez

Agro 2036: productividad, tecnología y valor agregado, las claves para hacer crecer el negocio del campo

Andrea Glikman

Share

Ignacio Bartolomé, CEO de GDM, Juan Farinati, CEO de Bayer Cono Sur y Manuel Santos Uribelarrea, fundador y CEO de Grupo MSU, analizaron el potencial de la agroindustria argentina y los cambios necesarios para su desarrollo.

5 Noviembre de 2026 11.37

La agroindustria argentina tiene margen para crecer, pero el próximo salto no dependerá solamente de sembrar más hectáreas. La productividad, la incorporación de tecnología y la capacidad de transformar las materias primas en alimentos, energía y otros productos de mayor valor serán determinantes para ampliar el aporte del sector a la economía.

Ese fue uno de los ejes del panel "Agro 2036: ¿puede el campo duplicar su aporte al PBI?", en el que participaron Ignacio Bartolomé, CEO de GDM, Juan Farinati, CEO de Bayer Cono Sur y Manuel Santos Uribelarrea, fundador y CEO de Grupo MSU, moderados por Alex Milberg y Belén Fernández, en el Summit Reinventando Argentina de Forbes.

Antes de analizar la situación del sector, los empresarios repasaron los cambios en sus propias compañías durante los últimos diez años. GDM avanzó en una estrategia de diversificación internacional y hoy es una de las cinco compañías de semillas más grandes del mundo. Grupo MSU, en tanto, decidió en 2015 volver a concentrar sus operaciones en el país y en 2022 abrió una unidad de negocios vinculada con el maní. En Bayer, uno de los principales desafíos de la última década fue integrar sus operaciones con Monsanto.

Summit Reinventando Argentina 2026 - Agro 2036: puede el campo duplicar su aporte al PBI? - Nico Pérez
 Manuel Santos Uribelarrea, fundador y CEO de Grupo MSU - Nico Pérez

A partir de esas experiencias, los tres coincidieron en que el agro es una actividad que requiere planificación y decisiones de largo plazo. Pero también advirtieron que, para aprovechar las oportunidades que vienen, será necesario mejorar las condiciones para invertir y acelerar la incorporación de innovación.

Producir más por hectárea: el desafío que viene

Para Santos Uribelarrea, el sector seguirá siendo uno de los pilares de la economía argentina, aunque la próxima etapa de crecimiento tendrá características diferentes de las de décadas anteriores. Mientras que en los años 90 el aumento de la producción estuvo acompañado por una expansión de la superficie agrícola, ahora el desafío pasa por obtener más rendimiento de las tierras disponibles.

"Cuando el sector agropecuario tiene las condiciones, cuando las reglas son claras, el sector tiene un potencial enorme, es súper competitivo, eficiente y tiene una capacidad enorme de adaptarse e innovar", sostuvo el fundador de Grupo MSU. "Creo que el nuevo desafío que tenemos para adelante ahora es incrementar la productividad", afirmó. Y agregó: "El potencial es enorme".

Farinati sostuvo que existe margen para producir más en cada hectárea y destacó que el desarrollo del agro debe pensarse junto con otros sectores de la economía. La diversificación productiva, señaló, puede ser una oportunidad para que el país no dependa de una sola actividad.

"Me parece que esta reconfiguración del sector productivo que se está generando es algo positivo", dijo. En ese escenario, sostuvo que la Argentina puede mejorar sus rendimientos, avanzar en trazabilidad y transformar una proporción mayor de lo que produce.

Summit Reinventando Argentina 2026 - Agro 2036: puede el campo duplicar su aporte al PBI? - Nico Pérez
Ignacio Bartolomé, CEO de GDM - Nico Pérez

La tecnología será una de las herramientas centrales para lograrlo. Desde la genética de las semillas hasta los procesos de investigación y desarrollo, las mejoras requieren inversión sostenida y previsibilidad. No se trata de cambios que puedan resolverse de un año para otro: desarrollar una nueva variedad puede llevar entre cinco y siete años, mientras que los procesos vinculados con genética y biotecnología pueden extenderse hasta 12 años.

Ese horizonte explica por qué las decisiones políticas y económicas de corto plazo no siempre modifican de inmediato los planes de las compañías, aunque sí pueden influir en su capacidad para invertir y en el ritmo de desarrollo de nuevas soluciones.

Bartolomé, cuya compañía se especializa en mejoramiento genético vegetal, destacó que seguir incorporando tecnología al mercado local forma parte de su estrategia. "Sentimos que es parte de nuestra responsabilidad seguir trayendo productos a Argentina y nueva tecnología", señaló.

Semillas e innovación: las reglas que pueden destrabar inversiones

Uno de los principales obstáculos que identificaron los ejecutivos es el marco de propiedad intelectual, especialmente en el mercado de semillas. Para Farinati, la falta de reglas que acompañen la inversión en genética limita el desarrollo de nuevas tecnologías y las posibilidades de que las empresas amplíen sus desembolsos en el país. "La Argentina tiene una deuda en lo que respecta a la  propiedad intelectual, sobre todo en genética en semillas", afirmó. Según explicó, esa situación incide en las decisiones de inversión de compañías como Bayer, particularmente en cultivos como soja, trigo y cebada.

El ejecutivo consideró la necesidad de avanzar hacia normativas y estándares internacionales. "Eso sería algo fenomenal: que haya normativas y estándares internacionales en la Argentina que permitan a las compañías, tanto locales como internacionales, invertir más en innovación", planteó.

El objetivo, agregó, es que los productores puedan acceder a mejores tecnologías y que las empresas compitan por desarrollar productos más eficientes. 

Summit Reinventando Argentina 2026 - Agro 2036: puede el campo duplicar su aporte al PBI? - Nico Pérez
 Juan Farinati, CEO de Bayer Cono Sur - Nico Pérez

Bartolomé también puso el foco en la necesidad de sostener el desarrollo tecnológico. En un negocio que depende de la innovación genética, las decisiones actuales repercuten en la competitividad futura y en la posibilidad de que la Argentina mantenga su posición como productor y exportador agrícola.

Cuánto valor puede sumar la agroindustria

La otra gran oportunidad, según los panelistas, está en transformar una mayor proporción de la producción dentro del país. El ejemplo que aportó Farinati fue el maíz: "La Argentina exporta más o menos el 60% del maíz en grano, cuando Brasil exporta el 25% y Estados Unidos exporta el 12%. Entonces ahí tenés con un cultivo una posibilidad de transformación".

La diferencia refleja el margen que existe para avanzar desde la exportación de materias primas hacia la producción de alimentos, energía y otros bienes que incorporen más valor antes de llegar al mercado internacional.

Bartolomé retomó ese punto al referirse al potencial de crecimiento del sector. Para él el desafío se concentra en desarrollar más eslabones productivos en el país. "Que ese grano no salga en un camión directo a un barco y que se lo lleven a China, sino que sea procesado en Argentina", planteó. La transformación, explicó, puede dar lugar a una mayor producción de carne, pollo, biocombustibles y otros productos derivados de la actividad agropecuaria.

Para Santos Uribelarrea, ese proceso también puede impulsar inversiones y empleo en las economías regionales. Entre las herramientas que mencionó figuran el desarrollo de infraestructura logística, la Hidrovía, el sistema ferroviario y una nueva ley de biocombustibles. El empresario puso como ejemplo a Mato Grosso, en Brasil, donde el desarrollo de plantas de etanol a partir del maíz generó una nueva demanda para la producción agrícola. "Eso es un círculo virtuoso, es inversión en origen, agregado de valor, transformación, creación de empleo", sostuvo.

La infraestructura, en ese sentido, no es un tema separado de la productividad: determina cuánto cuesta trasladar la cosecha, qué posibilidades tienen las empresas de instalar plantas industriales cerca de las zonas productivas y qué tan competitivos pueden ser los productos argentinos en otros mercados.

El largo plazo y las condiciones para invertir

La posibilidad de desarrollar esas oportunidades también depende de la estabilidad económica y de las señales que reciban las empresas para planificar. Santos Uribelarrea se mostró optimista sobre la Argentina y destacó que el potencial no se limita al agro, sino que incluye también a la energía y la minería. "Somos muy optimistas de Argentina", afirmó. 

Desde su perspectiva, la estabilidad macroeconómica puede sostener las decisiones de inversión, más allá de los cambios políticos. Los proyectos pueden acelerarse o desacelerarse según el contexto, pero requieren un horizonte que permita evaluar resultados a mediano plazo.

Bartolomé también sostuvo que GDM ve oportunidades para seguir invirtiendo en el país. "Podríamos traer más cosas, podríamos invertir más. Sí, 100%. Si hubiera algunos cambios podríamos invertir más", señaló, en referencia a las condiciones que podrían facilitar una expansión de sus operaciones.

Los ejecutivos no plantearon una proyección cuantificada sobre cuánto podría aportar el agro al PBI en 2036, pero sí coincidieron en que el crecimiento dependerá de una combinación de factores: más productividad, innovación tecnológica, reglas previsibles, infraestructura y mayor procesamiento local.

"El agro no es exclusivamente el campo, el agro es el productor, infraestructura, la transformación, la capacidad de agregar valor en toda la cadena", resumió Farinati.

Y, al volver sobre la pregunta que dio título al encuentro, Bartolomé fue categórico: "¿Se puede duplicar el impacto de la agroindustria en la Argentina? "Seguro que sí. 

10