Menos tecnología, más impacto: el caso de Palpa, otra forma de pensar la innovación en salud
Yesica Méndez Fundadora y CEO de FemTech Latam
Yesica Méndez Fundadora y CEO de FemTech Latam
Se suele asociar la innovación en salud a grandes desarrollos tecnológicos, plataformas digitales o soluciones altamente sofisticadas. Sin embargo, algunos de los casos más interesantes del ecosistema FemTech de América Latina demuestran que el verdadero impacto no siempre pasa por lo digital, sino por cambiar comportamientos profundamente arraigados.
Ese es el caso de Palpa, la startup chilena fundada por Josefa Cortés, que convirtió el autoexamen mamario (una práctica ampliamente recomendada pero poco incorporada) en un hábito cotidiano, simple y con potencial de escalar a nivel global.

Palpa nació a partir de una experiencia personal: una amiga cercana de Josefa detectó un bulto en su mama, pero no supo identificar si era normal y demoró la consulta médica. Esa situación expuso una falla estructural en la prevención, vinculada a la falta de educación sensorial sobre el propio cuerpo. Tras un año de trabajo con ginecólogos, cirujanos de mama y entrevistas con mujeres, el insight fue claro: el problema no era solo la falta de información, sino la ausencia de una experiencia que enseñara qué buscar y cómo hacerlo.
Josefa es diseñadora de formación y pertenece a una nueva generación de emprendedoras que cruza disciplinas sin pedir permiso. Desde el diseño (y no desde la medicina) identificó esa falla y la transformó en una propuesta concreta, centrada en el comportamiento cotidiano más que en la lógica clínica tradicional. Esa mirada fue decisiva para que Palpa naciera como un objeto doméstico, accesible y replicable.
Así surgió un producto analógico, concebido para la ducha, que transforma el autoexamen de mamas en una experiencia didáctica integrada a la rutina cotidiana, sin convertirla en un acto clínico. La solución funciona como un contenedor de jabón líquido con forma de mama e incorpora un bulto en su interior que simula la sensación de un nódulo duro y fijo. Al utilizarlo durante la ducha, el jabón reduce la fricción y permite entrenar el tacto, lo que ayuda a reconocer qué texturas deberían llamar la atención.
Palpa muestra señales poco habituales en emprendimientos de impacto en etapas tempranas. En 2021 realizó una primera ronda de financiamiento por unos 280 millones de pesos chilenos (US$ 300.000), orientada a iniciar la producción y validar el modelo comercial. En total, la compañía ha captado más de US$ 400.000 a través de inversores iniciales y programas como Start-Up Chile, Brain Chile y ChileMass, e incluso de Tech4Eva, el acelerador líder mundial en FemTech, con base en Suiza.
Desde entonces, el crecimiento de Palpa se sostiene principalmente con ingresos propios, combinando la venta directa (con un precio accesible para el consumo masivo) y acuerdos corporativos vinculados a programas de bienestar y salud femenina. A diferencia de muchas startups tradicionales, Palpa dio lugar a un modelo de negocio híbrido que hoy incluye formaciones y programas educativos desarrollados junto a empresas y organizaciones.
Este enfoque permitió algo poco frecuente en etapas tempranas: financiar la expansión con ingresos propios. Chile sostuvo el desembarco en España; hoy, España contribuye a sostener nuevos mercados. La llegada a Estados Unidos se perfila como el próximo gran desafío. La escalabilidad, en este caso, no vino de la velocidad digital, sino de la consistencia del impacto.
Pero el caso invita a una reflexión más. Durante años, América Latina fue pensada como un mercado de adopción de innovaciones en salud desarrolladas en otros países, más que como un espacio desde el cual nacen soluciones con potencial global. En cambio, emprendimientos como Palpa muestran que el contexto local (con sus brechas, limitaciones y urgencias) puede ser una fuente poderosa de innovación exportable, capaz de dialogar con otros mercados sin perder su sentido.
En una conversación reciente que mantuve con Josefa, sintetizó el espíritu de Palpa en una idea poderosa: la prevención falla cuando no hay entrenamiento práctico. No alcanza con recomendar el autoexamen si no brindamos herramientas para reconocer qué es normal y qué no. Esa afirmación explica mejor que cualquier métrica por qué Palpa funciona: porque traduce conocimiento médico en experiencia cotidiana y convierte la prevención en hábito. Y porque demuestra que, cuando la innovación parte de entender un problema real, América Latina no solo adopta soluciones, sino que también puede crearlas y exportarlas al mundo.