La inflación volvió a sorprender a la baja en junio y reforzó la expectativa de que Argentina retomó el sendero de desinflación tras el repunte observado en los meses anteriores.
El índice de precios al consumidor (IPC) se ubicó en 1,9% mensual, perforando nuevamente el umbral del 2% por primera vez en diez meses y acumulando tres meses consecutivos de desaceleración.
Sin embargo, lejos de abandonar la cobertura frente a la inflación, los inversores continúan mostrando preferencia por los bonos ajustados por CER, convencidos de que todavía ofrecen una combinación atractiva entre protección y rendimiento.
La explicación es sencilla. Si bien la inflación descendió con fuerza respecto de los niveles de 2024 y comienzos de este año, el índice sigue siendo elevado en términos internacionales y el mercado considera que el proceso hacia niveles cercanos al 1% mensual será gradual.
De hecho, las proyecciones privadas recopiladas por el Banco Central continúan anticipando una desaceleración, aunque más lenta durante los próximos meses.
“Mantenemos una visión positiva sobre la curva CER, donde las expectativas de inflación siguen luciendo comprimidas respecto de nuestro escenario base”, relató Federico Filippini, estratega en Adcap Grupo Financiero.

Durante buena parte de 2026 estos instrumentos se ubicaron entre los de mejor desempeño dentro del universo de renta fija en pesos. Esa evolución respondió tanto a la desaceleración de la inflación como a la fuerte demanda de los inversores institucionales, que siguen privilegiando activos que reduzcan el riesgo de una eventual sorpresa inflacionaria.
Los analistas explican que los bonos CER no sólo sirven como cobertura frente a un escenario de inflación elevada. También resultan interesantes cuando existe incertidumbre sobre la velocidad con la que continuará bajando el IPC o cuando las tasas fijas no ofrecen un rendimiento claramente superior a la inflación esperada.
“En el tramo corto de la curva, sin embargo, el mercado ya había descontado un escenario benigno de inflación, por lo que seguimos prefiriendo extender duración mediante el TZXD6, que ofrece más de dos puntos porcentuales adicionales de carry nominal frente a la curva a tasa fija bajo nuestras proyecciones. Para plazos más largos, el TZXD7 ofrece un rendimiento real cercano al 7% y una relación riesgo-retorno más atractiva en un contexto de mayor volatilidad cambiaria”, añadió Filippini.
Además, el mercado todavía incorpora diversos factores de riesgo que justifican mantener cierta exposición a activos indexados. Entre ellos aparecen la evolución del tipo de cambio, la posible volatilidad asociada al proceso electoral del próximo año y los desafíos que aún enfrenta la economía para consolidar una inflación de un dígito anual.
“Nos sentimos cómodos dentro del tramo medio de la deuda CER por su cobertura. Acorde a lo implícito en precios, nuestro escenario base nos arroja retornos levemente superiores dentro de los instrumentos ajustables por inflación para el segundo semestre. Dicho esto, nuestro top pick es TX26, con cobertura de inflación hasta septiembre”, comentó Maximiliano Donzelli, jefe de Estrategias y Trading en IOL.