Damián Pozzoli, uno de los cinco dueños de Havanna: nueva planta en España, el alfajor más vendido y su visión sobre Milei
El socio de Inverlat investments habló de las próximas apuestas, dónde invierte a nivel personal y qué aprendizajes tomó de su padre, durante el ciclo de entrevistas Forbes Líderes Unplugged desde José Ignacio

Hoy Havanna es una de las marcas más reconocidas de Argentina y sinónimo de éxito. Pero no fue así en la década del 2000, cuando pasó por una quiebra técnica y concurso de acreedores. “Fue un momento muy complicado para Argentina, había que tener mucho coraje para adquirirla, por más que fuese Havanna”, indicó Damián Pezzoli, socio de Inverlat investments, compañía de inversión de capital privado.

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Cuando la adquirieron, el costo de la empresa era de menos de US$ 20 millones. Actualmente el valor público es de US$ 200 millones, con aproximadamente 230 locales en Argentina, de los cuales aproximadamente el 70% son franquiciados y un 30% son propios. Además, tiene presencia en toda América Latina, especialmente en Brasil donde cuenta con casi 200 establecimientos, Estados Unidos y Europa. “Estamos abriendo una planta en España, en Valencia, que va a empezar a funcionar en enero”, indicó Pezzoli. 

La apertura implicó una inversión de entre € 6 millones y € 7 millones y tiene el objetivo de exportar al resto de Europa y Asia. “Hoy la Comunidad Europea tiene cada vez más restricciones para importar productos lácteos que tengan base láctea, con lo cual ya hace tiempo que veníamos produciendo dulce de leche en la planta en Barcelona  y bueno, finalmente decidimos hacer nuestra propia planta en España para exportar al resto del mundo y ya no tener esas restricciones”, contó.

Con respecto a las franquicias, Pezzoli indicó que se realiza un proceso que implica asesoramiento para lograr el éxito. “La gente de Havanna tiene muy mapeadas todas las zonas comerciales y asesoran al franquiciado. Hemos tenido muy pocos cierres. La experiencia indica que a la gran mayoría siempre le fue bien”, expresó. En la misma línea, aseguró que la inversión para abrir un local es de aproximadamente US$ 200.000 y que se recupera, en promedio, en dos años.

El alfajor más vendido

El empresario confirmó que se trata de una compañía que adquirió una dinámica de lanzar productos in and out muy seguido, lo que implica “una habilidad muy importante para detectar las tendencias y las necesidades de los consumidores". En ese sentido, admitió que esto permitió atraer a clientes jóvenes que hasta hace un tiempo no tenían. 

Estudiamos mucho el mercado para saber qué es lo que querían. A partir de ahí sacamos el alfajor 70% cacao, el alfajor que tiene sal, el sin azúcar, el picante y el pistacho”, detalló. De toda la línea y aunque cambia con el tiempo, el más vendido actualmente es el realizado en homenaje al aniversario de la ciudad de Mar del Plata, con sal. “Igual, ahora lanzamos dos nuevos que los primeros días de venta que llevamos ya lo superaron”, dijo.

Consultado sobre el total de alfajores que se produce en Argentina, aseveró: millones. “El tema es que en Argentina todo el mundo come alfajores, es algo de todas las ciudades, así que en todo pueblo hay una fábrica de alfajor. Además, es un mercado muy informal, con lo cual no hay una verdadera estadística de cuántos alfajores se producen. Pero el consumo y la producción de alfajores diaria es de millones”, destacó.

Perspectivas para 2026

“A partir de las elecciones se abrió un panorama nuevo para Argentina. Creo que todos tenemos la gran esperanza y el optimismo de que ahora va a arrancar en serio. Un país integrado, que se respete, previsible, atractivo para la visión extranjera, con seguridad jurídica, que se respeten las normas”, indicó al ser consultado sobre qué espera para este nuevo año. 

En la misma línea, contó: "Nosotros desde 2017 a 2024 no hicimos ninguna inversión, nos dedicamos a manejar las compañías. Desde (Javier) Milei hicimos un montón de adquisiciones, por ejemplo varias compañía subsidiarias que se habían ido de Argentina".

Su padre, su modelo

Antes de convertirse en socio de Inverlat, ocupó el rol de bancario después de estudiar Finanzas, siguiendo los pasos de su padre. “Mi viejo para mí fue un modelo, siempre me inspiré mucho en él. Cuando era chico jugaba a ser él, me calzaba un traje para jugar a ser bancario. Mi sesgo profesional lo tengo por un mandato paterno”, contó.

“Él hizo una carrera en el banco de Londres, con lo cual nos fuimos moviendo de provincia en provincia. Laburaba muchas horas y recibí de él mucho de su personalidad: era muy amable, amigo, cariñoso, un buen profesional, laburante”, detalló.

En ese sentido, aseguró que uno de los aprendizajes que le quedó de su infancia marcada por las mudanzas, fue la capacidad de adaptarse rápido a los entornos cambiantes, herramienta que le fue útil al momento de desarrollarse como empresario. “Soy muy ansioso, pero con el tiempo entendí que hay cierto mérito en la paciencia, que hay ciclos y dinámicas que respetar y hay que adaptarse a eso”, expresó.

Sobre sus finanzas personales, contó que las decide junto con su esposa, a quien conoció mientras trabajaba.  “Nos gusta mucho el real estate, un ejemplo es el nuevo barrio de José Ignacio. También invertimos en startups, tenemos propiedades en Estados Unidos, en Madrid. Además, tengo una gran dedicación a los autos clásicos”, dijo.