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Uno de los principales bancos de Wall Street vuelve apostar por la deuda argentina: qué bonos recomienda

Esteban Monte

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La eentidad sugirió retomar posiciones en títulos soberanos de mediano plazo tras la corrección reciente, con una apuesta atada a mejoras macro, más reservas y menor incertidumbre externa.

10 Abril de 2026 09.31

En un contexto global todavía atravesado por episodios de volatilidad y tensiones geopolíticas, un nuevo informe de Bank of America vuelve a poner a la Argentina en el radar de los inversores internacionales. La entidad sugiere retomar posiciones en los bonos soberanos a 2035, una estrategia que había sido abandonada semanas atrás ante el aumento del riesgo financiero global.

El giro no es menor. Según el reporte, la tesis de un “círculo virtuoso” para la economía argentina (basado en estabilidad macro, acumulación de reservas y reformas estructurales) podría reactivarse si el escenario internacional ofrece algo de alivio.

La recomendación es concreta: volver a posicionarse en los títulos ARGENT 2035, con un rendimiento de entrada cercano al 10,1% y una expectativa de compresión hacia el 8,5% en un horizonte de seis meses. Detrás de ese movimiento hay una lectura clara: el castigo reciente dejó valuaciones atractivas en relación con los fundamentos.

El banco reconoce que la volatilidad podría persistir en el corto plazo, pero sostiene que incluso en los momentos más adversos los bonos argentinos mostraron cierta resistencia, sin lograr perforar de manera sostenida niveles de rendimiento más elevados.

Bank of America
Un nuevo informe de Bank of America vuelve a poner a la Argentina en el radar de los inversores internacionales

El informe identifica tres factores que podrían actuar como disparadores de una mejora en los precios:

1) Acumulación de reservas: el país habría sumado cerca de US$ 4.000 millones en lo que va del año, un cambio significativo respecto a los niveles críticos de 2025.

2) Revisión del FMI: la finalización de evaluaciones pendientes podría despejar incertidumbre.

3) Mejoras en la calificación crediticia: una eventual suba desde niveles “B-” ampliaría la base de inversores.

A esto se suma un elemento que el mercado, según el banco, todavía no termina de reflejar plenamente: el alivio derivado del fallo favorable en la causa por YPF, que reduce riesgos contingentes relevantes.

Otro punto central del análisis es el contexto externo. Los precios de exportaciones clave (como petróleo, gas, cobre y oro) se mantienen elevados, lo que fortalece la balanza externa y mejora las perspectivas de generación de divisas.

Incluso en medio de tensiones en Medio Oriente, el banco sugiere que podría haber un efecto estructural positivo: un mayor interés global en el sector energético argentino.

Energía
 Un mayor interés global en el sector energético argentino

Más allá de los factores externos, el diagnóstico sobre la dinámica interna es relativamente optimista. El informe destaca:

1) Una desaceleración significativa de la inflación.

2) Un fuerte compromiso oficial con el equilibrio fiscal.

3) Señales de voluntad de pago de la deuda externa.

4) Un programa ambicioso de reformas microeconómicas y desregulación.

En ese marco, los analistas consideran que los rendimientos actuales de los bonos comienzan a acercarse a niveles compatibles con un eventual regreso al mercado voluntario de deuda.

El escenario, sin embargo, está lejos de ser lineal. Entre los principales riesgos aparecen:

1) Un deterioro del contexto global (“risk-off”).

2) Fragilidad en el nivel de reservas.

3) Eventuales tensiones políticas o pérdida de apoyo al gobierno.

4) Obstáculos legislativos que afecten el rumbo fiscal.

También se menciona la posibilidad de un crecimiento menor al esperado o movimientos cambiarios que compliquen el proceso de estabilización.

La lectura de fondo es que, pese a los riesgos, el mercado podría estar subestimando la velocidad a la que pueden mejorar algunos indicadores clave. La combinación de ajuste fiscal, acumulación de reservas y viento de cola externo empieza a construir un relato que, al menos para algunos inversores, vuelve a ser invertible.

En ese delicado equilibrio entre oportunidad y riesgo, los bonos argentinos vuelven a escena. Y con ellos, la pregunta que atraviesa a todo el mercado: si esta vez, el “círculo virtuoso” logra sostenerse más allá de la expectativa.

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