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Forbes Argentina

Nació en la pobreza, llegó a Córdoba con US$ 1.500 y construyó una empresa líder en el mercado agropecuario

Héctor Laca, presidente y fundador de FACYT.
Jazmín Arellano para Forbes
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Se fue de su casa a los 13 años. Trabajó en carpinterías, en rutas, en una represa binacional. A los 45, con plata prestada, fundó FACYT en Laguna Larga, Córdoba. Treinta años después, la empresa de bioinsumos para el agro proyecta facturar US$ 50 millones en 2026. En Forbes, cuenta las bambalinas de su primer libro y por qué quiere que Javier Milei inaugure su planta de US$ 10 millones.

Héctor Laca dice que es empresario por accidente. Que si le decís “empresario” no le mueve nada, pero si le decís “artista” o “cantante”, le produce algo distinto. Tiene más de 80 temas propios registrados, una banda con músicos de todo el país y una chacarera que compuso en el patio de su madre recordando los tiempos en que no había heladera y enfriaban la cerveza en el pozo del aljibe. 

El detalle es que ese “accidente” ya lleva 30 años, cinco plantas industriales, 85 camionetas recorriendo el país y una empresa que él mismo valúa en entre los US$ 500 y US$ 600 millones de cara a los próximos cinco años. Facyt, así se llama el conglomerado de insumos para el campo que desarrolló, inaugurará en poco más dos meses la sexta planta donde acaba de invertir US$10 millones para fabricar un sustituto de la urea que llevará la facturación a los US$ 50 millones por años.

¿Cómo era tu vida de chico?

Vengo de una familia muy humilde, nacido en el campo a 25 kilómetros de Nogoýá. Soy el número diez de los doce hermanos. Usaba toda la ropa que usaban mis hermanos, porque en el campo, hasta que no se gastaba todo, era así. Estaba harto de usar zapatillas viejas, pantalones usados. De chico fui muy rebelde. No tuve padre porque murió cuando yo tenía cinco años, así que prácticamente no lo conocí.

¿Y qué fue lo que te hizo irte de tu casa a los 13?

Un día me gustaba una chica. Quería ir a un baile de campo y mi madre no me dejó salir. Esa fue la gota que rebalsó el vaso. Dije: “no quiero que me mande nadie”. Y me fui a trabajar en una carpintería. Al mes me pusieron a cargo del aserradero.

Laca no se fue lejos ni para siempre. Le daba la mitad del sueldo a su madre para ayudar a alimentar las 13 bocas de la casa. Pero encontró algo que en el campo no tenía: libertad. Aprendió carpintería, mecánica, música. Como no tenía guitarra, se fabricó una en la carpintería donde trabajaba. El profesor de solfeo le prestaba la del conservatorio durante las clases; el resto del tiempo, practicaba con la que él mismo había construido.

¿Qué te decía tu madre sobre el futuro?

Me decía: “Hijo, el que nació pobre estamos destinados a morir pobre". Y yo le contestaba: “no es así. Yo te voy a demostrar a vos y al mundo que no es así”. Lamentablemente ella murió hace 20 años. No me vio llegar hasta acá.

Héctor Laca, presidente y fundador de FACYT.
Laca fundó FACYT en 1996 con US$ 1.500 prestados. Hoy la empresa tiene cinco plantas y 85 camionetas recorriendo el país. | Foto: Jazmín Arellano

De empleado a fundador

Laca pasó por varias empresas antes de dar el salto. El punto de inflexión llegó en Salto Grande, la represa binacional argentino-uruguaya en Concordia, donde trabajó 13 años en el área de comunicaciones y ganaba US$ 3.000 por mes, con casa y transporte incluidos. Un día, solo en la oficina después de que todos se habían ido, se hizo una pregunta que no pudo responder: ¿qué hago acá? “Yo nací para ser millonario. Yo voy a ser millonario”, le decía a su mujer desde que eran novios. Frente a la comodidad, se fue igual.

A los 45 años se mudó a Córdoba con su esposa y sus dos hijos. Un amigo de Tucumán le prestó US$ 2.500. Gastó US$ 1.000 en el traslado. Con los US$ 1.500 restantes arranó FACYT el 15 de marzo de 1996. Los primeros insumos los produjo a través de una fábrica química que contrató en Buenos Aires.

¿Por qué Córdoba y no Buenos Aires?

Córdoba es la industria. Y yo quería poner la fábrica en el interior para tener gente más comprometida. El hombre de campo me conoce, habla mi idioma. Yo nací en el campo.

¿Cuál fue el momento más difícil de estos 30 años?

Cuando decidí montar mi propia fábrica, les avisé con un año de anticipación a los que me proveían en Buenos Aires. Soy un tipo de palabra. Pero me traicionaron: se unieron entre ellos y se llevaron 10 o 12 de mis vendedores. Mi esposa y mi hija creían que nos fundíamos. Junté a los que quedaban y les dije: me han hecho enojar. Ahora la voy a hacer diez veces más grande de lo que pensaba. A Messi lo hacés enojar y te mete tres goles. A mí me hacés enojar y no paro.

Héctor Laca, presidente y fundador de FACYT.
"Yo nací para ser millonario", le decía a su mujer desde que eran novios. Salto Grande, donde ganaba 3.000 dólares por mes, fue su última parada como empleado. | Foto: Jazmín Arellano

Hoy FACYT tiene más de 80 productos entre fertilizantes, inoculantes, fungicidas, herbicidas e insecticidas, con tres fábricas biológicas y dos químicas en un predio de cinco hectáreas en Laguna Larga. Opera con un sistema de venta directa al productor que Laca dice haber inventado él: 85 camionetas recorren el país, llevan los productos donde el cliente los necesita y los asesoran en el campo. “Lo piden en Bahía Blanca y lo tienen a la tarde. Lo piden en Misiones y lo tienen mañana a la mañana”, describe.

¿Cuáles son los tres productos que más venden?

El primero lo llamé “Todo Terreno” porque trabaja cuatro funciones en uno: regula el pH del agua, reduce la dureza, evita que el viento disperse el agroquímico y lleva el producto directo a la raíz de la maleza. Salió hace 18 años y lo han querido copiar. No pudieron. El segundo es “Amiguito”, que permite mezclar varios agroquímicos en una sola pasada sin que se contrarresten entre sí. Lo compré a un científico del CONICET por 500.000 pesos y una regalía de 50 centavos de dólar por litro durante dos años. Hoy es el segundo más vendido. El tercero es un fertilizante biológico que va directo en la semilla al momento de la siembra.

¿Por qué apostaste por los biológicos hace 20 años, cuando la industria miraba para otro lado?

Porque veía que el medio ambiente se estaba contaminando con lo químico. El gringo en el campo olfatea la lluvia antes de que empiece a mojar porque huele la tierra mojada. Yo aprendí eso. Hace 20 años empecé a hacer convenios con la Universidad de Río Cuarto y después con la Universidad Nacional de Córdoba. En lo biológico no hay ninguna fábrica en el país con la tecnología que tenemos nosotros.

Héctor Laca, presidente y fundador de FACYT.
"Soy empresario por accidente", dice. Tiene más de 80 temas registrados y una banda con músicos de todo el país.Dijiste: Se fue de su casa a los 13 años. | Foto: Jazmín Arellano

La nueva apuesta

El 28 de agosto FACYT inaugurará una sexta planta en Laguna Larga, con una inversión que llegó a los US$ 10 millones, más de lo que Laca había calculado originalmente. La maquinaria llegó de Alemania, Holanda e Italia. El producto que va a fabricar es un granulado de base química y biológica que reemplaza entre 150 y 200 kilos de urea convencional con solo 25 kilos

¿Por qué la inversión terminó siendo de US$ 10 millones?

Hubo que comprar máquinas extra, todo importado. Un solo molino anda entre 800.000 y 900.000 dólares. Hay gastos ocultos siempre. Pero la proyección de facturación entre todas las plantas, con esta nueva incluida, es de US$ 50 millones anuales.

El conflicto con Irán encareció los fertilizantes más de un 30% a nivel global. ¿Eso te pega o te ayuda?

Para mí es una oportunidad. Ellos necesitan tirar urea que traen de Venezuela o de Irán. Ahora, con el producto nuestro, no necesitan ponerle tanto. A nosotros nos favorece. Todavía no hemos montado la fábrica y ya tenemos montones de pedidos.

Para llegar a Brasil, Laca tiene una apuesta en marcha. Tras una charla que dio en Santo Tomé, Corrientes, el intendente local lo conectó con productores del lado brasileño de la frontera. Un supervisor viajó a principios de junio de este año para una primera reunión. “Le dije: si me hacés entrar en Brasil, voy un fin de semana con la Ferrari".

Durante la pandemia te ofrecieron comprar FACYT y dijiste que no. ¿Por qué?

Primero, no me dieron lo que yo pedía. Mi empresa en cuatro o cinco años vale entre US$ 500 y 600 millones de acuerdo a la proyección que tenemos. Me ofrecieron muy buena plata, suficiente para toda mi familia y toda la descendencia. Pero una americana me pedía que me quedara un año más. Le dije que no: si yo vendo, me voy. Me preguntaron a qué me iba a dedicar. Le dije que a la música. Se metieron en YouTube, pusieron un tema mí. El gringo aplaudía. Después me puse a pensar. Cuando llegþé a Córdoba le cambiaba al carnicero un litro de desengrasante industrial para comer carne. Le fiaba arroz y fideo al quiosco de la esquina. Hoy todos los bancos me ofrecen tarjetas. No sé si en realidad, si me daban lo que pedía, la vendía o no. La siento como mi tercer hijo.

El arte de negociar

Laca tiene una historia favorita sobre negociación. Estaba de vacaciones en Punta del Este cuando su hijo Hugo le dijo que un científico del CONICET quería venderle la fórmula de un producto prometedor, pero pedía mucho dinero. “Ofrecele 30.000 dólares”, le dijo. Hugo se negó, y Laca le dijo que dejara todo para marzo. Sabía que el científico no iba a vendérsela a nadie más.

En marzo lo llamó y le hizo una propuesta: 500.000 pesos en el acto y 50 centavos de dólar por litro durante dos años. “Le cambié la bocha: vos no te vas a llevar lo que pedís, te vas a llevar el doble”. El hombre se puso de pie, le dio la mano y dijo “hecho”. Ese producto hoy es el segundo más vendido de FACYT. A Laca le salió 500.000 pesos, porque trasladó la regalía al precio final. La pagó el productor.

La misma lógica usó cuando el gobierno de Córdoba le negaba durante un año y medio los permisos para conectar gas a su planta, a pesar de que en televisión promedían agilizar los trámites para las empresas. Laca pidió reunión con el segundo de Schiaretti y le presentó dos opciones: o le resolvía los papeles y él salía a decir en los medios que el gobierno cumplía lo que prometía, o salía a decir que mentían. En 20 días estuvieron todas las firmas.

La misma sangre fría la demostró años antes, cuando fue secuestrado en Córdoba durante la época de los patacones. Eran cinco. No se dejó poner capucha ni esposas. A uno le pegó una piña y lo volteó. Le pusieron revólveres en la cabeza. Le robaron un Rolex, una cadena de oro y alrededor de 30.000 pesos. "No tuve miedo", dice. “No le tuve miedo cuando era seco, ¿lo voy a tener ahora que tengo plata?”

¿Cuáles son tus tres claves para que una negociación salga bien?

Primero, ir mentalizado en que va a salir bien. Segundo, que sea coherente para las dos partes, porque si buscás solo el beneficio tuyo es muy difícil que llegue a puerto. Tercero, ir muy firme.

Héctor Laca, presidente y fundador de FACYT.
En agosto inaugura una sexta planta con US$ 10 millones de inversión. Milei está invitado, pero todavía no confirmó. | Foto: Jazmín Arellano

30 años, siete gobiernos

En 30 años de empresa pasaste por Menem, De la Rúa, Néstor, Cristina, Macri, Alberto y Milei. ¿Con cuál te fue mejor y con cuál peor?

Aunque te parezca mentira, me fue mejor con Menem. Con el uno a uno, sabías cuánto gastabas y cuánto ganabas. Con el amigo Massa, amigo entre comillas, no sabías si ganabas o no. Era cháchara, todo cháchara porque era la maquinita. Con el viento de cola de Néstor crecí bastante. Con Cristina fue distinto. Y el peor, lejos, fue Alberto. Cuando cae De la Rúa yo creía que otro más inútil no íbamos a tener, pero el premio se lo llevó Albertito. Había que rezarle a todos los santos para que te habilitaran para ingresar la materia prima. Yo creo que nunca gané plata con Alberto.

¿Qué le falta resolver a Milei para que Argentina termine de despegar?

Que baje un poco más las retenciones. Si lo hace, se va a dar cuenta del potencial del campo. En el interior ya se nota el movimiento. Los otros días estuve en el Caribe en un hotel nuevo, no sé cuántas miles de habitaciones tenía: el 95% eran argentinos. Tan mal no estamos. Yo le tengo fe, lo voté, lo voy a volver a votar. Y creo que en cinco años, si hacemos las cosas bien, somos otro país.

¿Alguna vez te planteaste meterte en política?

Mi mujer dice que no. Me invitaron de todos los partidos. Me quisieron de ministro de industria. Les dije que no. Yo me formé solo desde los 13 años, nunca necesité de un político. No voy a rifar mi apellido.

Héctor Laca junto a la primera Ferrari Purosangue Rosso Portofino que está en Argentina, y por la que se volvió viral. | Foto: Archivo
Héctor Laca junto a la primera Ferrari Purosangue Rosso Portofino en Argentina, y por la que se volvió viral. | Foto: Archivo

El libro y los 30 años

Para los 30 años de FACYT, Laca tiene dos novedades además de la nueva planta: acaba de publicar su primer libro, De pobre a rico, por el camino correcto, y quiere que Milei inaugure la planta en agosto, aunque todavía no le confirmó.

¿Qué tiene el libro que no contaste en ninguna entrevista?

Hay una primera parte que es mi historia desde chiquito. Después entra la etapa para el que quiera animarse a ser emprendedor, y cómo crecer desde ahí. Dejé abierto el paso siguiente para un segundo libro: cómo llegar a ser un gran empresario, que es donde les cuesta más a los emprendedores. El que lo lee cinco veces, tranquilo, hoja por hoja, y aplica el 60% de lo que aconsejo, le tiene que ir bien.

Hay una frase que Laca repite en cada charla para emprendedores: "El camino del éxito no es un camino asfaltado, es un camino sinuoso y espinoso". Hoy la dice desde un country en Córdoba, con una Ferrari Purosangue en la cochera. Pero le pertenece al mismo chico que a los 13 años se fabricó una guitarra en una carpintería porque no tenía con qué pagar una.

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