Frente al océano Atlántico, en el entorno icónico de La Susana, en José Ignacio, vuelve a tomar protagonismo uno de los encuentros que logró consolidarse dentro del calendario culinario uruguayo y sudamericano: Punta del Este Food & Wine.
Para este febrero, la propuesta se llama Universo Troisgros y tiene como invitado central al chef Thomas Troisgros. “La presencia de Thomas tiene un valor simbólico y concreto al mismo tiempo. Es un chef que seguimos desde hace muchos años y que ocupa un lugar central en la escena gastronómica de Río de Janeiro”, explica Gabriel Bialystocki, director y fundador de Punta del Este Food & Wine.

El encuentro se realizará los días 5 y 6 de febrero y propone una experiencia que combina alta cocina, vinos internacionales y un formato pensado para dialogar con el paisaje. Gastronomía, vino y entorno natural se integran en una puesta que busca ir más allá del evento clásico.
El recorrido gastronómico se estructura a través de cuatro estaciones que representan los restaurantes más emblemáticos de Troisgros: Oseille, Toto Ipanema, C.T. Boucherie y Tijolada, acompañados por una selección de bodegas de Italia, España, Francia, Chile, Argentina y Uruguay.
A ese núcleo se suman dos estaciones diseñadas por Santiago Inzaurralde, chef ejecutivo de La Susana, que aportan una lectura local y contemporánea, integrando técnicas e identidades en un diálogo creativo que refleja la evolución del público regional.
“Buscamos generar puntos de encuentro y convivium más allá de la gastronomía clásica, potenciando la conversación y la conexión entre quienes asisten”, resume Bialystocki, al definir el espíritu que atraviesa esta edición.
El formato elegido desplaza la tradicional cena sentada y propone un recorrido dinámico de estaciones frente al mar. La experiencia privilegia el movimiento, el intercambio y el disfrute compartido, en línea con nuevas formas de consumo gastronómico.

Universo Troisgros propone un formato alejado de la cena tradicional. ¿Qué buscan generar con esta experiencia?
Nosotros no hablamos tanto de la alta gastronomía como un concepto rígido. Lo que nos gusta ofrecer desde Punta del Este Food & Wine son experiencias descontracturadas, que generen puntos de encuentro, conversación y convivium. El formato de estaciones permite eso: que puedas estar parado, moverte, sentarte si querés, encontrarte con gente distinta. La cena tradicional, sentada y por pasos, está buenísima y la hemos hecho muchas veces, pero es para otro tipo de evento.
¿Por qué creés que este formato funciona mejor en esta locación?
Esta locación, frente al océano, con los pies en la arena, pide otra cosa. Creemos que esta configuración es muy linda para este contexto. Es la primera vez que lo hacemos de esta manera y estamos seguros de que va a ser un éxito. Sentimos que la gente cada vez más busca ese tipo de experiencias, donde el encuentro y la conversación son parte central.
¿Cambia también la forma en la que se relacionan los asistentes?
En una mesa, con un menú de pasos, hablás con las cuatro, seis u ocho personas que tenés alrededor, y eso está bárbaro. Pero de esta otra manera se genera algo distinto. Estás frente a una estación de vino, te encontrás con alguien, te explican el vino, seguís caminando. Tiene otro encanto, otra magia, que es lo que nos gusta ofrecer en nuestros eventos.
Como inauguración del formato, arrancar con Thomas Troisgros es un apoyo fuerte.
Es convocar a una verdadera dinastía. La familia Troisgros está ligada a uno de los restaurantes más emblemáticos de la historia de la gastronomía francesa, Maison Troisgros, que mantuvo tres estrellas Michelin durante 49 años consecutivos, un récord único en el mundo. Esa herencia, reinterpretada desde Brasil y traída hoy a José Ignacio, resume muy bien el espíritu que buscamos: tradición, excelencia y una mirada contemporánea.

Punta del Este Food & Wine elige correrse del pico de enero. ¿Por qué?
Nos gusta alargar la temporada. Para nosotros, la temporada de Punta del Este va desde el primero de enero hasta el primero de enero siguiente. Enero tiene muchísimos eventos encimados. En cambio, febrero es un mes precioso: hay buena cantidad de gente, menos tráfico, podés ir a un evento tranquilo, sin que te lleve dos horas llegar.
¿Qué tipo de público buscan con propuestas como esta?
Hay gente que está en Punta del Este en febrero, otra que viene especialmente y también un público local que busca eventos fuera del circuito habitual. Punta del Este tiene la capacidad de generar contenidos atractivos más allá de la altísima temporada, que ya tiene muchísimas propuestas. Nosotros venimos construyendo una identidad propia desde hace tiempo y este tipo de eventos van en esa línea.





