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La calificadora de riesgo Fitch abre la puerta a una mejora de la nota de los bonos argentinos

Esteban Monte

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Tras el ajuste fiscal y la desaceleración de los precios, la agencia ve posibilidades de subir la nota si el BCRA suma dólares y vuelve el crédito voluntario; la fragilidad externa sigue siendo el talón de Aquiles.

27 Febrero de 2026 07.31

Argentina muestra avances en su perfil macroeconómico tras el ajuste fiscal y la desaceleración de la inflación, aunque una mejora más sustancial en su calificación soberana dependerá de la acumulación sostenida de reservas internacionales y del retorno estable al financiamiento voluntario, según un informe regional publicado por Fitch Ratings.

La agencia señaló que el país continúa en la categoría de alto riesgo crediticio, pero destacó progresos recientes en el ordenamiento fiscal y en la estabilización financiera que podrían sentar las bases para una eventual suba hacia la categoría “B” si se consolidan los indicadores externos.

El reporte remarca que Argentina logró alcanzar un leve superávit fiscal, en un contexto regional donde varias economías grandes mantienen déficits elevados. La consolidación presupuestaria es vista como un factor central detrás de la mejora reciente del perfil crediticio del país.

Para la calificadora, la política fiscal restrictiva continúa siendo el principal ancla del programa económico. A pesar del avance fiscal, Fitch identifica la liquidez externa como la mayor debilidad estructural.

Las reservas brutas se ubicaban cerca de US$ 41.000 millones hacia fines de 2025, aunque las reservas líquidas disponibles resultaban significativamente menores tras descontar swaps y pasivos de corto plazo. Este nivel limita la flexibilidad financiera y mantiene expuesto al régimen cambiario ante shocks de confianza.

La fragilidad externa, sostiene el informe, sigue siendo el principal factor que impide una mejora más rápida de la calificación.

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El Banco Central fijó una meta de acumulación de US$ 10.000 millones en reservas durante 2026.

El Banco Central fijó una meta de acumulación de US$ 10.000 millones en reservas durante 2026. Fitch considera que este objetivo constituye una señal constructiva de política económica.

El proceso comenzó con compras por aproximadamente US$ 1.200 millones en enero, apoyadas por condiciones financieras favorables, emisiones corporativas y financiamiento soberano adicional, incluido un préstamo repo internacional. Sin embargo, la agencia advierte que todavía no puede asumirse que la tendencia será sostenible.

El informe subraya que los spreads soberanos se comprimieron a alrededor de 500 puntos básicos desde niveles cercanos a 1.100 antes del proceso electoral, reflejando una mejora en el sentimiento inversor.

Para Fitch, la acumulación de reservas y la recuperación del acceso al mercado internacional se retroalimentan: mayores reservas reducen el riesgo percibido, mientras que mejores condiciones de financiamiento facilitan la acumulación de divisas.

El calendario de pagos en moneda extranjera (incluyendo vencimientos por unos US$ 4.300 millones a mitad de año) será observado como una prueba relevante.

La calificadora también menciona que el resultado favorable del oficialismo en las elecciones legislativas mejoró la previsibilidad política, reduciendo la volatilidad financiera observada previamente y contribuyendo a estabilizar el mercado cambiario.

Luis Caputo
Para Fitch, la acumulación de reservas y la recuperación del acceso al mercado internacional se retroalimentan.

No obstante, Fitch advierte que la economía argentina continúa sensible a factores domésticos y externos, incluyendo la evolución del tipo de cambio, la liberalización gradual de controles y la demanda de divisas asociada a la recuperación económica.

El análisis forma parte de un reporte sobre soberanos latinoamericanos que prevé un crecimiento regional cercano al 2,2% en 2026, con inflación en descenso y condiciones externas aún relativamente favorables.

La agencia señala que, en los últimos tres años, las subas de calificación en la región superaron a las bajas, reflejando una recuperación posterior a los shocks globales de la pandemia y el conflicto en Ucrania.

Fitch concluye que no existe un umbral puntual de reservas que active automáticamente una mejora en la nota argentina, pero insiste en que la acumulación deberá ser significativa, consistente y respaldada por un marco macroeconómico creíble para sostener una eventual reclasificación. Hasta entonces, el desempeño del sector externo seguirá siendo el principal determinante del perfil crediticio del país.

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