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Forbes Argentina

De Lanús a Silicon Valley: cómo Guillermo Rauch se convirtió en el nuevo multimillonario de la IA

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Guillermo Rauch, nacido en Lanús, armó Vercel tras vender Cloudup y hoy provee infraestructura web usada por Notion, Stripe y Sonos. El furor por Claude Code disparó las implementaciones, las ventas y también su fortuna.

El mes pasado, cuando Anthropic lanzó su nuevo modelo de IA, el CEO de VercelGuillermo Rauch, encabezó una reunión general en la sede de la empresa en San Francisco. Arrancó con una serie de diapositivas que repasó los momentos clave en la breve historia de la programación con IA. 

Todo empezó con GitHub Copilot en 2021 ("apenas podía completar el código"), siguió con ChatGPT un año después, cuando la programación pasó a ser "un caso de uso excepcional", y después con Sonnet 3.5 de Anthropic en 2024, que "era claramente fiable" para procesar fragmentos de código más chicos. 

Guillermo Rauch, CEO de Vercel.
Guillermo Rauch, CEO de Vercel.

La última versión de Anthropic, Opus 4.6, se sintió como otro hito de peso. "Este va a ser un momento trascendental para el mundo", recuerda que le dijo a su equipo. Incluso en una entrevista exclusiva para Forbes Argentina, Rauch dijo lo siguiente: 

Cuando empecé a utilizar la IA personalmente, me di cuenta que estaba generando código mejor de lo que yo, con toda esa experiencia, podía escribir a mano.

Guillermo Rauch, fundador y CEO de Vercel.

El impacto no tardó en sentirse: Claude Code, durante mucho tiempo al frente de la guerra de la programación con IA, empezó a sacar todavía más ventaja. El modelo resultó tan impactante que, poco después de su lanzamiento, desató la llamada "SaaSpocalipsis", que arrastró pérdidas multimillonarias en las acciones de las empresas globales de SaS, ante el temor de los inversores a que la automatización alcanzara a esas compañías.

Fue un sacudón para el mercado, aunque también podría anticipar buenas noticias para Vercel, que ayuda a los desarrolladores a crear, implementar y alojar aplicaciones web y, ahora, agentes de IA. La lógica remite a una escena clásica: venderles insumos a los mineros en plena fiebre del oro. Con la avalancha de código nuevo que produjo la IA, alguien tiene que alojarlo. 

"Hemos visto una tremenda aceleración en las implementaciones", dijo Rauch. “Fundamentalmente, queremos convertirnos en la capa de infraestructura de esta nueva generación de software”, añadió.

Además, en los últimos días, durante el Argentina Week celebrado en Nueva York, Rauch sostuvo: “Estamos en una era especial en la historia de la tecnología, donde un poder que pertenecía a pocas personas, ahora se democratiza”.

Claude Code
Vercel saca ventaja, sin dudas, de su vínculo con Claude Code.

Vercel no tiene la visibilidad de OpenAI o Google, pero es un proveedor clave para algunas de las marcas más importantes del mundo, como Under Armour, Stripe y Sonos, que usan la empresa para alojar su infraestructura digital. De hecho, una de las vías más conocidas para acceder a los archivos de Epstein, una interfaz llamada Jmail que copia una bandeja de entrada de Gmail, está alojada en Vercel. 

En septiembre, la compañía recaudó US$ 300 millones en una ronda de financiamiento encabezada por la firma de capital de riesgo Accel y GIC, uno de los fondos soberanos de Singapur. Esa operación elevó la valuación de la startup a US$ 9.300 millones, desde los US$ 3.250 millones del año anterior. Ese ingreso de capital también convirtió a Rauch, un inmigrante argentino, en multimillonario, con una fortuna de al menos US$ 2.100 millones, según las estimaciones de Forbes.

En una entrevista exclusiva con Forbes Argentina, cuando Vercel todavía estaba valuada en US$ 3.250 millones, Rauch describió ese contexto como un “momento de inflexión” para la industria tecnológica. En ese mismo diálogo también explicó que el auge de la IA estaba empezando a derribar una barrera que lo había marcado desde sus inicios en Lanús: “Todo estaba en inglés”.

Vercel saca ventaja, sin dudas, de su vínculo con Claude Code. No se trata de una relación comercial, sino del peso que ganó dentro del ecosistema de desarrolladores, que la dejó, de manera natural, como una de las herramientas de alojamiento web de referencia para Claude. Una de las formas más habituales de crear sitios web es con Next.js, un framework de código abierto que Vercel desarrolló y mantiene. 

Guillermo Rauch
Guillermo Rauch, fundador y CEO de Vercel.

A partir de eso, los modelos de lenguaje como Claude ganaron mucha eficacia para escribir código en Next.js, gracias a los datos con los que se entrenaron. Entonces, cuando un usuario programa una app, Vercel pasa a ser la herramienta que el modelo de Anthropic suele sugerir para implementarla. "Parece que a los modelos de lenguaje les encanta Vercel, y a nosotros también", afirmó Dan Levine, socio de Accel y uno de los primeros inversores en la compañía.

Todavía es temprano, pero el impulso de Claude Code ya se nota. Los clientes de Vercel que usan este modelo representan apenas algo más del 1% de los usuarios, aunque generan casi el 15% de las implementaciones totales de la empresa. En un plano más amplio, las implementaciones de la empresa que nacen de apps creadas con vibe coding por agentes de IA, desde apps de listas de tareas hasta bots de atención al cliente, también crecieron: pasaron de casi el 5% en junio de 2025 a más del 21% en febrero

De esas implementaciones hechas por agentes, casi el 70% proviene de Claude Code. El auge de la programación con IA también empujó las ventas de Vercel. Los ingresos GAAP a tasa de ejecución llegaron a US$ 340 millones a fines de febrero, un 86% por encima del nivel del año anterior, según informó la compañía a Forbes.

“Lo último que quieres es reprogramar y reinventar desde cero los elementos fundamentales que van a hacer funcionar tu software".

Guillermo Rauch, director ejecutivo de Vercel

Rauch, hijo de un ingeniero industrial y de una ingeniera química, creció en Lanús, al sur de Buenos Aires. Aunque sus padres tenían trabajos muy técnicos, sabían poco de informática. Aun así, su padre tuvo la intuición de comprar una computadora personal para la familia cuando su hijo tenía siete años. Como fue el primero de su familia en acceder a una educación universitaria, entendió que los sistemas y métodos de ingeniería que había aprendido en la facultad iban a quedar obsoletos con la digitalización. "No te preocupes por lo que aprendí", recordó Rauch, que le dijo su padre.

Así fue como Rauch se obsesionó con la programación de software de código abierto. Había un solo problema. "Tuve que aprender inglés por mi cuenta para poder programar, porque no había materiales en español", comentó. 

En la adolescencia, se convirtió en uno de los principales colaboradores de MooTools, una biblioteca popular de JavaScript que le dio reconocimiento global dentro de la comunidad de desarrolladores. Incluso llamó la atención de Facebook, que intentó contratarlo, aunque dio marcha atrás cuando supo que era un chico de 17 años en Argentina. 

ingeniería software
Rauch se obsesionó con la programación de software de código abierto.

Un año después, cuando estaba por terminar la secundaria, dejó los estudios tras recibir ofertas de trabajo de distintas partes del mundo. Al año siguiente se mudó a San Francisco, donde fundó su primera empresa, Cloudup, dedicada a la carga de archivos y contenido multimedia. Después de vender esa startup a Automattic, la empresa detrás de WordPress, Rauch creó una startup de alojamiento web llamada Zeit, que con el tiempo se transformó en Vercel.

Ahora, los clientes de Vercel confían cada vez más en la startup para desarrollar sus negocios vinculados a la IA. El mes pasado, Notion, la app de productividad y toma de notas valuada en US$ 11.300 millones, usó Vercel para lanzar Notion Workers, una plataforma que les permite a los desarrolladores crear e implementar agentes de IA. 

Fue la mejor alternativa para ese lanzamiento, afirmó el CEO Ivan Zhao, que describe a Rauch como "uno de los programadores legendarios". A medida que se escribe más software pensado para agentes de IA, Vercel encontró un equilibrio sólido al orientar sus herramientas tanto a desarrolladores humanos como a esos agentes. 

"Es una de las empresas más rápidas, si no la más rápida, en adaptarse a esas tensiones", afirmó Zhao, que también usa Vercel para proyectos personales. Durante las vacaciones, aprovechó el servicio para implementar y alojar su propio videojuego, una historia interactiva que les permite a los jugadores viajar en el tiempo y hablar con personas de distintas épocas. 

Guillermo Rauch, fundador y CEO de Vercel
Rauch, hijo de un ingeniero industrial y de una ingeniera química, creció en Lanús, al sur de Buenos Aires. 

Con ese proyecto, buscó familiarizarse con la programación intuitiva y con las herramientas para desarrolladores que tienen a mano los ingenieros a medida que la tecnología avanza, una lección que sacó de unos días en las playas de Puerto Vallarta junto a su esposa. Cuando Notion retomó la actividad al arrancar el nuevo año, organizó una reunión general para compartir esas ideas con su equipo.

Vercel no es el único proveedor de infraestructura que busca sacar provecho del auge de las nuevas apps creadas con IA. Grandes compañías que cotizan en bolsa, como Cloudflare, valuada en US$ 75.000 millones, y startups como Supabase, valuada en US$ 5.100 millones, compiten por ganar lugar en ese mercado. A eso se suman otros servicios de implementación y alojamiento, como Netlify, Render y Fly.io, que también pelean por una porción del negocio.

Pero si la programación con IA representa una amenaza existencial para las apps en general, ¿podría alcanzar también a Vercel? Rauch cree que su empresa, por ahora, está resguardada, porque la mayoría no quiere tocar la infraestructura de código ni otras áreas críticas de un negocio, como un sistema de pagos. 

Por eso, según plantea, una empresa como Stripe también mantiene cierta protección en esta etapa. "Lo último que uno quiere modificar y reinventar desde cero es la base que va a ejecutar su software", afirmó el programador argentino.

Esa confianza en la posición de Vercel ya había quedado clara en su conversación con Forbes Argentina del año pasado. 

“El próximo paso es realizar un IPO para ser compañía pública. No hay timeline específico pero estamos al nivel de escala de ese tipo de compañías”.

Guillermo Rauch, fundador y CEO de Vercel

También reveló que ya habían llegado ofertas para comprar la empresa, incluso de “una de las compañías más famosas del mundo”. Su respuesta sobre una eventual venta fue terminante: “No, no hay cifra”.

Guillermo Rauch
 

De todos modos, tarde o temprano los modelos podrían volverse tan buenos que las empresas de infraestructura también quedarían bajo presión. Como advierte Levine, de Accel, por más que Vercel crea que tiene una ventaja competitiva, sigue siendo una empresa de software y, en definitiva, queda expuesta si cae en un exceso de confianza. "Es más fácil crear un competidor para Vercel que antes", afirmó. Frente a ese escenario, la meta de la empresa hoy pasa por construir un servicio tan superior que los posibles rivales ni siquiera intenten meterse en esa carrera: "¿Para qué querrían hacer eso?".

Con más de una década de historia, Vercel, como tantas otras empresas, intenta reacomodar su negocio alrededor de la inteligencia artificial. Ya no se limita a implementar y alojar sitios web: además, suma servicios para agentes. Rauch evitó precisar qué parte del negocio corresponde al mantenimiento de apps web y cuál a los agentes de IA. Hace tres años, la empresa lanzó la versión 0, un agente que ayuda a los clientes a crear interfaces de usuario a partir de indicaciones en lenguaje natural.

Según él, la meta más ambiciosa de la empresa apunta a que una sola persona pueda crear una startup unicornio. La apuesta pasa por una infraestructura de software de IA completamente autónoma. Por ejemplo, si un cliente detecta un problema en su app, un product manager de IA podría priorizarlo, aplicar el cambio y monitorizar la solución para medir su impacto en el tráfico web. 

"Se trata simplemente de gestionar equipos de agentes que se encargan de todo el mantenimiento del software", explicó. Además, agregó: "Esto podría ser la tierra prometida”.

Rauch profundizó esa visión días atrás durante Argentina Week, donde planteó que “todo software se volverá generativo y será generado”. Según su mirada, la diferencia entre las compañías que ganen y las que pierdan en esta nueva etapa no pasará sólo por adoptar IA, sino por la velocidad con la que logren volver más agénticas sus interfaces y procesos. 

En ese mismo planteo también sumó una advertencia: el desafío ya no pasa únicamente por el poder de estos sistemas, sino por construirlos alineados con la búsqueda de la verdad y con menos sesgos.

Además, de cara al 2026, Rauch predijo: “En 2026 habremos resuelto lo que yo llamo la abundancia digital. Ahora, la IA física será la próxima frontera”.

*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.

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