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Forbes Argentina
Nicolás Max, director de Criteria
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La crisis del petróleo: "En el corto plazo, los efectos son más negativos que positivos"

Virginia Porcella

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Aunque no desconoce el impulso que el salto del precio del crudo le da a Vaca Muerta, el analista financiero Nicolás Max advierte sobre las tensiones que genera en el escenario económico actual y explica por qué el riesgo país no baja de los 600 puntos.

26 Marzo de 2026 07.13

“Vaca Muerta es una oportunidad clara que el conflicto hace más interesante. Irán bombardeó centros de datos en Oriente Medio; esto puede hacer que empresas de inteligencia artificial miren a la Argentina como un lugar con energía barata, lejos de conflictos geopolíticos y con bajas temperaturas en el sur”. Ése es, según Nicolás Max, director de Criteria, el aspecto positivo de los coletazos que la guerra en Irán para la economía local. En una charla con Forbes, el analista financiero también se refirió a los impactos negativos y el complejo escenario en ciernes. En matera de alternativas de inversión, apuntó que “las energéticas están sanas y ofrecen tasas atractivas del 7,5% u 8%. mientras que el sector bancario es más complejo porque la morosidad en consumo subió a niveles no vistos en 20 años”.
 

¿Cómo evaluás el impacto de la guerra en el mercado?

A nivel global, el mercado de alguna manera no se lo tomó por sorpresa, ya que Trump había venido amenazando con alguna acción militar previa. Cuando la acción militar finalmente se desarrolla y toma cuerpo, quizás al principio el mercado daba por descontado una situación que se iba a resolver relativamente rápido. Sin embargo, la situación más compleja desde el punto de vista económico, son las agresiones de Irán hacia las instalaciones petroleras de los países vecinos. Claramente, para Irán esta es la forma de hacer daño. Esto está provocando que el petróleo, tras una reacción inicial tibia de 80 o 90 dólares, ahora esté ya escalando arriba de los US$100 y no sabemos realmente a dónde puede llegar. 

Estos precios que vemos hoy, ¿están asociados con algún fundamento real de volumen o reservas, o es simplemente pánico, temor y especulación?. 

Todo eso que nombraste tiene alguna incidencia en el precio. Claramente hay un impacto sobre el flujo de petróleo. A esta altura todos aprendimos que por allí pasa el 20% del volumen mundial de petróleo, sobre todo lo que va dirigido hacia Asia. En la medida que el conflicto se prolonga y empieza a haber daños ya importantes y duraderos sobre instalaciones que producen petróleo o gas, como es el caso de Qatar, eso empieza a tener un impacto que se prolonga en el tiempo más allá de la duración del conflicto. En la medida que Estados Unidos no pueda controlar el estrecho y eso siga bajo control iraní, la situación se prolonga, la oferta en el corto plazo se restringe y todos quieren aprovisionarse. 

¿Se soluciona si la guerra se termina ahora ?

Si el conflicto hubiera sido muy corto, probablemente el precio del petróleo volvía al punto de partida, pero ahora parece bastante claro que, aun si la guerra se terminara mañana, el petróleo ya no va a volver a los US$ 65 pronto porque hoy hay menos petróleo disponible o va a tardar más por la falta de instalaciones. Pero en la medida que no haya un daño significativo y duradero al sistema, debería tender a volver a ese nivel, pero cuánto va a tardar dependerá de la duración del conflicto y de cuánto daño haya a las estructuras de producción y comercialización. 

¿Qué implica para la economía global un petróleo arriba de los 100 dólares? ¿El mundo va a una recesión?

Para que se produzca una recesión, tiene que ser una situación que se prolongue en el tiempo y que el impacto sobre la inflación haga revertir la política de tasa de interés de los bancos centrales. La Fed sigue proyectando dos bajas de tasa en el ciclo, pero el mercado, al mirar los futuros, ya no está apreciando ninguna baja adicional para este año. Toda la curva de tasas en Estados Unidos se ha elevado por expectativas de inflación más altas. En Europa, donde el impacto de los costos de energía es más alto, el mercado espera que el Banco Central Europeo eleve las tasas medio por ciento, revirtiendo la idea de que no habría subas. Si mayores expectativas de inflación y tasas más altas se hacen carne en la realidad, eso sí puede provocar un contexto más recesivo. 

¿Cómo afecta esto específicamente a la Argentina?

ara nosotros es una pésima noticia desde el financiamiento; el costo de salir al mercado se eleva. La contrapartida positiva es que Argentina le vende petróleo al mundo, lo que mejora las cuentas externas y las exportaciones. Pero que el mercado no aprecie bajas de tasas es una pésima noticia para nuestro financiamiento y nuestra oportunidad de salir al mercado- Por otro lado, tiene un impacto negativo en los precios locales. Veníamos con una inflación que crecía desde mayo del año pasado, pasando de un mínimo de uno y medio a niveles de 3,1% en la núcleo o 2,9% en la general, y esto le agrega combustible al panorama inflacionario, lo que trae consecuencias para el bolsillo, el ingreso real y la imagen del gobierno. 

Las consecuencias negativas se van a sentir mucho antes que las positivas..

En el corto plazo, los efectos son más negativos que positivos. Eso en una economía que ya venía abriendo algunos interrogantes

Exactamente. Con ese telón de fondo, tenemos una "economía dual" con  sectores pujando y el resto todavía están en el barro del estancamiento. Gana protagonismo la pérdida de poder adquisitivo, la desocupación…

Todo eso hace que, por este evento -la guerra-, ese cóctel se ponga un poquito peor. Porque impacta sobre el bolsillo. sobre el ingreso real del consumidor que ya viene relativamente golpeado. Es ahí donde todos nos hacemos la gran pregunta de cómo sucede esta transformación que sin duda a largo plazo es positiva para la economía argentina, si esta transformación seguirá teniendo la base de soporte popular necesaria para que dure ocho años en vez de cuatro.

Esa duda de sostenibilidad es por lo que el riesgo país todavía rinde seiscientos puntos básicos.  

Los inversores de afuera quieren ver qué pasa en 2027. ¿Eso significa que el Gobierno no accederá al mercado hasta después de las elecciones?

No necesariamente. Aunque se cerró la ventana donde nuestros bonos rendían entre 7% y 9% y el soberano no accedió, sí lo hicieron empresas privadas y provincias. Al no entrar el Gobierno al mercado, no hace crowding out y abre espacio para las corporaciones. El lado negativo es que Ecuador logró una transacción positiva para refinanciar vencimientos y Argentina decidió no hacerlo en su momento, apostando a conseguir dinero más barato a futuro; eso será juzgado con el tiempo. Cuando hay volatilidad, Argentina recibe un castigo mayor que el resto porque nuestra base inversora es más especulativa y volátil. Los precios de nuestra deuda son más sensibles por el historial del país. 

¿Tenemos inversores de “mala calidad”?. 

Cuando los bonos valían treinta o cuarenta centavos, invertían los fondos de "distressed" que buscan ganancias de capital a corto plazo. Cuando los bonos empiezan a rendir un dígito, esos fondos se retiran porque ya no es su juego y deberían entrar los de "real money", como fondos de pensión internacionales. Estos últimos ven que la historia viene bien, pero todavía no tienen certeza para mirar más allá de 2027 y no han ingresado masivamente. Estamos en un terreno desprotegido donde los que nos acompañaron se están yendo y los nuevos aún no nos abrazan. Por eso el riesgo país está en 600 puntos, lo cual está algo divorciado de los fundamentos, ya que deberíamos estar más parecidos a Ecuador, en 400

No hablamos del dólar

El Gobierno lo tiene super controlado, ha comprado US$ 3.500 millones en lo que va del año, algo que sorprendió a todos. Ahora viene el mejor trimestre con la liquidación del campo, que tendrá muy buenos volúmenes, más exportaciones de oro y petróleo a precios altos. La oferta está asegurada y el Gobierno debería aprovechar para mejorar la liquidez externa del Banco Central. No debería haber una dolarización de portafolios fuera de lo normal porque estamos lejos de eventos políticos decisivos. A la larga, un dólar planchado con inflación es un problema, pero el Gobierno tiene el poder de determinar el precio nominal y puede hacer depreciaciones mensuales pequeñas que acompañen la inflación para que no se agrave el problema.

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