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Forbes Argentina
Marco Dunand, CEO & Founder de Mercuria Energy
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Marco Dunand, CEO & Founder de Mercuria Energy
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Quiénes son los socios suizos de José Luis Manzano que se quedaron con Shell en la Argentina

Nicolás Della Vecchia

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Perfil de Marco Dunand y Daniel Jaeggi, los fundadores de Mercuria Energy Group que desembolsaron US$ 1420 millones en el negocio local de combustibles con una estrategia que va de Vaca Muerta al surtidor.

5 Junio de 2026 07.17

La compra de los activos de Raízen Argentina por parte de Mercuria Energy Group puso en escena a dos nombres poco conocidos para el gran público argentino, pero centrales en el negocio global de la energía: Marco Dunand y Daniel Jaeggi. Son suizos, tienen base en Ginebra, construyeron una de las mayores compañías privadas de trading de commodities del mundo y desde hace casi una década mantienen un vínculo empresario con José Luis Manzano en el sector petrolero local.

La operación sacudió al mercado energético argentino. Mercuria acordó adquirir el negocio downstream de Raízen en el país por US$1.420 millones. El paquete incluye activos de alto valor estratégico: la refinería de Dock Sud, una red de 894 estaciones de servicio Shell, una planta de lubricantes, aeroplantas y terminales de combustibles. Es decir, no se trata sólo de una compra de estaciones: es una movida que le permite a Mercuria entrar de lleno en la refinación, la distribución y la venta minorista de combustibles en la Argentina.

Para el consumidor, al menos en lo inmediato, el cambio no debería ser visible. La operación contempla la posibilidad de mantener la marca y la imagen de Shell, de modo que las estaciones seguirán funcionando bajo ese paraguas comercial. Pero detrás del logo conocido aparece un nuevo dueño: un gigante suizo del comercio global de energía que hasta ahora tenía un perfil mucho más bajo que las petroleras tradicionales.

Mercuria no llega sola al país ni empieza desde cero. En la Argentina ya venía asociada a Manzano a través de Phoenix Global Resources, una petrolera con foco en Vaca Muerta. Ese antecedente es clave para entender por qué el desembarco en Shell Argentina no es un hecho aislado, sino la segunda etapa de una estrategia más amplia: primero producir petróleo y gas; después refinar, distribuir y vender combustibles al público. En la jerga del sector, pasar del upstream al downstream. En castellano llano: ir desde el pozo hasta el surtidor.

 Marco Dunand y Daniel Jaeggi (SE PUEDE USAR)
Marco Dunand y Daniel Jaeggi. Foto: PR NewsWire.

El dato político y empresario es que los nombres detrás de Mercuria no son banqueros de inversión ni ejecutivos clásicos de una petrolera integrada. Dunand y Jaeggi son traders. Su especialidad histórica fue comprar, vender, financiar, almacenar y mover commodities físicos por el mundo. Petróleo, gas, electricidad, metales, biocombustibles, productos refinados. Ese oficio, menos visible que el de las grandes marcas petroleras, es uno de los corazones del negocio energético global.

De Ginebra al mundo: qué es Mercuria y por qué importa

Para entender quiénes son Marco Dunand y Daniel Jaeggi hay que entender primero qué es Mercuria. La compañía nació en Ginebra en 2004 y se convirtió en una de las grandes casas privadas de trading de energía y commodities. A diferencia de empresas como Shell, Exxon o YPF, Mercuria no es una marca de consumo masivo ni una petrolera estatal o integrada en el sentido tradicional. Es una compañía privada que opera en los mercados físicos.

Dicho de manera sencilla: si una petrolera produce crudo en un lugar, una refinería necesita abastecimiento en otro, un país requiere gas natural licuado o una industria busca cobertura frente al precio de la energía, empresas como Mercuria aparecen como intermediarias, proveedoras, financistas o socias. Tienen información, logística, crédito, barcos, contratos y capacidad para moverse rápido en mercados muy cambiantes.

Daniel Jaeggi, CEO & Founder de Mercuria Energy
Daniel Jaeggi, CEO & Founder de Mercuria Energy

Ese tipo de compañías suele tener bajo perfil público. No necesitan publicidad masiva ni exposición constante. Su poder se mide por volumen, acceso a financiamiento, contactos comerciales, capacidad de asumir riesgo y velocidad para detectar oportunidades. Por eso nombres como Dunand y Jaeggi son poco conocidos fuera del mundo energético, aunque en ese universo juegan en primera línea.

Mercuria opera en más de 50 países y emplea a más de mil personas. Sus ingresos se cuentan en decenas o cientos de miles de millones de dólares, según el año y el precio de la energía. En 2025, la compañía informó un resultado neto de US$1.430 millones y un patrimonio de US$6.300 millones

El gran salto de escala de Mercuria ocurrió en 2014, cuando compró el negocio físico de commodities de JP Morgan. Esa operación la ubicó definitivamente en la liga mayor del trading global. A partir de ahí, el grupo aceleró su expansión en petróleo, gas, energía eléctrica, metales, transporte marítimo y activos estratégicos. Su modelo integró dos mundos: la agilidad del trader y la inversión en activos reales.

Ese último punto es importante para leer la compra de Shell Argentina. Mercuria, además de comprar y vende energía en acciones o contratos: también invierte en activos físicos. Puede tener participación en petroleras, infraestructura, almacenamiento, logística, refinerías o redes comerciales. En la Argentina, ese camino empezó con Vaca Muerta y ahora suma un activo emblemático: la red de estaciones Shell y la refinería de Dock Sud.

Marco Dunand es el rostro más visible de Mercuria. Nacido en abril de 1961, suizo y residente en Suiza, es el CEO y cofundador del grupo. Daniel Jaeggi, también suizo, nacido en diciembre de 1960, es el otro fundador y aparece como presidente de la compañía. Su perfil público es todavía más bajo que el de Dunand, pero su rol es igual de relevante para entender la historia de Mercuria y su llegada a la Argentina. 

Shell (SE PUEDE USAR - CRÉDITO SHELL

La propia compañía señala que ambos construyeron una sociedad profesional de casi cuatro décadas: empezaron juntos en Cargill International y luego pasaron por mesas de trading en Goldman Sachs/J. Aron, Salomon Brothers y Sempra Energy antes de fundar Mercuria en 2004.

En Suiza, Dunand y Jaeggi figuran entre los grandes ricos. La revista Bilanz los ubicó en 2025 en el puesto 44 de su ranking de los 300 más ricos del país, con una fortuna conjunta estimada en 4.800 millones de francos suizos. Sin embargo, a diferencia de otros empresarios más mediáticos, no cultivaron una imagen pública fuerte: su poder se mueve más en operaciones, activos y relaciones empresarias que en exposición pública.

Cómo empezó el vínculo con Manzano: de Vaca Muerta al surtidor

El vínculo entre José Luis Manzano y los suizos de Mercuria empezó bastante antes de la compra de Shell Argentina. La primera huella fuerte aparece en 2017. En ese momento, Mercuria comenzó a involucrarse con Andes Energía, una petrolera ligada al grupo Vila-Manzano, que tenía activos en la Argentina y aspiraciones en Vaca Muerta.

La relación avanzó primero por la vía financiera. Mercuria otorgó a Andes un financiamiento de US$60 millones para desarrollar actividades en el país. Parte de esos fondos estaba orientada a Vaca Muerta y otra parte a Chachahuén, en Mendoza. Para entonces, Mercuria ya tenía una participación minoritaria en Andes, de alrededor del 8%. Es decir, no entró de golpe como controlante: empezó como accionista y financista.

Ese dato ayuda a entender la lógica de la alianza. Manzano y sus socios tenían conocimiento local, activos y acceso al mundo político-empresario argentino. Mercuria tenía capital, músculo financiero, experiencia global y apetito por recursos energéticos. La combinación era atractiva para ambas partes. Para los argentinos, significaba conseguir respaldo de un jugador internacional. Para los suizos, entrar a Vaca Muerta con socios que conocían el terreno.

El paso decisivo llegó en julio de 2017, cuando Andes Energía se fusionó con Petrolera El Trébol, conocida como PETSA, subsidiaria argentina de Mercuria. De esa operación nació Phoenix Global Resources, una nueva compañía enfocada en desarrollar activos convencionales y no convencionales en la Argentina. La estructura dejó a Mercuria con el control mayoritario y a los accionistas de Andes, entre ellos Manzano y Daniel Vila, con una participación minoritaria.

USA Ambassador to #Switzerland @AmbSuzi with Daniel Jaeggi & Marco Dunand.
Daniel Jaeggi. Foto: X oficial de Mercuria

Ese fue el verdadero origen de la sociedad. Antes de Shell, antes de Dock Sud, antes de las estaciones de servicio, Manzano y Mercuria compartieron una apuesta por Vaca Muerta. Phoenix se convirtió en el vehículo de esa alianza. Con el tiempo, la participación de Mercuria creció y la de Manzano quedó como minoritaria, pero el vínculo empresario siguió vigente.

El propio Manzano dio una pista importante sobre el rol personal de los fundadores. En una entrevista con EconoJournal, contó que viajó a Suiza y se reunió con Marco Dunand. En esa misma conversación dijo que “el que incursionó Argentina para Mercuria fue Daniel Jaeggi” y que el otro socio era Dunand. 

Para Manzano, el vínculo con Mercuria refuerza su presencia en el mapa energético del país. Con los suizos, encontró un socio financiero global con espalda para jugar en operaciones de gran escala. Para Dunand y Jaeggi, la alianza local les permitió conocer un mercado complejo, con oportunidades enormes pero también con riesgos regulatorios, macroeconómicos y políticos.

La compra de Raízen Argentina corona ese camino, y su apuesta argentina parece tener una lógica de largo plazo: controlar más eslabones de la cadena, desde los recursos hasta el consumidor final.

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