¿Cómo ves al talento argentino?
Al argentino joven profesional le gusta cuestionarse mucho las cosas. Hicimos un análisis antes de desembarcar con el centro de servicios e hicimos análisis de costos, talento e inglés en toda Latinoamérica y llegamos a la conclusión de que Buenos Aires, y Argentina en particular, era el lugar.
Durante mucho tiempo la variable era el costo. Eso cambió, pero ustedes igual se quedaron. ¿Por qué?
Tenemos muchos hubs en el mundo; algunos son muchísimo más económicos que Argentina, como Mumbai, que tiene entre 50.000 y 60.000 personas, o Filipinas, donde el costo salarial es la mitad. En Argentina, en costo salarial, estamos casi al mismo nivel que Bournemouth, al sur de Londres. Pero el talento que hay acá es mejor, con una formación profesional muy grande. Argentina no va a funcionar para call centers con este costo; es por el valor agregado del trabajo.
¿Cuántos empleados son en el país?
Somos 4.000. El año pasado contratamos 1.100 y hubo 55.000 aplicaciones. Este año estamos pensando en contratar otros 1.000.
¿Qué análisis hacés de la incursión de la IA?
La revolución de la IA es impresionante, va a cambiar absolutamente todo. La diferencia va a estar entre aquellos profesionales que la usen como una herramienta más para cosas simples y los jóvenes que la usan a un nivel muchísimo más sofisticado. Cuando uno tenga que seleccionar empleados van a ser importantes aquellos que tengan un nivel mejor de manejo de IA. No nos preocupa tanto la cantidad de despidos, sino la renovación. Habrá muchos empleados que no se podrán adaptar y quedarán afuera.

¿Y cómo ves a las empresas?
Todavía no tienen muy claro cómo usarla. Es importante no delegarle esto solo a la gente de tecnología, sino tratarlo como un plan de negocios. Hay que aprender a usar la IA dentro de las empresas para evitar costos excesivos, porque hoy estamos en un proceso de experimentación que está costando mucha plata.