Jorge Mas, el millonario detrás del club de Messi, pone un pie en Vaca Muerta y trae su modelo de negocios que va mucho más allá del gas
Virginia Porcella Editora
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Jorge Mas, empresario cubano-estadounidense con una fortuna valuada en US$ 1.300 millones y heredero de una tradición familiar ligada a la construcción de infraestructura en Estados Unidos, logró despues de varios intentos fallidos finalmente de dar un paso decisivo en la Argentina. Su compañía Pumpco, parte del conglomerado MasTec, es la encargada de construir el gasoducto que conectará Vaca Muerta con Sierra Grande, una obra de más de 500 kilómetros que se convertirá en la columna vertebral de la exportación de gas natural licuado hacia los mercados internacionales. El contrato, cotizado en US$ 1.200 millones, no solo representa un hito para la política energética argentina, sino también la entrada formal de Mas en el país, en el que también tiene otros sectores en la mira.
Hijo de inmigrantes que fundaron MasTec, Mas nació en Miami y dirige hoy una de las principales compañías de ingeniería y construcción de ductos en Estados Unidos, con ingresos anuales superiores a los US$ 14.000 millones. Ingeniero industrial por la Universidad de Miami, se destacó por expandir el negocio familiar hacia nuevas áreas: telecomunicaciones, energías renovables, infraestructura de transporte y, más recientemente, el deporte. De hecho su nombre se hizo familiar en la Argentina cuando Lionel Messi decidió unirse al Inter Miami, club de la MLS del que Mas es copropietario junto a David Beckham. Esa conexión con el astro argentino le dio visibilidad en el país, pero su desembarco en Sierra Grande lo coloca ahora en el centro de la escena económica.

Su interés en la Argentina no se limitaría sólo al gas. Mas observa con atención el desarrollo de la minería, especialmente en litio y cobre, dos minerales clave para la transición energética global, corazón de su negocio. La especialización de MasTec es precisamente proveer soluciones de infraestructura para la explotación y transporte de recursos y, tal como hizo con la constructora argentina Contreras Hermanos para el gasoducto, la posibilidad de asociarse con compañías locales para desarrollar corredores logísticos y plantas de procesamiento está sobre la mesa.
Otro sector clave de sus negocios es el de las telecomunicaciones. MasTec es uno de los principales contratistas de infraestructura de telecomunicaciones en Estados Unidos, y la expansión de redes 5G en Argentina representa una oportunidad para replicar ese modelo. La necesidad de modernizar la conectividad en un país de dimensiones continentales abre un espacio para empresas con experiencia en desplegar redes de gran escala. Mas ha señalado que la digitalización es un eje central de su estrategia, por lo que la Argentina podría convertirse en un laboratorio para proyectos de conectividad avanzada.
Las energías renovables también forman parte de su radar. En Estados Unidos, Mas ha invertido en parques solares y eólicos, negocios que podría reproducir en Argentina donde observa un terreno fértil. La posibilidad de desarrollar proyectos híbridos, que combinen gas y renovables, está en línea con las tendencias globales y con la visión de Mas de construir ecosistemas energéticos integrados. Finalmente, la infraestructura portuaria es otro capítulo de su estrategia. La terminal de Sierra Grande será clave para el gasoducto, pero Mas evalúa inversiones adicionales en logística portuaria y transporte multimodal. La idea es acompañar el crecimiento exportador con soluciones que integren puertos, ferrocarriles y carreteras, generando corredores eficientes para la salida de productos.
El gasoducto adjudicado a Pumpco, en consorcio con la italiana Bonatti y la argentina Contreras Hermanos, es considerado estratégico. Permitirá transportar el gas de Vaca Muerta hasta la costa atlántica de Río Negro, donde se proyecta una planta de licuefacción para exportar a gran escala. La obra desplazó a Techint, que históricamente dominaba este tipo de proyectos, y abre la puerta a una competencia internacional inédita en el sector. Para Mas, es la oportunidad de replicar en Argentina el modelo de expansión que consolidó en Estados Unidos: grandes obras de infraestructura energética que se convierten en plataformas de crecimiento para otros negocios.

La llegada de Jorge Mas a Argentina tiene implicancias políticas y económicas. Por un lado, refuerza la confianza internacional en la capacidad del país de atraer inversiones de gran magnitud. Por otro, introduce competencia en sectores dominados por actores locales, lo que puede dinamizar el mercado y generar nuevas oportunidades. La obra del gasoducto generará miles de empleos directos e indirectos en Río Negro y Neuquén, y su impacto se extenderá a toda la cadena de valor energética.
En ese sentido, Mas se presenta como un empresario pragmático, que privilegia las asociaciones con actores locales para garantizar legitimidad política y conocimiento del terreno.Mucho más que sólo el millonario detrás del club de Messi, el empresario inició en la Argentina una agenda en la que el gasoducto es solo el primer paso hacia la minería, telecomunicaciones, energías renovables y logística portuaria.