La empresa que transformó los accesos automáticos en Argentina diversifica su negocio y apuesta a la domótica premium
Laura Mafud Editora
Laura Mafud Editora
La historia del Grupo Audoor es la síntesis de cómo la precisión técnica y la adaptación estratégica pueden transformar la arquitectura cotidiana de un país. Lo que comenzó como un emprendimiento industrial enfocado en la seguridad del transporte vertical es hoy un conglomerado multisectorial con 40 empleados directos —que alcanzan las 80 personas al sumar la red nacional de instaladores— y una facturación de US$ 6 millones en el último año, con proyecciones de crecimiento del 15% anual y la incorporación de una nueva planta industrial de última generación.
El origen de esta trayectoria se remonta a 1969, cuando Nicolás Vrdoljak fundó Soimet, firma pionera en componentes para ascensores. En una época donde predominaban las puertas tijera o plegadizas —asociadas a frecuentes accidentes—, Vrdoljak introdujo la fabricación nacional de puertas automáticas bajo la licencia europea de lo que hoy es el Grupo Wittur.
Esa decisión permitió a las pymeslocales ofrecer la misma tecnología que las multinacionales y abastecer a gigantes como Otis, Schindler o Thyssen. La primera generación sentó así una cultura corporativa basada en la exactitud industrial y el margen de error cero.

En 1996, la segunda generación, encabezada por Guillermo Vrdoljak, identificó un nicho inexplorado en la Argentina: las puertas automáticas para peatones. Así nació Audoor, logrando la representación exclusiva de la firma española Manusa.
Casi 30 años después, la empresa es el segundo representante mundial de Manusa en ventas, con más de 15.000 puertas instaladas en el país. El hito que consolidó la escala de Audoor ocurrió en 1998 con la modernización de Aeropuertos Argentina 2000, donde entregaron 50 accesos en tiempo récord para Ezeiza y Aeroparque, en una gesta operativa donde Guillermo alternaba de día su rol gerencial y de noche la instalación junto a los operarios.
Hoy, la firma supera las 1.000 puertas en la red aeroportuaria y es referente en centros de salud como el Hospital Italiano y el Hospital Alemán, hoteles, cadenas comerciales y edificios corporativos.
Actualmente, la tercera generación lidera el grupo amalgamando la herencia industrial con el management moderno. En 2024, apalancándose en el know-how técnico de Audoor, el grupo fundó Euromaglia para ingresar al mercado de la domótica y el equipamiento inteligente para el hogar. “El mismo rigor que usamos para que la puerta de un quirófano sea totalmente hermética es el que aplicamos para seleccionar a nuestros proveedores de productos inteligentes para el hogar. Cambia el producto final, pero el ADN tecnológico es exactamente el mismo”, explica Ignacio Minuto, director del Grupo Audoor.
El modelo operativo de Euromaglia combina ingeniería conceptual, diseño estético adaptado al gusto local, validación de normas eléctricas y control de calidad desarrollado en el país, con la fabricación a gran escala en las plantas más avanzadas de Asia que proveen a las principales marcas de Europa y Estados Unidos.

En su primer año, Euromaglia alcanzó el 35% del market share, posicionándose como el segundo vendedor de inodoros inteligentes en la Argentina. Este desempeño se apoyó en la confianza previa de constructores y arquitectos, y en la apertura de un showroom de más de 400 metros cuadrados en Buenos Aires.
Los inodoros inteligentes de la marca unifican las funciones de bidet e inodoro en una sola pieza comandada por control remoto o aplicación móvil, incluyendo asiento calefaccionado, desodorización activa y secado con aire templado. Esta integración responde a una tendencia clave en el Real Estate premium: la optimización del metro cuadrado. “El costo del metro cuadrado en el Real Estate de alta gama exige soluciones inteligentes. Al unificar ambas funciones, le otorgamos al arquitecto y al desarrollador la posibilidad de maximizar la superficie útil, generando unidades residenciales más eficientes y estéticas sin resignar la función de bidet”, destaca Minuto.
El producto atrajo tanto al segmento residencial como a la gastronomía y la hotelería, con clientes como el restaurante La Cabrera y la cadena Wyndham, además de aportar valor en accesibilidad para personas con movilidad reducida y en sustentabilidad, al reducir el consumo de agua por descarga y eliminar el uso de papel.
El gran diferencial del grupo radica en su servicio técnico y de posventa de largo plazo. "Mientras muchos competidores se limitan a vender un producto, nosotros nos enfocamos en construir un servicio de posventa sólido y de largo plazo. Que un cliente sepa que el producto que nos compra hoy va a tener respaldo en el futuro es lo que realmente nos distingue", afirma el ejecutivo. Para sostener esta estructura, el grupo combina un equipo técnico especializado en el soporte corporativo de Audoor con un equipo joven nativo digital enfocado en marketing, e-commerce y atención al cliente para Euromaglia.
De cara al futuro, la prioridad estratégica del Grupo Audoor abarca la expansión comercial y logística. La compañía busca consolidar su red de venta mayorista mediante alianzas con corralones premium, casas de diseño y distribuidores de sanitarios en plazas clave del interior como Córdoba, Mendoza, Rosario y Neuquén. Asimismo, se encuentra desarrollando un modelo innovador de inodoro adaptado para personas con movilidad reducida.
El mapa de ruta incluye también la internacionalización del grupo hacia mercados limítrofes con un sector de Real Estate dinámico, como Uruguay y Paraguay. En una visión a cinco años, la tercera generación proyecta integrar los accesos corporativos y el confort residencial en una plataforma de referencia en arquitectura inteligente, convergiendo la automatización del hogar bajo un mismo sello de respaldo técnico.