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Forbes Argentina
Negocios

Photo by: Michael Siluk/UCG/Universal Images Group via Getty Images

El negocio detrás de las inyecciones para adelgazar que ya usa casi uno de cada tres argentinos de altos ingresos

Laura Mafud

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El Ozempic y sus análogos dejaron de ser una curiosidad importada para convertirse en un fenómeno de consumo local. Un informe de Bain & Company revela el alcance real del boom de los GLP-1 en el país.

14 Junio de 2026 08.30

Ozempic se volvió un nombre familiar hace menos de cinco años. Cuando la marca comercial comenzaba “Estos fármacos ayudan a las personas a perder, en promedio, alrededor del 15% de su peso corporal”, afirmó oportunamente Meera Shah, MB, Ch.B. , endocrinóloga de la Mayo Clinic. El tiempo alcanzó para que los medicamentos GLP-1 —la familia de fármacos que incluye a la semaglutida, su principio activo— pasaran de ser una novedad de las redes sociales a una categoría farmacéutica de escala global. Y Argentina no es la excepción.

Según el Bain Consumer Pulse 2026, un estudio longitudinal que relevó en febrero de este año a 8.000 consumidores de América Latina, el 9% de la población encuestada en Argentina usa o ya usó medicamentos GLP-1. Pero ese número sube de manera pronunciada cuando se mira el segmento de mayores ingresos: entre los argentinos de clase alta, el porcentaje trepa al 31%. El propio informe aclara que el tamaño de la muestra en ese segmento es reducido y puede distorsionar el resultado, pero la tendencia es consistente con lo que ocurre en el resto de la región: en Chile y Colombia el promedio general también es del 10%, con picos similares entre los sectores de mayores ingresos.

“El uso de GLP-1 se expandió, especialmente en el segmento de altos ingresos para todos los países”, señaló Alejandro Pérez de Rosso, socio de Bain & Company, durante la presentación del informe hace un par de semanas. Y agregó que el fenómeno no es superficial: “Por debajo de la superficie está pasando un cambio más profundo”.

La empresa detrás del fenómeno

El medicamento que disparó el boom es Ozempic, fabricado por la farmacéutica danesa Novo Nordisk, fundada por Harald Pedersen y Thorvald Pedersen en 1925. Aunque fue aprobado originalmente para tratar la diabetes tipo 2, su efecto secundario —la supresión del apetito y la consecuente pérdida de peso— lo convirtió en uno de los fármacos más buscados del mundo. El fármaco funciona engañando al cerebro y al estómago para que se sientan saciados, evitando así comer en exceso. "Realmente cambió nuestra forma de pensar sobre estos medicamentos para bajar de pesoo, dijo Shah.

Novo Nordisk también produce Wegovy, en formato píldora, que sí está aprobado para el tratamiento de la obesidad.

inyecciones para adelgazar (Photo by Peter Dazeley/Getty Images)
 (Photo by Peter Dazeley/Getty Images)

El mercado global de los GLP-1 ya es una de las mayores apuestas de la industria farmacéutica. Según estimaciones de la firma de analistas Jefferies citadas por Forbes, entre 15 y 18 millones de estadounidenses tomarán uno de estos medicamentos para fines de este año, y la cifra podría llegar a 40 millones hacia el final de la década. El mercado global, según las mismas proyecciones, podría alcanzar los US$ 150.000 millones para 2030.

Novo Nordisk no está sola en la disputa. Su principal rival es Eli Lilly, fabricante de Mounjaro y Zepbound, que compite mano a mano por el liderazgo del segmento. En febrero pasado, Novo lanzó una versión en comprimidos de Wegovy y acumuló casi 250.000 recetas en apenas cinco semanas, según informó Forbes. En respuesta, Lilly desarrolló su propio medicamento oral para la obesidad, que fue aprobado por la FDA a principios de abril.

La carrera por los comprimidos—en lugar de la inyección— no es menor. Según los expertos, las versiones orales podrían atraer a un segmento más amplio de pacientes, tanto por la comodidad como por un eventual menor costo de producción. Novo Nordisk anunció además un acuerdo con la startup biotecnológica de Boston Vivtex —fundada por científicos del MIT, entre ellos, el premiado biotecnólogo e ingeniero químico Robert Langer— por hasta US$ 2.100 millones, con el objetivo de desarrollar píldoras de nueva generación para la obesidad y la diabetes.

El mercado argentino

En Argentina, el acceso a estos medicamentos tiene sus particularidades. Además de Ozempic, en el mercado local existen alternativas con el mismo principio activo (semaglutida) fabricadas por el laboratorio nacional Elea, bajo los nombres comerciales Dutide y Obetide.

Bain & Company
Fuente: Consumer Pulse 2026, de Bain & Company.

Al mismo tiempo, ya el año pasado la ANMAT alertó sobre la circulación de un producto falsificado que se comercializaba como "Ozempic en comprimidos". La advertencia es relevante porque, a nivel global, Ozempic no existe en formato oral: solo se comercializa en forma inyectable. La versión apócrifa declaraba ser fabricada por una empresa sin antecedentes de habilitación ante el organismo regulador argentino.

Lo que el informe de Bain subraya es que el impacto de los GLP-1 no se limita al número en la balanza. Los usuarios de estos medicamentos modifican sus patrones de consumo en múltiples categorías: gastan menos en restaurantes de comida rápida, postres y snacks, y aumentan su gasto en proteínas, membresías de gimnasio, suplementos y productos de belleza. Según Pérez de Rosso, también tienden a viajar más. Se abre un nuevo abanico de oportunidades para las empresas que puedan adecuar sus propuestas de productos a las necesidades de este nuevo consumidor.

Bain & Company
Fuente: Consumer Pulse 2026, de Bain & Company.

El fenómeno encaja además con una tendencia más amplia que el informe identifica en el consumidor latinoamericano: la salud es la segunda fuente de estrés más mencionada en Sudamérica (49%), solo detrás de las cuestiones financieras (59%). 

El 39% de los argentinos encuestados afirma dar mucha importancia a la salud. Y entre los objetivos personales más mencionados aparecen, en primer lugar, mantener un peso saludable, seguido de mejorar el sueño y mejorar la condición física. "Un consumidor más activo en la gestión de su bienestar y con mayor expectativa de vida" es la forma en que Bain describe al nuevo perfil emergente. 

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