La inteligencia artificial y el análisis de datos empiezan a ganar terreno en el negocio inmobiliario, pero su incorporación plantea un desafío que va más allá de sumar nuevas herramientas: cómo utilizarlas para tomar mejores decisiones, ganar eficiencia y construir ventajas competitivas. Ese fue uno de los ejes del panel "Del dato a la decisión: IA y analítica en el negocio inmobiliario", que se realizó durante una nueva edición del Forbes Real Estate Summit, con la moderación de Belén Fernández, periodista y editora de Real Estate de Forbes.
Participaron Daniel Bryn, analista del mercado inmobiliario de Zipcode; Santiago Magnin, fundador y CEO de deinmobiliarios; y Carolina Wundes, Research & Market Intelligence Head de Newmark Argentina.
Uno de los primeros consensos fue que la inteligencia artificial debe funcionar como una herramienta para potenciar las capacidades humanas, y no como un reemplazo. "La inteligencia artificial funciona como una especie de músculo: te permite correr un poco más rápido, tener mayor capacidad. Pero el sobreuso o pasarse de inteligencia artificial hace que dejes de ser vos, porque se termina automatizando todo. Creo que el buen uso es útil para este mercado", reflexionó Bryn.
Para Magnin, una de las principales equivocaciones de los jugadores del sector es concentrarse en desarrollar soluciones que cualquier competidor puede replicar. "El error que veo en la mayor parte de los colegas es hacer cosas copiables. No tiene sentido hacer algo que otro puede imitar", planteó e introdujo un concepto de Warren Buffett: es importante construir un negocio con barreras de entrada que dificulten la imitación, como un castillo con fosas.
Magnin cuestionó algunas de las aplicaciones más visibles de la IA en el sector, como el amoblamiento virtual de propiedades o la generación de imágenes para avisos inmobiliarios. A su entender, esas soluciones no necesariamente representan una ventaja competitiva. "Hacer un amoblamiento virtual para publicar un departamento no agrega ningún valor", sostuvo. Para el empresario, antes de incorporar nuevas herramientas hay que identificar dónde están las oportunidades reales de mejora y evitar confundir innovación con la posibilidad de hacer algo novedoso.

En el mercado corporativo, donde las operaciones involucran grandes superficies, edificios completos y múltiples variables, el uso de estas herramientas tiene otra lógica. Wundes explicó que en Newmark Argentina la inteligencia artificial se utiliza principalmente para complementar el análisis de los equipos y acelerar la toma de decisiones. Variables como la absorción neta y bruta, la vacancia y la disponibilidad forman parte de los indicadores que la compañía analiza de manera permanente. "Nosotros lo que hacemos es utilizar diferentes motores, algunos propios y otros externos, y con eso tomamos mejores decisiones", señaló. Y agregó que aquello que suele llamarse intuición también responde a una combinación de experiencia, información y variables que pueden sistematizarse.

La intervención de Bryn volvió a poner el foco en el factor humano, especialmente en un negocio donde la relación con el cliente sigue siendo determinante. Para el analista de Zipcode, la tecnología puede ofrecer un marco de referencia y procesar múltiples variables, pero no necesariamente interpretar las preferencias individuales de quien busca una propiedad. "Una inteligencia artificial no sabe ponderar todas las variables que tenés vos como humano. Tampoco una tasación con inteligencia artificial puede ser exacta. Lo que te da es un marco y un montón de variables analizadas para que después vos tomes tu propia decisión", explicó. En esa línea, destacó que el trato personal puede convertirse en un diferencial frente a los chatbots y otras respuestas automatizadas. "La inteligencia artificial es una herramienta para nosotros, nos acelera, nos permite mejorar un montón y hace un gran diferencial si encima le metemos ideas humanas. Pero no va a reemplazarnos", resumió.
Otro de los puntos centrales fue la necesidad de ordenar y automatizar los procesos antes de incorporar inteligencia artificial. Magnin consideró que buena parte del sector todavía tiene tareas que se realizan manualmente y que podrían resolverse con sistemas de automatización, incluso sin recurrir a modelos de IA. "Primero tenés que automatizar los procesos. Para saber automatizarlos, tenés que dibujarlos en un flujograma y entender qué pasa cuando sucede una cosa y qué pasa cuando sucede otra", explicó. Wundes coincidió con ese diagnóstico y señaló que la organización previa de la información es una ventaja para las compañías que buscan incorporar estas tecnologías. En Newmark, indicó, los datos y los sistemas ya estaban ordenados, lo que facilitó su implementación.

La ejecutiva también compartió un dato sobre la velocidad con la que avanza la adopción de estas herramientas en el real estate. Según indicó, la incorporación de inteligencia artificial en el sector pasó del 50% el año pasado a alrededor del 78% este año. Sin embargo, advirtió que el desafío ahora es evaluar qué resultados concretos está generando. En su experiencia, uno de los cambios más importantes está en la automatización, la agilidad y la velocidad para procesar información: tareas que antes podían involucrar a 40 personas hoy pueden resolverse con cuatro, mientras otros integrantes del equipo se concentran en interpretar los resultados.
Sobre las perspectivas para el mercado inmobiliario, Bryn describió un escenario de alta actividad y consideró que los valores actuales representan una oportunidad para quienes buscan comprar o vender. "Hoy lo veo súper activo. El metro cuadrado está barato. Creo que hoy es momento de comprar. Si tenés un crédito, arrancá hoy, porque hoy es el mejor momento de la relación entre UVA y dólar para poder cambiar tus UVAs y comprar una propiedad", afirmó. No obstante, advirtió que el escenario podría modificarse a medida que avance el calendario político del próximo año y comience la campaña electoral.