CCU busca startups y pone US$10.000 en juego para digitalizar canales B2B
CCU lanza INNPACTA 2026 y convoca startups globales para digitalizar su negocio B2B. El premio incluye US$10.000 y ejecutar un piloto operativo.
CCU lanza INNPACTA 2026 y convoca startups globales para digitalizar su negocio B2B. El premio incluye US$10.000 y ejecutar un piloto operativo.
Relatos de emprendedores que avanzaron sin red, capital ni aval, y convirtieron la inexperiencia en motor. Casos que muestran que la práctica se forja al andar y que la supuesta falta de rodaje puede ser el impulso para animarse.
Inversores experimentados advierten sobre el auge desmedido de fondos volcados al sector, impulsado por valoraciones infladas, maniobras contables cuestionables y un mercado que margina a quienes no juegan en la liga de la inteligencia artificial.
Este emprendedor trasladó Dify a Menlo Park. La compañía de código abierto ya es rentable, cuenta con 100 empleados y más de 280 clientes, y apuesta por crecer en EE.UU. pese a la tensión bilateral.
Un grupo de referentes internacionales, desde Martín Varsavsky hasta el senador chileno Felipe Kast, acompañan el lanzamiento del fondo de private equity que apunta a US$ 50 millones e invertirá en energía, agronegocios, infraestructura y real estate.
Nicolás Abramovich y Diego Cabrosi fundaron Tienda de Puntos para acercar herramientas de lealtad a las pymes. Con inteligencia artificial y un modelo de bajo costo, la firma argentina ya opera en 300 ciudades y planea su expansión a México.
En pleno aislamiento global, la pareja invirtió sus ahorros, incluido el dinero del casamiento, para lanzar Arrae y transformar necesidades cotidianas en productos aspiracionales con respaldo científico. Así escalaron a nueve cifras y llegaron a las grandes cadenas de EE.UU.
La startup argentina cerró una ronda Seed liderada por fondos de Brasil y Estados Unidos para acelerar su desembarco en México. Con una plataforma basada en inteligencia artificial, apunta a ordenar las finanzas de desarrolladoras y constructoras.
Después de atraer 3.700 millones de dólares en capital nuevo y formar jóvenes multimillonarios en Polymarket y Kalshi, las empresas emergentes del mercado de predicciones están de moda, especialmente entre los recién graduados universitarios.
La iniciativa está liderada por Staff Sheehan, científica y emprendedora con antecedentes en Yale y en el sector de tecnologías limpias, que apuesta a reutilizar combustible gastado para desarrollar baterías de larga duración. Con respaldo de fondos privados y apoyo del Departamento de Energía de Estados Unidos, su compañía busca convertir un pasivo ambiental acumulado durante décadas en una fuente eléctrica capaz de abastecer aplicaciones civiles y militares sin recambio frecuente.
Una jugada sin precedentes que multiplica alianzas, reparte riesgos y refuerza el dominio de sus chips en un mercado todavía incierto. Mientras algunos celebran la visión estratégica, otros advierten parecidos con el desplome de Lucent en la burbuja puntocom.
Después de pasar por quirófano cuatro veces por un error médico, fundó una empresa que cruza millones de datos para señalar a los profesionales que obtienen mejores resultados. Ya consiguió clientes como Mercy y Mohawk, y levantó US$ 118 millones en una ronda liderada por Kleiner Perkins.
Con el furor por la inteligencia artificial y Wall Street batiendo récords, un puñado de compañías —de gigantes consagrados a startups explosivas— multiplicó fortunas personales y armó un club exclusivo de ricos selfmade.
El capital temprano ajusta sus reglas: ahora pesan la rentabilidad comprobada, la solidez del equipo fundador y el impacto más allá de los balances.
Nació en medio del furor por los modelos de lenguaje y en menos de cuatro años captó la atención de gigantes como Google y OpenAI. Con una cartera que incluye a estudios top y multinacionales, busca cerrar una mega ronda que la meta en el club de las startups más valiosas del sector tech.
La startup de Jesse Zhang, un joven fundador con pasado en Harvard y el mundo gamer, acaba de cerrar una ronda millonaria para expandir su negocio de bots que resuelven trámites y consultas sin intervención humana.
Liu Debing amasó una fortuna de más de US$ 2.000 millones tras el debut bursátil de Zhipu en Hong Kong, donde la compañía recaudó US$ 558 millones. El interés fue masivo, pero las acciones no despegaron como se esperaba, en medio de restricciones a los chips de Nvidia y tensiones con Estados Unidos.
Con base en Londres y fondos propios por US$ 30 millones, Artem Sokolov busca asegurarse una ronda de inversión millonaria para su startup Humanoid. Tras vender el negocio familiar en Rusia, se metió en la competencia global por dominar el desarrollo de androides industriales, un terreno donde China y Estados Unidos marcan el ritmo.
La compañía que lidera cerró una ronda de US$ 725.000, sumó acuerdos preliminares con aeropuertos, un partnership con Corporación América y ya trabaja en las primeras pruebas piloto.