Por primera vez, un hub emergente de Medio Oriente está proveyendo capacidades espaciales estratégicas a gobiernos europeos, en lugar de ser únicamente usuario o comprador de ese tipo de tecnología. El vehículo de ese cambio es Altair, la primera constelación de satélites con inteligencia artificial desarrollada en la región, y la compañía detrás es Orbitworks, con sede en Abu Dhabi.
Este medio conversó con Hamdullah Mohib, CEO interno de Orbitworks y CEO de Marlan Space —startup dedicada al desarrollo de capacidades satelitales comerciales—, en el marco de la quinta edición de Make it in the Emirates (MIITE), el foro industrial y de inversión manufacturera insignia de la región que se llevó a cabo entre el 2 y el 7 de mayo.
El encuentro, que anualmente reúne a autoridades y ejecutivos de todo el mundo interesados en comercializar y producir desde esta plataforma global, adquirió en esta edición un fuerte peso estratégico: se convirtió en el primer gran evento económico de la región desde que estalló el conflicto en Medio Oriente. La señal es clara: mientras parte de la región atraviesa una crisis, el holding de negocios acelera su apuesta por convertirse en la puerta de entrada a ese mercado y en el modelo de referencia para la recuperación económica y el liderazgo en procesos de IA aplicados a la cadena de valor.
Un cambio de rol histórico
Altair está compuesta por diez satélites multisensor —ópticos, infrarrojos, térmicos y de radiofrecuencia— con procesamiento de IA embarcado, impulsado por GPUs de Nvidia. Su arquitectura permite analizar los datos en el mismo momento en que son capturados y enviar alertas accionables sin depender de líneas de procesamiento en tierra. El tiempo entre la toma de una imagen y la generación de inteligencia útil puede reducirse de seis horas a apenas unos minutos.
"Desde el momento en que se toma la imagen hasta obtener la información analítica, en nuestro caso con un satélite o constelación de observación terrestre, pueden pasar seis horas. Y a veces, si se trata de un desastre o una situación que requiere una respuesta inmediata, seis horas puede ser demasiado tiempo. Por eso, poder procesar en el propio satélite y dar resultados rápidamente, en minutos, es muy importante, particularmente en circunstancias críticas", explicó Mohib.
Un gobierno europeo —considerado el operador espacial más sofisticado de Europa, según Mohib— ya firmó como cliente ancla de la constelación. No se trata de un acuerdo único: son tres contratos separados que incluyen la integración de un radar, la incorporación de una cámara y el uso de capacidad dentro de la constelación Altair.

"Para que un cliente de esa envergadura esté utilizando servicios construidos en los Emiratos, desde una constelación fabricada aquí, es un respaldo importante. Prueba la tesis de que podemos construir y operar desde los EAU y competir globalmente con cualquier empresa en cualquier parte del mundo", señaló.
Mohib llegó a este rol con un perfil que sorprende a quienes lo descubren por primera vez. Antes de ocupar cargos en el sector público, estudió ingeniería de sistemas computacionales y su primer empleo fue en Intel, cuando la compañía era una de las tres más importantes del mundo. “Volver a esto se siente como volver a casa”, admitió.
Esa base técnica, combinada con años de gestión en entornos de alta incertidumbre, define su estilo de liderazgo. Cuando se le preguntó por el principio más valioso que trasladó de su experiencia anterior al mundo startup, la respuesta fue directa: "Dos: la paciencia y la capacidad de operar en la ambigüedad. Creo que tanto el gobierno como el sector privado tienen esa característica, especialmente cuando operás en un área como la nuestra. Tenés que ser capaz de lidiar bastante con la ambigüedad. Hay muy poca claridad y creo que esa es una habilidad clave que se superpone en ambos mundos".
Reducir riesgos en territorio desconocido
Construir una empresa espacial en un ecosistema sin experiencia previa implica gestionar simultáneamente riesgos tecnológicos y organizacionales. La estrategia de Orbitworks fue clara: apoyarse en tecnologías probadas para no acumular incertidumbres en múltiples frentes al mismo tiempo.
"Buscamos asegurarnos de apoyarnos en tecnologías que estuvieran realmente comprobadas. De ese modo, no asumíamos riesgos tecnológicos al mismo tiempo que los organizacionales. Redujimos el riesgo tecnológico y luego mitigamos tanto como pudimos el riesgo organizacional para poder garantizar que tenemos el producto que necesitamos", explicó Mohib.
El factor humano, en ese esquema, es central. "Encontrar a las personas adecuadas es lo más importante. Tuve la suerte de encontrar gente tan comprometida como yo con la misión", dijo.
Uno de los argumentos más contundentes que Mohib desplegó durante la conversación fue el de la soberanía espacial como necesidad económica, no solo militar. "Nuestra dependencia del espacio va a aumentar de manera exponencial. Ya usamos activos espaciales para manejar hacia ciertos lugares, para ver televisión, para acceder a internet en zonas remotas y a veces incluso dentro de áreas urbanas. Para comunicarnos. Los gobiernos los usan para un montón de áreas diferentes, desde seguridad hasta gestión de desastres. El sector privado los usa. Las compañías de seguros los usan para evaluar y mitigar siniestros. Los usamos para predicción climática", enumeró.
"Y esto va a crecer mucho más a medida que la autonomía se convierta en el principal factor de movilidad. Vamos a necesitar muchos más servicios espaciales y si como nación no tenés la capacidad para satisfacer esas necesidades, tu dependencia va a crecer. Y más importante aún: eso pone en riesgo el negocio y la operación porque, a medida que las dependencias crecen, si no podés reemplazarlos... los satélites se pueden dañar, al igual que cualquier otro vehículo, hay accidentes que ocurren en el espacio. ¿Qué tan rápido los reemplazás para que el negocio continúe? Eso va a ser crítico para la operación".
La soberanía espacial, en su visión, "va mucho más allá de la seguridad. Se trata de mejorar vidas y poder ser competitivo a escala comercial".
Aplicaciones concretas: de la logística a la exploración mineral
Las aplicaciones que Orbitworks está desarrollando cubren sectores muy diversos. El monitoreo de cadenas de suministro marítimas, la trazabilidad desde el origen de los recursos hasta el mercado, la respuesta ante emergencias y la evaluación de impacto de proyectos de desarrollo en África y América del Sur son algunos de los casos que Mohib mencionó.
Precisamente durante Make it in the Emirates 2026, el 6 de mayo, Orbitworks firmó un acuerdo estratégico con IRH Technology —subsidiaria de International Resources Holding, con base en Abu Dhabi— para desarrollar un caso de uso conjunto en exploración mineral. La plataforma de IRH Technology, que ya procesó más de 5,5 millones de kilómetros cuadrados en más de 2.200 proyectos globales, se integrará con los datos de observación terrestre de la constelación Altair para identificar y priorizar yacimientos minerales de alto potencial mediante inteligencia artificial.
Un modelo para economías con ambición espacial
El caso de Orbitworks resulta particularmente relevante para países que, sin ser potencias espaciales tradicionales, tienen aspiraciones en el sector: Turquía, Brasil, Singapur, Kazajistán, Sudáfrica o incluso Argentina, entre otros.
"Tenemos acceso al mismo talento, a la misma tecnología y al mismo capital que cualquier otra compañía. Esos tres elementos nos dan la oportunidad de competir a nivel global", sostuvo Mohib. Y agregó que el éxito no llegó solo: “Tuvimos apoyo del gobierno y del sector privado. Pero no sabíamos si iba a ser fácil reclutar personas para que vinieran a operar en esta área, o si, si lo construíamos, la gente lo compraría”.
La receta que propone para otros países combina tres ingredientes: ambición, foco y tolerancia al riesgo. "No se puede hacer sin ambición y sin la capacidad de asumir riesgos. Hay mucha incertidumbre porque no sabemos cuáles serán los desafíos. Es un área nueva".
En cuanto al modelo de articulación público-privada, Mohib fue directo: "El sector privado puede operar a un ritmo mucho más rápido que los gobiernos. La combinación correcta —el gobierno proveyendo la visión estratégica, el sector privado ejecutando esas agendas— lleva al éxito. Yo diría que a una revolución industrial exitosa".
El primer satélite de Orbitworks tiene lanzamiento previsto para el cuarto trimestre de este año. La instalación de producción en KEZAD, Abu Dhabi, ya está construida y operativa.
La visión a cinco años es clara: "Me gustaría que Orbitworks sea uno de los competidores globales en activos espaciales. Que cuando se nombren las compañías que proveen servicios, Orbitworks figure entre ellas sin dudarlo."
Por ahora, los números acompañan esa aspiración: dentro del primer año de operación, la compañía ya cerró contratos con algunos de los clientes más sofisticados del mundo. El guion tradicional de la transferencia tecnológica —del Norte hacia el Sur, de los desarrollados hacia los emergentes— está siendo reescrito desde Abu Dhabi, satélite a satélite.