Suscribite
    ¡Hola!
    Cuenta
Forbes Argentina
Erling Haaland
Negocios
Erling Haaland
Rich Graessle/Icon Sportswire via Getty Images

Erling Haaland convirtió su rodete en un negocio: el fenómeno global de su asociación con Bon Dep y la marca Kknekki

Cecilia Valleboni Subeditora

Share

Más allá de los botines de oro y los contratos multimillonarios con marcas de indumentaria, el delantero de Noruega y del Manchester City convirtió su icónico rodete en un activo comercial.

11 Julio de 2026 08.03

El fútbol de élite hace tiempo que dejó de vender únicamente camisetas y botines. Hoy, los atletas de primera línea operan como corporaciones multiplataforma capaces de mover la aguja de mercados completamente ajenos al deporte. El último gran caso de estudio en las escuelas de negocios lo protagoniza Erling Haaland. El delantero noruego del Manchester City no solo rompe redes en la Premier League, sino que transformó una necesidad estética de su juego —sufrir el pelo largo sobre la cara— en un lucrativo negocio global a través de su alianza con la marca de accesorios Bon Dep, creadores de las famosas colitas de pelo Kknekki.

Erling Haaland
 

Lo que comenzó como un detalle orgánico en las transmisiones de televisión (las cámaras enfocando el momento exacto en que el delantero se ata el pelo antes de un tiro libre o festeja un gol con su cabellera al viento) mutó rápidamente en una estrategia de posicionamiento comercial. Haaland ingresó no solo como embajador, sino también como accionista de la firma noruega, elevando un accesorio de uso cotidiano al estatus de fenómeno pop global.

ADN escandinavo, la visión de su fundadora y manufactura global

Para entender la magnitud del negocio, es necesario analizar la ingeniería y la historia detrás del accesorio. Bon Dep es una empresa noruega, fundada en Oslo en 2012 por la emprendedora Vibeke Grønseth. La inspiración de Grønseth nació de una filosofía puramente nórdica y de una búsqueda personal: existía una necesidad insatisfecha en el mercado de accesorios que combinaran una estética sofisticada con una verdadera durabilidad para el día a día. Bajo esa premisa, diseñó un modelo de negocio enfocado en transformar objetos cotidianos en piezas de excelente calidad. El propio nombre de la marca, una cruza entre el francés y el noruego, funciona como una declaración de principios de su fundadora, ya que significa "buen comienzo".

Sin embargo, el verdadero secreto del producto estrella que Grønseth impulsó, las Kknekki, radica en una cadena de valor europea con escala internacional. Aunque el cerebro de la compañía opera desde Escandinavia bajo la dirección de su fundadora, las famosas bandas elásticas se tejen originalmente mediante una técnica de trenzado única en maquinarias especiales utilizando un hilo elástico de alta calidad proveniente de Francia. Este material está diseñado específicamente para no cortar el cabello, no perder la elasticidad y resistir el agua, una característica técnica indispensable para un futbolista de alto rendimiento que transpira durante los 90 minutos de partido.

Para sostener la explosión de la demanda mundial que generó el "efecto Haaland", la firma liderada por Grønseth apoya su fabricación a gran escala y ensamblaje final en centros de producción asiáticos, logrando un equilibrio perfecto entre el diseño de autor escandinavo y la eficiencia de la cadena de suministro global.

Parte del éxito de este accesorio reside también en su accesibilidad y posicionamiento de precio. A pesar de su diseño europeo y el aval de una superestrella global, las colitas de pelo Kknekki se comercializan a un valor muy competitivo, rondando los 6 u 8 euros la unidad (o en packs que promedian los 12 a 15 euros según la combinación de colores). Esta accesibilidad económica convierte al producto en un fenómeno de compra impulsiva y masiva, permitiendo que cualquier fanático acceda al mismo accesorio exacto que utiliza el jugador mejor pago de la Premier League sin barreras presupuestarias.

La escala de un negocio en plena expansión

Lejos de sostener una costosa red de tiendas propias, el modelo de negocios de la firma se apoya en una sólida capilaridad de canales digitales directos al consumidor y alianzas estratégicas con tiendas multimarca de diseño, boutiques de lujo y cadenas deportivas de Europa.

La ambición de la firma no es menor: tras adquirir la propiedad total de la marca Kknekki en 2024 (que originalmente nació en Corea del Sur en 1987) e incorporar a Haaland al paquete accionario, la mesa directiva de la compañía proyecta duplicar su volumen de facturación anual. El plan marcha sobre ruedas. Tras el lanzamiento de la colección cápsula inspirada en el atacante del Manchester City durante el Mundial de 2026, las plataformas online de la empresa reportaron incrementos de tráfico superiores al 310%, provocando quiebres de stock inmediatos en los principales puntos de venta.

Del nicho adolescente al fenómeno de masas

Tradicionalmente, las marcas de accesorios para el cabello tenían su core de negocio enfocado en el público femenino, adolescente y de nicho en el norte de Europa. Sin embargo, la irrupción de Haaland pateó el tablero de la distribución y el target a través de tres ejes de impacto muy claros.

En primer lugar, se produjo una ruptura evidente de los estereotipos de consumo. Al asociar su imagen de potencia física y letalidad deportiva a un accesorio históricamente feminizado, Haaland derribó barreras de género en el mercado, expandiendo el consumo de las colitas de pelo directamente hacia el público masculino y los fanáticos del fútbol que imitan su estilo.

En segundo lugar, la autenticidad funcionó como la principal moneda de cambio. A diferencia de los patrocinios tradicionales donde el atleta posa con un producto que rara vez usa en su vida diaria, el delantero utiliza las Kknekki en cada entrenamiento y partido oficial ante millones de espectadores, logrando una exposición orgánica que supera el valor de cualquier campaña publicitaria tradicional.

Por último, el impacto del goleador desató una internacionalización express. Su uso en la élite del fútbol funcionó como un pasaporte instantáneo para que la marca expandiera su presencia en mercados clave de Asia, América Latina y el Reino Unido, donde las tiendas comenzaron a agotar rápidamente el stock del color específico de bandas elásticas que el jugador utiliza en el campo de juego.

10