Las acciones de YPF y Burford Capital reaccionaron con fuerza tras el fallo de la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito de Manhattan, que anuló la sentencia millonaria contra la Argentina por la expropiación de la petrolera en 2012.
La decisión judicial eliminó, al menos por ahora, una contingencia que amenazaba con costarle al país hasta US$ 18.000 millones incluyendo intereses. Pero más allá del impacto macroeconómico, el mercado puso rápidamente el foco en dos protagonistas directos: la propia YPF y el fondo que había financiado el juicio.
Concretamente, las acciones de YPF reaccionaron de forma positiva en Wall Street. Su ADR avanzó cerca de 5% tras conocerse el fallo, por lo que ya acumula un alza cercana al 23% en lo que va de marzo.
Aunque la compañía no era la obligada directa a pagar la indemnización dado que esa carga recaía sobre el Estado argentino, el litigio funcionaba como un factor de riesgo latente que afectaba su valuación. Durante años, la causa judicial generó episodios de volatilidad en la acción, alimentando la percepción de inseguridad jurídica y posibles efectos indirectos sobre la petrolera.
“No es el fin del camino, porque habrá apelaciones, pero parece que el fiel de la balanza cambió de lado. Más allá de lo bueno que es para Argentina, espero que sea un paso cierto en el camino de que, si hay quienes esperaban llenarse con esto, no lo logren”, sostuvo Claudio Maulhardt, gestor de carteras en Galileo Fondos.
Con la anulación del fallo dictado en primera instancia por la jueza Loretta Preska, el mercado parece descontar un escenario más despejado. La clave del tribunal de apelaciones fue cuestionar la jurisdicción de Estados Unidos, al considerar que los hechos ocurrieron en Argentina y bajo legislación local.

Este punto no es menor porque, al desactivar el proceso en Nueva York, se reduce significativamente la probabilidad de embargos internacionales o medidas que pudieran complicar la operatoria o los activos vinculados a YPF.
Y en un contexto global adverso, con mercados internacionales en corrección y el petróleo sostenido en torno a los US$ 110, la suba de la petrolera argentina también refleja un cambio en la narrativa. De ser un activo condicionado por riesgos legales, pasa a posicionarse como una apuesta más “limpia” dentro del universo emergente.
Por otro lado, la contracara fue Burford Capital. El fondo especializado en financiamiento de litigios sufrió un derrumbe cercano al 47% en sus acciones, tanto en la Bolsa de Londres como en Nueva York.
La magnitud de la caída refleja la importancia que el caso YPF tenía dentro de su portafolio. Burford había financiado la demanda de los fondos Petersen y Eton Park y esperaba quedarse con una porción significativa de la eventual indemnización.
El fallo adverso no solo elimina la expectativa de cobro, sino que obliga al mercado a recalibrar el valor de la compañía. En los hechos, el juicio contra Argentina era considerado uno de sus activos estrella, y su desenlace negativo representa un golpe directo a su modelo de negocios.
La resolución también tuvo efectos indirectos sobre otros activos argentinos. El alivio fiscal implícito, al eliminar una potencial deuda, mejora la percepción de solvencia del país.
“Con los intereses acumulados, la deuda ya rozaba los US$ 18.000 millones. Para dimensionar el impacto: este monto equivale a casi la mitad de las reservas brutas actuales del BCRA. Quitar esta contingencia del balance nacional mejora drásticamente la solvencia del Estado”, comentó Damián Vlassich, líder de Estrategias de Inversión en IOL.
En ese marco, el riesgo país, que venía orbitando los 600 puntos básicos, podría iniciar un proceso de compresión si el mercado consolida la lectura positiva del fallo. Esto, a su vez, favorecería a los bonos soberanos y reforzaría el apetito por acciones locales.