MMI está iniciando ensayos en humanos aprobados por la FDA para drenar las vías del cerebro y de esta formar ralentizar la progresión de la pérdida de memoria.
El anuncio de Jack Dorsey disparó el entusiasmo inversor: en minutos, Wall Street sumó unos US$ 8.000 millones a la valuación tras el ajuste masivo, que la firma atribuyó a ganancias de productividad con herramientas propias de inteligencia artificial.
La IA agencial empieza a operar como jefatura: desarma procesos, terceriza microtareas y marca el ritmo a personas en plataformas y servicios. El giro abre dilemas laborales, legales y éticos sobre control, salarios y responsabilidad cuando la “orden” llega desde un sistema.
La inversión se destinará a IA e infraestructura en un contexto en el cual el 90% de las transacciones del banco ya son digitales y el 80% de los nuevos clientes se incorporan a través de canales online.
Fundó Dell Technologies con apenas 19 años. Hoy lidera una empresa central en la infraestructura de IA y acaba de comprometer más de US$ 6.000 para democratizar el acceso financiero de millones de niños estadounidenses. Un perfil del líder que nunca dejó de innovar.
El boom de las salidas a bolsa vinculadas a la inteligencia artificial disparó fortunas en tiempo récord y puso a un puñado de emprendedores tecnológicos en la primera línea del tablero global, apalancados por el respaldo de Pekín y el apetito de los mercados.
Aunque suena lógico pensar en el futuro con claridad, distintas trampas mentales pueden frenar el progreso profesional. Qué muestran los estudios sobre por qué cuesta tanto proyectar y cómo hacer planes más sostenibles.
Impulsada por inversores globales y clientes privados, su compañía con sede en Shanghái duplicó el valor de sus acciones en Hong Kong y promete dar pelea en la carrera tecnológica sin quedar bajo el radar de Washington.
El futuro del trabajo no está escrito en un algoritmo, sino en las decisiones que tomamos hoy. Ni distopía ni magia: estamos ante una transformación que demanda upskilling, gobernanza y, sobre todo, liderazgo humano. Los caminos que propone el Foro Económico Mundial para la era de la IA y por qué el volante sigue en nuestras manos.
Empresas que antes vivían del rendimiento cripto ahora alquilan potencia a plataformas como Microsoft y Stability AI. También surgieron alternativas que reciclan millones de placas de video gamers para tareas de inferencia y simulaciones científicas.
Nació en medio del furor por los modelos de lenguaje y en menos de cuatro años captó la atención de gigantes como Google y OpenAI. Con una cartera que incluye a estudios top y multinacionales, busca cerrar una mega ronda que la meta en el club de las startups más valiosas del sector tech.
La compañía fundada en 2014 para controlar licencias y antecedentes de choferes como los de Uber ahora apunta a detectar fraudes laborales sofisticados. El 40 % de las postulaciones que analiza tienen datos falsos, y ya revisa identidades en 195 países.
Gaby Natale, periodista ganadora de tres premios Emmy y conferencista global lanzó Menopausia.com. Tras sobrevivir a un cáncer de mama, identificó un mercado desatendido de US$ 24.000 millones y atrajo a Microsoft como su primer partner corporativo.
La desconfianza frente a los aumentos agresivos en inversión de capital sacudió a empresas tecnológicas de primera línea, incluso a aquellas que muestran buenos resultados.
Liu Debing amasó una fortuna de más de US$ 2.000 millones tras el debut bursátil de Zhipu en Hong Kong, donde la compañía recaudó US$ 558 millones. El interés fue masivo, pero las acciones no despegaron como se esperaba, en medio de restricciones a los chips de Nvidia y tensiones con Estados Unidos.
Impulsada por un capitalista estrella y con clientes como Microsoft, la startup Listen Labs quiere revolucionar las encuestas de mercado con inteligencia artificial capaz de realizar entrevistas personalizadas, rápidas y a gran escala.
Mientras los escritores denuncian el uso indebido de sus obras para entrenar modelos, sellos como Penguin Random House, Macmillan y Wiley avanzan con nuevas incorporaciones técnicas para aplicar inteligencia artificial en áreas como el marketing, la logística y la selección de títulos con potencial comercial.
Apenas nueve meses después de su lanzamiento, Higgsfield ya produce millones de piezas audiovisuales por día para marcas y agencias. Su fundador apunta a reemplazar la producción tradicional con una plataforma que trata al contenido como si fuera código.