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Mite: Una pareja invirtió 100 mil pesos en muebles para armar y hoy faturan más
Negocios

Invirtieron 100 mil pesos en muebles para armar y hoy esperan facturar 200 millones

Cecilia Valleboni Forbes Staff

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Mite es la empresa de Micaela Martin y Luis Calvo, una pareja de emprendedores que vio un nicho sin explotar en los muebles para armar.

09 Abril de 2022 11.44

Micaela Martin y Luis Calvo son pareja desde hace más de cinco años. Pero desde 2018 son además socios en Mite, una empresa de diseño y venta de muebles listos para armar.

La idea surgió cuando un familiar de Calvo le propuso empezar un negocio de muebles por encargo, al estilo tradicional. “Me contó esto en la fila del correo, mientras esperábamos un paquete, pero le dimos una vuelta de tuerca y empezamos a investigar el modelo Ikea, que propone objetos para el hogar con buen diseño, a bajo costo y de fácil armado. En la Argentina el nicho no estaba explotado”, detalla la emprendedora. 

 

 

La realidad es que ninguno de los dos viene del rubro: Martin estudió Comunicación Audiovisual, y Calvo es licenciado en Administración de Empresas. Lo primero que hicieron fue analizar el potencial del mercado, identificar la competencia, las oportunidades, detectar los puntos de dolor de las personas al mudarse o renovar el hogar, y armar un plan de negocios. 

“Nuestra idea es que las personas puedan decorar espacios en forma práctica y sin complicarse demasiado. El modelo de muebles para armar encajaba perfecto”, detalla. Sin saber muy bien por dónde arrancar, empezaron a trabajar con un diseñador industrial en el desarrollo y fabricación de los primeros productos. 

 

 

Crearon el branding de la marca, pero no se fijaron si estaba registrada y tuvieron que recalcular. “Error de principiantes: teníamos 100 cajas, así que dimos vuelta el logo y quedó MITE”, rememora. 
 

Cómo inició el proyecto


Con una inversión inicial de $ 100.000, les tomó casi un año de idas y vueltas, de pruebas y errores. El primer producto fue el escritorio, que hoy es el más vendido de la brand. “Es de encastre, no se necesitan herramientas para armarlo y llega a la casa del consumidor en una caja que entra en el baúl de un auto”, describe. 

En los primeros meses, Martin asegura que las ventas superaron sus expectativas. “El producto gustó, participamos en Puro Diseño y les dimos mucha importancia a las redes sociales”, cuenta. Además, la emprendedora destaca que en el crecimiento de la compañía fue muy importante escuchar al cliente: “Nos pedían tal o cual cosa, y veíamos la forma de desarrollarlo. Eso se tradujo en mejorar los productos existentes o en nuevos”, confiesa.

 

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La inversión inicial en Mite fue de 100 mil pesos

 

Hoy tiene en su portfolio muebles como mesas ratonas, racks de televisión, escritorios, carros organizadores y productos para optimizar espacios pequeños. Uno de los puntos diferenciales es el sistema flatpacking, que permite optimizar espacio dentro del depósito y en los transportes que van a todo el país, ya que se que se pueden apilar, ahorrando costos de envío y combustible, y ayudando al medioambiente. 

“Hacemos un producto y lo producimos en serie. Tenemos siempre stock inmediato, en un rubro donde la espera de 15 o 20 días suele ser muy normal. La gente quizás cree que por ser mueble en masa pierde diseño y calidad. Eso es lo contrario a lo que hacemos: nuestros tres puntos son calidad, diseño y precio accesible”, destaca Martín. 
 

Muebles para armar en la Argentina


En este sentido, uno de los principales obstáculos que tuvieron es que –a diferencia de lo que sucede en otros lugares del mundo– los argentinos no están tan acostumbrados al mueble para armar. “Eso nos dio un poco de temor al principio, pero no sucedió. Lo que hacemos es armar instructivos claros en papel y hasta videos explicativos”, destaca. 

Para la emprendedora, la principal fuente de inspiración es Ikea, no solo por el tipo de producto sino también por el modelo de negocios. Entre los mayores desafíos del negocio, Martin asegura que muchas veces les cuesta conseguir los complementos que acompañan al diseño y conseguir los proveedores

 

 

“Tenemos que ir cambiando, porque los proveedores están en el rubro hace más de 100 años y todavía no tienen la tecnología, incluso hay tornillería que acá no llega”, confiesa. Actualmente, Mite tiene un showroom y depósito en Palermo Hollywood –un espacio de 1.000 m2 –, donde embalan los productos y despachan. Durante la pandemia, Martin cree que el tiempo en casa fue un motor para el crecimiento de la compañía. Y también lo fue la necesidad de tener un escritorio en casa, aun en espacios reducidos. 

“Además crecimos por nuestro modelo de negocio en sí: nosotros vendemos online desde el principio y ya teníamos la logística, el embalaje y la página web armada. Pudimos despachar muy rápido”, cuenta la emprendedora. 


La actualidad de Mite

 

La compañía está en pleno crecimiento. En 2020 facturó $ 40 millones, y en 2021 alcanzó los $ 105 millones. “Desde 2019, ambos nos dedicamos full time a Mite”, cuenta la fundadora de la empresa que tiene 15 empleados. 

Para este año, proyecta ventas de entre $ 160 y $ 200 millones. En este punto juega un rol importante el objetivo de cruzar el charco y llevar la marca a Uruguay. “Tenemos muchos interesados y queremos poder tener presencia fuerte allá”, destaca. 

 

 

Además, la sustentabilidad también hace lo propio: el uso del plástico en el último año fue reducido a un 98%, ya que cada uno de los productos tiene su caja a medida. “Nuestros productos son reutilizables y reciclables además de ser multifuncionales, así duran para toda la vida y son parte de una economía circular. Estamos haciendo mejoras constantemente en pos de ser más amigables con el medioambiente”, refuerzan. 

Hoy uno de sus mayores desafíos es formar un equipo de trabajo. “Una de las cosas que me gustan es el contacto humano y generar puestos de trabajo. El trato con el cliente es muy importante: hay alguien que confía en vos y dependemos mutuamente el uno del otro”, asegura la emprendedora. Además, Martin destaca que otro desafío, que fue dar el paso de emprendimiento a pyme. “Profesionalizarnos fue un proceso largo; empezó en 2020 y todavía estamos en ese camino”, concluye.

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