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El Presidente Javier Milei
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La economía a partir de mañana: el impacto del "modo Mundial" para Milei y el posible impulso a su agenda de reformas

Virginia Porcella

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El campeonato abrió un impasse que ayuda al Gobierno a recuperar la iniciativa política. La mejora del ánimo colectivo ofrece una oportunidad para capitalizar logros económicos

19 Julio de 2026 07.30

Dada la final Argentina-España, vale una analogía futbolera como las que suelen usar, a veces abusivamente, los economistas: el Mundial le sirvió al Gobierno para parar la pelota, recuperarla y tirar, ya desde la semana pasada, unos primeros pases. Habrá que ver ahora si es capaz de retenerla y, ni hablar, de meter algunos goles.

En términos políticos y económicos, eso significa que literalmente el campeonato de fútbol, “tapó todo", lo bueno pero sobre todo lo malo. Al copar la agenda mediática y el interés más absoluto de los argentinos, le otorgó a la Casa Rosada la posibilidad de correr la mira definitivamente la crisis política de la que buscaba salir y que erosionó durante meses las chances de capitalizar los logros de la economía pero exacerbó sus males. Hogares que recortan cada vez más sus gastos, nivel de empleo que cae y deudas que no se pueden pagar, los grandes temas de una narrativa que el Gobierno no logró controlar. Hasta que el Mundial generó la oportunidad y…Messi lo hizo. 

El humor social, por más efímero y volátil que sea, mutó a un estado de alegre exaltación que, junto con una caída de la inflación mayor a la prevista -perforó 2% antes de lo esperado- y una leve recuperación del poder adquisitivo gracias a las paritarias que se empezaron a cerrar en abril, amaga con marcar un punto de inflexión en el malestar que dominó la primera parte del año. Los últimos índices de confianza de la Di Tella, tanto del consumidor como en el de Gobierno, marcaron un repunte a fines de junio. 

A la larga, la realidad se impone a los acontecimientos excepcionales por más felices que éstos sean. Sin embargo, no deja de ser cierto que, para Javier Milei, puede haber un antes y un después del Mundial.Como mínimo, abrió una ventana con algo de oxígeno para recuperar la iniciativa y las posibilidades de aprobar proyectos en el Congreso. Reformas cuyo tratamiento era impensado hasta hace 40 días.

Inauguracion mundial 2026 (Photo by Tom Weller/picture alliance via Getty Images)
 

En esa línea, es prácticamente una victoria asegurada la reforma a la Carta Orgánica del Banco Central. Es un proyecto que le permitirá mostrar un triunfo político sin demasiado esfuerzo. ¿Quién, a esta altura, se animará a defender la emisión monetaria para volver al déficit fiscalsin pagar por ello un notable costo político de cara a las eleccciones? 

“Todo indica que es un paso positivo. Con este proyecto se corrige el cambalache que creó el gobierno de Cristina en 2012, cuando se le asignaron al Banco Central objetivos múltiples, en los que además de la estabilidad monetaria y financiera, se buscaba fomentar el empleo y el desarrollo económico con equidad social”, opinaron desde la consultora fundada por Miguel Kiguel, Econviews.

La iniciativa trae aparejados algunos réditos concretos en materia económica. Refuerza la señal hacia los mercados de un Banco Central comprometido con una política monetaria severa más allá del actual mandato de Milei por lo que su aprobación podría contribuir a una nueva reducción del riesgo país, que ha venido retrocediendo en la medida que la Scaloneta avanzaba de fases. (Alerta roja: ese proceso se revirtió, levemente, el viernes.Pero a no desesperar, las coincidencias entre el mundo de las finanzas y el deporte son poco predictivas). 

De hecho, los triunfos de la Selección también minimizaron que la tasa de riesgo se ubica a pocos puntos de perforar los 400 pb, un evento de fuerte impacto en el mercado que lo presume inminente. Las proyecciones de analistas financieros ya indican que en pocos meses podría reducirse al menos otros 100 puntos básicos. Según un informe reciente de Delphos Investments, países que comparten categoría crediticia detentan un riesgo país en la zona de 300 pb, con claro acceso al mercado internacional de financiamiento. Un paso que los inversores aguardan con ansiedad que el ministro de Economía, Luis Caputo, decida dar. 

En cualquier caso, ese nivel de riesgo país habilitaría un renovado flujo de ingreso de divisas y, sobre todo, el regreso de un nuevo tipo de inversor, menos interesado en la ganancia alta de corto plazo que ofrecieron hasta hace poco bonos y acciones locales y más atraído por el potencial de mediano y largo plazo. Ese movimiento contribuiría, entre otras cosas, a la estabilidad cambiaria y el fortalecimiento de las reservas, ambos objetivos estratégicos en el camino a 2027. También a la reactivación del crédito al sector privado, la llave para reanimar la economía que el Gobierno buscará abrir nuevamente a partir de ahora.

El acelerado aumento de las reservas, que ya superan los US$ 48.500 con niveles récord de depósitos en moneda dura en el sistema financiero (Us$ 40.000 millones), es otro de los datos positivos de los últimos meses que el Gobierno no pudo explotar y quedó, en cambio, eclipsado por el creciente nivel de morosidad crediticia, la mala performance del consumo y el preocupante nivel de actividad industrial. A esos dramas, Caputo insistirá ahora en contraponer la ofensiva con los cambios la ley de inocencia fiscal, truncos hace un mes por la decisión del ex jefe de Gabinete, Manuel Adorni, de adherirse al régimen. El objetivo de esa ley es casi una obsesión de Caputo desde que asumió: que los argentinos saquen los dólares del colchón, unos US$ 300.000 millones según las últimas cifras oficiales que podrían dinamizar la inversión y el crecimiento. Es, sin dudas, el mayor desafío de la nueva etapa: no sólo convencer a los legisladores de introducir cambios a lo que aprobaron hace pocas semanas sino, sobre todo, convencer a los contribuyentes de que esta vez no vale la pena guardar los billetes verdes. Un verdadero acto de fe, mucho mayor al de creer que mañana la Argentina se levanta con una cuarta estrella.

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