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Forbes Argentina
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El riesgo país se movió en un rango de 500 a 560 puntos básicos y cerró en torno a 540 unidades, todavía por encima del piso perforado transitoriamente a comienzos del trimestre.

27 Febrero de 2026 14.52

Febrero dejó un saldo de marcada volatilidad para los activos argentinos, en un contexto atravesado por tensiones políticas locales y un frente internacional más inestable.

El índice S&P Merval retrocedió cerca de 10% en el mes, cortando la racha alcista de comienzos de año y reflejando una toma de ganancias en papeles que acumulaban fuertes subas en 2025. Medido en dólares financieros, la caída fue incluso más pronunciada en algunos momentos, producto de la apreciación cambiaria y la corrección en precios.

El riesgo país, en tanto, se movió en un rango de 500 a 560 puntos básicos y cerró en torno a 540 unidades, todavía por encima del piso perforado transitoriamente a comienzos del trimestre.

En el mercado de deuda, los bonos soberanos en dólares registraron una baja promedio cercana al 0,7% en febrero, con comportamientos dispares a lo largo de la curva. Los tramos largos mostraron mayor sensibilidad a los movimientos del riesgo país, mientras que el segmento corto evidenció algo más de resiliencia.

La compresión de spreads observada en enero encontró un límite ante un escenario internacional más incierto y cierta cautela local vinculada al debate legislativo de la reforma laboral.

En el frente externo, la volatilidad global se incrementó a partir de decisiones judiciales en Estados Unidos que impactaron sobre la política comercial y pusieron en revisión acuerdos recientes. Esto reforzó la demanda de activos defensivos y elevó la sensibilidad de los mercados emergentes.

A nivel global, la concentración del rally en las grandes tecnológicas, que explican más del 30% del S&P 500, mantuvo el sesgo positivo, pero también aumentó la vulnerabilidad ante eventuales cambios en la tasa de descuento o sorpresas inflacionarias.

“El trimestre estuvo atravesado por una creciente tensión entre señales macroeconómicas mixtas y mercados financieros que continúan mostrando resiliencia, traccionados principalmente por la narrativa de inteligencia artificial", comentaron los estrategas de Bind Inversiones.

"En este contexto, el humor del inversor gira hacia una mayor prudencia: crecen los flujos hacia activos defensivos, con el oro como hedge estratégico. Esta cautela convive con una elevada concentración en las Siete Magníficas, que explican más del 30% del S&P 500 y mantienen múltiplos exigentes, aumentando la sensibilidad del mercado ante cambios en la tasa de descuento”, añadieron.

En el plano local, el balance macro mostró datos relevantes. El Banco Central acumuló más de US$ 1.400 millones en reservas durante el mes, consolidando un proceso que ya se había destacado en enero. Pese a estas compras, el tipo de cambio oficial registró una apreciación del peso del orden del 3,4% en febrero.

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Asimismo, la brecha cambiaria se mantuvo comprimida, oscilando entre 3% y 7%, muy lejos de los niveles de tres dígitos observados en el pasado reciente. El comportamiento respondió a una combinación de factores: liquidaciones del complejo agroexportador, emisiones corporativas y provinciales que generaron ingreso de divisas y un contexto de menor liquidez en pesos.

"El dólar cedió de forma sostenida ante expectativas de la llegada de mayor oferta de divisas en el mercado interno. En primer lugar, por parte de las liquidaciones que el agro vino haciendo en el primer mes del año, superando los montos de otras temporadas en ese mismo período y grandes caudales de dólares provenientes de las colocaciones corporativas en los mercados bursátiles”, comentó el economista Adrián Moreno.

“En segundo lugar, la nueva ley de inocencia fiscal operaría como un nuevo blanqueo y favorecería el nuevo escenario de oferta de divisas, evitando presión al alza para el dólar”, agregó.

En renta fija en moneda local, las tasas nominales se movieron dentro de un rango relativamente estable. El tramo corto de la curva operó entre 30% y 32% nominal anual, mientras que el tramo largo se ubicó en torno a 35%.

Sin embargo, la inflación de enero, que marcó 2,9% mensual, y un repunte en las expectativas de corto plazo interrumpieron la compresión de tasas que se venía observando. En ese marco, los instrumentos ajustados por CER mostraron un mejor desempeño relativo y mayor demanda, ante la percepción de que la inflación implícita aún podría estar levemente subestimada.

Hacia el cierre del mes, comenzaron a aparecer señales más constructivas. “Por un lado, la aprobación de la reforma laboral en Diputados, sin el artículo 44 que proponía reducir las licencias pagas por enfermedad y accidentes, aportó previsibilidad política. Por otro, la inclusión de monotributistas y empleados en relación de dependencia dentro de la Ley de Inocencia Fiscal elevó las expectativas de una mayor formalización de la economía", relataron los analistas de Balanz Capital.

"Esto podría traducirse en más depósitos, mayor profundidad financiera y una mejor canalización del ahorro hacia la inversión productiva, fortaleciendo el potencial de crecimiento estructural”, señalaron.

El Tesoro también fue protagonista en el mercado primario. En la última licitación del mes colocó exclusivamente instrumentos indexados y emitió un nuevo bono en dólares con cupón anual del 6%, pagadero mensualmente. La demanda alcanzó los US$ 860 millones y permitió comprimir la tasa de emisión hasta 5,89%, una señal de apetito selectivo por riesgo argentino.

En paralelo, el mercado comenzó a especular con la posibilidad de que, si el riesgo país convergiera hacia la zona de 400 puntos básicos en el segundo semestre, los retornos en la parte media y larga de la curva podrían ubicarse en terreno de dos dígitos.

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