Diecisiete años atrás hablar de diversidad y género no era tan frecuente en las empresas, y menos dentro de la industria IT, que cargaba con el sesgo de ser considerada una de las más masculinizadas. Y, de cierta manera, los datos le daban la razón, ya que según un estudio realizado por el Ministerio de Trabajo junto a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), solo el 24% de los puestos de desarrolladores eran ocupados por mujeres por aquel entonces. Claro está, a eso había que sumarle la brecha salarial, que rondaba el 20% en detrimento de las profesionales.
En ese contexto nació Flux IT, una compañía que desde sus inicios decidió poner a la cultura y a las personas en el centro de su estrategia. Más que responder a un posicionamiento discursivo, la apuesta fue resolver un problema concreto de la industria: proyectos que fallaban no por lo técnico, sino por la forma en que las personas se vinculaban, decidían y trabajaban juntas.
Desde ese enfoque, Alfonsina Chesini estuvo involucrada en las principales decisiones estratégicas, atravesando distintas etapas de crecimiento y transformación en un sector caracterizado por la velocidad y el cambio permanente. “Entendimos muy temprano que la calidad técnica no alcanza si no miramos lo humano detrás de la tecnología”.
A pesar de estar dando los primeros pasos dentro de la industria, esta empresaria ya era consciente de la rigidez que dominaba el mercado, y también veía cómo eso impactaba en los resultados.
Mientras gran parte de la industria seguía priorizando ganar escala, Flux IT tomó una decisión poco habitual para el sector: hacer de la cultura un activo estratégico. Eso ordenó la forma de trabajar, de liderar equipos y de vincularse con clientes y colaboradores. “Esa coherencia permitió sostener el crecimiento sin perder identidad”, dice la directora de esta empresa, que hoy ya está integrada por 300 colaboradores.

La naturalidad de la diversidad
Con el correr de los años, la cultura evolucionaba y se iba planteando nuevos objetivos. Así, trabajar sobre la diversidad llegó de un modo natural. “Es un tema que me atraviesa, porque siempre supe que estaba en un entorno con pocas mujeres, aunque 17 años atrás no había el nivel de consciencia que tenemos ahora”, relata Chesini.
Flux IT fue elegido en 2025 como “mejor lugar para trabajar para las mujeres” por Great Place To Work.
Así fue que en 2019 abrieron conversaciones internas que tenían que ver también con lo que estaba marcando el ritmo social de ese momento. “En Flux IT siempre hubo mujeres en los equipos. Hoy contamos con cerca del 50% de colaboradoras, y por eso queríamos hablar con ellas sobre qué significaba ser mujer en la industria IT”, relata Alfonsina. Ese primer encuentro aún sigue teniendo réplicas que se organizaron en conversatorios que se dan anualmente, y que incluso ahora están abiertos a toda la cadena de valor de la compañía.
“Las organizaciones son agentes de cambio. Tienen que ser ejemplo y asumir las demandas sociales”, sostiene Chesini. Desde esa convicción nació el programa de diversidad Soy, que no se limita a la cuestión de género. “Todos somos diferentes: tenemos distintos modelos mentales, experiencias y formas de ver el mundo. El desafío es aprender a comunicarnos y a vincularnos desde esa diversidad.”
El programa Soy, liderado por Alfonsina, funciona como un espacio de sensibilización y transformación, tanto de procesos como de prácticas de liderazgo. “Trabajamos para construir liderazgos inclusivos. Hoy quienes lideran no solo gestionan: acompañan, habilitan y guían. En entornos híbridos y distribuidos, el verdadero desafío es construir confianza, conversación y propósito”, suma la directora.

Soy, como define su creadora, es un “espacio seguro”. ¿Qué significa esto? Implica que Flux IT es una empresa que promueve la participación de cada colaborador en un ambiente abierto, para que cada persona pueda ser ella misma y orientarse hacia dónde busca ir, que pueda expresarse con libertad.
"Hoy contamos con cerca del 50% de colaboradoras, y por eso queríamos hablar con ellas sobre qué significaba ser mujer en la industria IT”, Alfonsina Chesini .
“Volviendo al liderazgo, buscamos que abrace la diversidad, que pueda ponerse en un lugar de servicio, que habilite para que se sumen más mujeres, que estas se animen a ser parte de la industria, a asumir roles con más responsabilidades. Queremos que no haya limitantes que tengan que ver con los contextos de las personas. Sé que tengo un lugar de privilegio, y desde ahí la responsabilidad para habilitar situaciones de cambio”, pide Alfonsina.
Esto trajo resultados, por ejemplo, que Flux IT fuera elegida en 2025 como “mejor lugar para trabajar para las mujeres” por Great Place To Work.
En este punto, la directora sostiene que el desafío de trabajar en un nuevo modelo de liderazgo es vital, porque es un punto que transforma a las organizaciones, que brinda la apertura a nuevos modos de pensar. “Construir espacios para que cada uno pueda desarrollarse, repercute en el negocio, porque hay menor rotación, mejores resultados, equipos más satisfechos y preparados. Cuando las personas pueden expresarse, entonces surge la innovación, mejores soluciones y más valor para los clientes”, remarca Chesini.
Desde su mirada, la industria tecnológica atraviesa hoy una etapa de redefinición, marcada por modelos de trabajo híbridos, ritmos cada vez más acelerados y la incorporación de nuevas tecnologías como la inteligencia artificial, que obligan a repensar no solo los procesos, sino también el rol del liderazgo y la cultura organizacional.
Y resume: “En una industria que nunca se queda y que está continuamente atravesada por cambios, necesitamos empresas que no se queden, con equipos con las habilidades actualizadas. Hablar de diversidad te atraviesa y te transforma”.